- ¿Mamá? - dijo Niall desconcertado.
La mujer nos miró y sonrió, parece que no se había percatado de nuestra presencia.
- ¿Qué haces aquí? - le preguntó.
- Hombre, ¿es que ahora no puedo visitar a mi hijo? - se levantó y acercó a nosotros. Le dio un abrazo a Niall - Qué guapo estás. - se acercó a mí y me tendió una mano que agarré cortésmente - Y tú eres Lidia, ¿no? - asentí - Maura. Un placer conocer por fin a la novia de Niall.
- Eh... Mamá...
- Y tienes que ver mis amigas de la peluquería - me siguió diciendo Maura - todas dicen que qué chica más guapa, y no mienten.
- Muchas gracias. - sonreí - Pero... - ¿cómo decirle que Niall y yo ya no seguíamos juntos, es más, estábamos en plena discusión?
- Mamá, ¿cuándo has llegado? - Niall seguía igual de sorprendido que antes.
- Ayer por la noche.
- ¿Y no me avisaste?
- Es que era muy tarde y sabía que estarías ocupado.
- Ah, ¿y cuando vuelves a Mullingar?
- Esta tarde.
- ¿¡Esta tarde!? ¿Tan pronto?
- Solo tenía que hacer unas cosas y ya está. Las hice esta mañana y pensé en comer contigo.
- Oh, claro.
- Lidia, te quedarás, ¿no? - me preguntó - Y así nos conocemos mejor.
- Eh... - miré a Niall buscando su reacción. Él asintió levemente con la cabeza y un destello de júbilo se almacenó en mí. - Claro, me encantaría.
- Pues perfecto. Iré preparando algunas cosas. ¿Te gustan las carrilleras?
- Sí - dije.
- Pues ya verás que carrilleras te voy a preparar, las mejores del mundo. - y diciendo esto se encaminó a la cocina.
Me senté en el sofá y me dejé recostar en él. Cerré los ojos. ¿Cuántas veces había soñado con este momento?
Conocer a Maura Gallagher, la madre de Niall, comer con ella, hablar sobre Niall, sobre cuando era pequeño...
- Lo siento - Niall se encontraba apoyado en la pared con los brazos cruzados. - Entiendo que haya sido un momento incómodo.
- No... No pasa...
- Mi madre, ahí diciendo cosas que bueno... No son muy apropiadas - sonrió tristemente.
- Tú madre es genial. Siempre quise conocerla.
- ¿Sí?
- Sí, recuerda, yo directioner power forevah - se rió esta vez un poco más animado.
- Es verdad - se sentó al lado mío - A veces se me olvida. Ha pasado ya tanto tiempo desde que nos conocimos...
- Dos meses.
- Sí, dos meses... - silencio, un tanto incómodo la verdad - Lidia, con respecto a lo de esta mañana...
- Ahora no, ¿vale? No me parece adecuado con tú madre aquí en casa.
- Tienes razón.
Otra vez uno de esos silencios incómodos. ¿Había hecho bien aceptando la invitación de Maura para comer?
- Eh, voy a ayudar a Maura - dije.
- Oh, no. Lo que faltaba. Que ayudases tú a mi madre y yo no.
- No, no, no. Me apetece hacerlo. Tu quédate aquí mientras tanto mientras yo entablo amistad con tu madre. - asintió.
Me levanté y me encaminé a la cocina, reprimiendo las ganas de desahogarme. ¿Por qué me sentía tan mal? Bueno, era obvio. Grité a Niall, le pegué, le cabreé....
Normal que él estuviese enfadado conmigo también.
Entré a la cocina y encontré a Maura cortando un pimiento.
- Ay, cielo, no te había visto - dijo cuando me acerqué a ella.
- Venía a ayudarte.
- Oh, no hace falta.
- Sí, me apetece - me sonrió.
- Anda que ayudarme tú y no ese pedazo de holgazán que tengo por hijo... Ya le vale - reí, me pasó un tomate - Puedes ir cortándolo.
Cogí un cuchillo y empecé a cortarlo en tiras. De vez en cuando cogí una y me la llevaba a la boca.
- Eres como Niall, impaciente por comer. - reí de nuevo. - ¿Sabes qué? - la miré - Al principio tenía miedo - Cambié mi cara. ¿Miedo de mí? ¿Me iba a decir que no le gustaba, que no me quería para Niall? Parece que entendió mi expresión - Oh, no hija, de ti no. Te explico. Niall siempre fue muy enamoradizo, y de rápido enamoramiento. Y aveces imaginaba que podría llegar a agobiarte y no quiero que pase eso porque me caíste bien desde el principio - miré expectante. ¿Niall? ¿Agobiarme? - Pero vi que tú también le querías mucho y como que os sincronizáis asi que todo perfecto.
- Entonces me alegro de que pienses así.
- Yo también me alegro. - lavó varias zanahorias en el fregadero - Y si algún día te conviertes en mi futura nuera, que sepas que me encantaría.
¿Nuera? A ver, siempre había pensado en si compartiría mi futuro con Niall, teniendo algún hijo o hija, viviendo en una casa con un gran jardín, viajar por todo el mundo, etc. Pero siempre habían sido pensamientos pasajeros. ¿Pero oírlo de Maura? Eso me dio que pensar. ¿De verdad mi sueño era compartir el resto de mi vida con él? Sabía que sí, pero era algo prematuro sacar primeras conclusiones sin haber siquiera arreglado nuestra discusión.
- Oh, cielo, - parece que vio que me había quedado pensando - no te asustes. Estáis hechos el uno para el otro. Se ve a la legua. Además, me dijo que ya había conocido a tus padres.
- Eh, sí.
- Algún día me tocará a mí conocerlos.
- Eso espero. - sonrió y colocó todas las verduras en una fuente que metió al horno.
- ¿Te ha contado Niall algo sobre su infancia?
- No, mucho. Que era feliz haciendo tonterías por ahí.
- Oh sí, ha acertado - rió - Una vez se pasó una semana entera creyendo que era Simba, después de ver el Rey León.
- ¿De verdad?
- Como lo oyes. Iba desnudo por la casa y a cuatro patas - solté una carcajada bien amplia. - Y otra vez, empezó a cortarse el pantalón por la zona de la bragueta. Qué susto me llevé cuando le vi con las tijeras, ahí, en esa zona. - me reí esta vez más fuerte.
- Mamá, ¿no estarás contando aquella vez en la que casi me corto el pene, verdad? - Niall apareció por la puerta.
- ¿Yo? Por favor hijo, que poca fe tienes en mí - Maura me guiñó un ojo y sonreí.
- Eh... Yo voy al baño - dije. La madre asintió.
Me di la vuelta y empecé a caminar hacia el baño. Al pasar al lado de Niall le puse una mano en el hombro.
- Simba - le susurré haciendo que sonriese levemente.
Cuando salí del baño me encaminé de nuevo a la cocina. Oí a Niall y a Maura hablando desde lejos, y yo como cotilla que soy puse la oreja.
- Bueno, estamos pasando por un pequeño bache - dijo el rubio.
- Pues espero que lo arregles, porque no me gustaría que ella lo pasase mal por ti. Parece una buena chica.
- No, si lo que menos pretendo es hacerla daño, pero...
- Pero es igual de cabezota que tú, ¿no?
- Cierto.
- Pues ya es hora de que ese cabezotismo tuyo lo dejes atrás, porque Niall, soy tu madre y te conozco, y sé que esta es la definitiva, o así lo veo. - Niall se quedó callado - La quieres mucho, ¿no?
- Mucho.
- Pues eso es lo importante.
Mi corazón daba pequeños saltitos en mi interior. Oh Dios, ¿la definitiva? Por favor, si llegase a ser así sería algo increíble. Dejaría sellada la posibilidad de que un ídolo salga con una fan suya.
Decidí que ya era momento de acercarme, que a lo mejor se estaban preocupando de mi tardanza.
- Ya estoy aquí - entré en la cocina, haciendo como que no había oído nada. Maura me miró y sonrió ampliamente, le devolví el gesto.
Entre todos terminamos de preparar la comida, que nos llevó un buen rato. Si hubiera sabido que esta comida llevaba tanta preparación, le hubiese dicho a Maura que con unos espaguetis iba de miedo. Pero bueno, seguro que el sabor de aquel plato merecería todo el esfuerzo.
Durante aquel periodo de tiempo de trabajo, estuve observando a Niall, sus movimientos, todo. Se le notaba muy vinculado con Maura, que la quería muchísimo.
Me hacía gracia ver cómo cocinaba él, de una manera un poco torpe, pero con mucha dedicación y esfuerzo. De vez en cuando, al igual que yo, robaba algún trozo de comida. Estuviera enfadada con él o no, me seguía pareciendo la persona más adorable de este mundo, y le seguía queriendo por encima de todo.
Nos sentamos en la mesa, con toda la comida que había. Teníamos las carrilleras, en una especie de salsa que era como pisto, y de guarnición teníamos berenjena cortada a tiras y rebozada. Mmm, me encanta la berenjena.
Empezamos a comer todo aquel manjar, la verdad es que sí que había merecido la pena toda aquella dedicación. Mientras comíamos, Maura siguió contando anécdotas de cuando Niall era pequeño, sobre si una vez se tiró del tejado, que otra se quedó encerrado en una casa de muñecas bastante grande, sobre que su hermano le metió en la nevera durante unos minutos... No me extraña que ahora Niall sea claustrofóbico.
Yo me reía por cada ocurrencia que Niall experimentó de pequeño, pero él se ponía rojo de vergüenza. Bueno, que se aguantase, que yo con mi madre también tuve que aguantar lo mío. Aún recuerdo cuando nos pilló en la cama besándonos salvajemente... Mis mejillas se encendieron involuntariamente al pensar esto, pero rápidamente recobré de nuevo la compostura para que no se percatasen.
Habíamos terminando de comer, y nos encontrábamos los tres sentados en el sofá. Niall y yo intentábamos parecer normales, como si nada hubiera ocurrido, aunque a veces era difícil, pues Maura preguntaba cosas sobre nuestra relación, nos poníamos nerviosos... Y eso.
- Bueno, mi avión sale en dos horas y media, asi que más vale que nos demos prisa - dijo Maura mirando su reloj - Porque confío en que me lleves al aeropuerto, ¿no, Niall?
- Claro, vamos, faltaría más.
- Pues manos a la obra.
Ayudamos a Maura a recoger sus cosas y a preparar la maleta. Salimos de casa.
- Mamá, ¿quieres saludar a los demás, no sé, cinco minutos? - le preguntó Niall.
- Claro, pero sin muchas demoras.
- Por supuesto.
Comenzamos a andar hacia la casa de Harry. Depositamos las maletas en la entrada y llamé al timbre.
Se abrió la puerta y apareció Zayn riéndose. Cuando vio a la madre de Niall puso cara de sorpresa.
- ¡Tía Maura! - la saludó dándola un abrazo.
- ¡Zayn! Pero que guapo estás hijo, ¿a ti no te afecta el tiempo o qué? - el chico rió.
- Pues lo mismo podría decir de ti.
- Anda, no mientas, que ya estoy mayor y lo acepto.
- ¿Tú? ¿Mayor? ¡Pero si te queda media vida!
- Que si, que si, menos peloteo - le sonrió - Cuéntame, ¿qué tal con Perrie?
- Em... Bueno, lo dejamos hace tiempo.
- Oh, cielo, lo siento mucho. Pero bueno, tú eres un chico increíble y no creo que lo de conseguir chicas sea tu problema, ¿eh, señorito? - Zayn volvió a reír sonrojándose - Bueno, voy a saludar a los animales que tenéis por amigos.
Nos encaminamos por el pasillo y llegamos al salón. Para nuestra sorpresa, bueno, sorpresa no porque era de esperar en Louis, nos encontramos a este último dando vueltas por la habitación con sólo unos boxers de prenda. Sí, a lo espartaco por la casa. Muy bonito. Detrás suyo iba Eleanor persiguiéndole con el resto de la ropa en las manos, y detrás de esta iba Liam diciendo a Louis que parase y se vistiese. Los demás estaban sentados riéndose de la situación.
- Bueno, ¿os parece bonito recibir a la Tía Maura de esta forma? - dijo la madre de Niall haciendo que todos se girasen a mirarla.
- ¡Tía Maura! - gritaron los chicos. Harry se puso de pie, y Liam y Louis dejaron de correr. Eleanor aprovechó esto para darle la ropa a su novio, quien se la puso en el momento.
Todos fueron a saludarla, entre abrazos y demás. Después, Bibi y Megan, que ya se habían incorporado, se acercaron.
- Bueno, parece que la familia se amplia- dijo Maura saludando a estas - Encantada de conoceros. A ver si acierto. Tú... - señaló a Bibi - eres la novia de Liam. - esta asintió - Y tú, - miró hacia Megan - la de Harry.
- Cierto.
- Pareces una mujer con carácter - le dijo - seguro que has puesto a Harry en sus raíles de una vez.
- Sí, ese era mi propósito.
- Ves Harry - le miró - Por fin hay una chica que te hace sentar la cabeza. Y con respecto a ti Liam, muy buena elección, parece una chica adorable - dijo refiriéndose esta vez a Bibi.
- Lo es - dijo Liam pasándole un brazo por la cintura a su chica.
- Bueno, señores, un placer verlos, pero me tengo que ir ya.
- ¿Ya? - preguntó Eleanor.
- Sí, hija, a mí me gustaría quedarme más pero al parecer no es así. Así que besos para todos, abrazos y demás. Vamós parejita - dijo refiriéndose a Niall y a mí. Oí algunas risas de fondo. - Ah, por cierto Louis, la próxima vez que te vea intenta ir un poco más... vestido - este agachó la cabeza sonrojándose.
Y después de esto salimos de la casa. Fuimos hacia el coche y nos montamos en él. Tardamos unos veinte minutos en llegar al aeropuerto. La tensión entre Niall y yo era grande, pero gracias a Dios, Maura no se daba cuenta.
Llegamos a nuestro destino, esperando a que llamasen por megafonía a los pasajeros del vuelo requerido.
Cuando este momento se hizo presente, nos despedimos de Maura.
- Adiós mamá - dijo Niall abrazándola fuertemente. - Espero verte pronto de nuevo.
- Claro que sí hijo. Recuerda, lleva una vida saludable eh, y no abuses mucho de la fama.
- Que si mamá, tengo diecinueve años.
- Como si tuvieras tres. - le acarició la mejilla - Te quiero Nialler.
- Y yo a ti, mamá. - me enternecí en ese momento, madre e hijo, diciéndose que se querían. Me fijé que a nuestro alrededor se había formado un corro de chicas y algún que otro chico que sacaban fotos con él móvil y grababan.
- Bueno, cielo mío - Maura se acercó a mí y me puso el pelo por detrás de la oreja - Me ha encantado conocerte.
- A mí también - abrió sus brazos y me dio un gran abrazo - Sé que escuchaste la conversación que tuve con Niall - me susurró - Que aquí todas somos mujeres y por lo tanto muy curiosas - sonreí - Que sepas que él te quiere mucho, se lo veo en los ojos. Cuídamele.
- Lo haré.
Se separó de mí y sonriéndonos a los dos y dando un beso en la mejilla a Niall se dio la vuelta y se fue.
Niall seguía mirando la dirección en la que se había ido su madre. Le revolví ligeramente el pelo y le cogí de la mano, para sorpresa suya.
- Venga, vámonos - le dije tirando de él, y comenzamos a andar hacia el aparcamiento, siendo fotografiados por decenas de móviles.
Miré cómo conducía Niall. Iba super concentrado, sin desviar la mirada del camino. Estaba muy guapo así, sin mostrar ninguna expresión en la cara, y con los rayos del sol de finales de otoño que se reflejaban en sus cabellos rubios.
Me encantaría acercarme y darle el beso que quería darle desde hace una semana exactamente.
Notó que le estaba mirando.
- Al final no hemos hablado. - dijo rompiendo el hielo.
- Podemos hablar ahora.
- Vale, hablemos. - tomó aire - Primero quiero decirte que te quiero, ¿vale? Nunca tengas duda de eso - 'No, Lidia, no puedes llorar, ahora no' me dije a mí misma. - Segundo que lo siento mucho. No debí gritarte, ni echarte de mi casa, y mucho menos no comunicarme contigo en toda esta semana. Me comporté como un completo gilipollas, y aunque la razón es que estaba enfadado y confuso, lo que hice no tiene perdón. Pero fue ver cómo te entendías con mi madre, y que ella te adoraba... Y me di cuenta de cuán grande fue mi error. Y de que... Joder, Lidia, eres mi vida, no quiero estar en ningún sitio si no es contigo. - vale, lo había conseguido. Una lágrima se deslizó por mi mejilla, pero la hice desaparecer con la mano. - No sé si me perdonarás o no, pero solo quería que lo supieras - parecía arrepentido. Mi alma se estaba encogiendo en ese momento.
- Yo... también lo siento. Dije muchas cosas de las que me arrepiento. Y no debí pegarte. Lo siento de verdad. - bajé la cabeza para que no viese que mis ojos estaban irritándose.
- Pero Lidia, tú no estabas en estado, y como dijiste, yo si era consciente. Debí haberte cuidado. Así que no voy a aceptar ninguna disculpa tuya porque si alguien tuvo la culpa, fui yo. - sonreí levemente.
- Te quiero, Horan.
- Y yo a ti, koala.
Sonreí de nuevo como una tonta. Volvía a ser su koala. ¿Eso significaba que volvíamos a estar juntos?
- Entonces... - dije - ¿Volvemos?
- Hombre, nunca afirmamos los dos plenamente que estábamos separados. Nunca llegamos a decir algo como: 'eh, corto contigo' o algo por el estilo. Solo supusimos que habíamos cortado.
- Entonces...
- Entonces nunca lo hemos dejado. - le revolví el pelo con cariño - Oye, ¿qué te dijo mi madre en el aeropuerto?
- Nada en especial, ya sabes, cosas de chicas.
- ¿Y qué cosas son esas?
- Pues cosas de chicas.
- Va, me pico, ¿eh?
- Oh, se va a picar mi Simba. - Me acerqué a él y le di un sonoro y largo beso en la mejilla.
- Ey, que me desconcentras - se quejó.
- ¡Pero si ya hemos llegado!
En efecto, ya habíamos llegado a la casa. Abrió la puerta con un pequeño mando inalámbrico y condujo el coche por el camino que había hasta llevarlo a una especie de aparcamiento tenían ahí.
Salimos de este y anduvimos hasta la casa de Niall. Metió la llave en la cerradura y la empujó, tirando de mí hacia dentro con la mano que tenía libre.
Cerré la puerta con el pie e instintivamente me lancé contra Niall estampándolo contra la pared.
- Pero bueno, ¿vas a estamparme contra muros cada vez quieras acostarte conmigo? - me dijo pícaramente.
- ¿Quién ha dicho que quiera acostarme contigo?
- Se te ve en la cara, viciosa.
- Pues tú tampoco te quedas corto, pervertido.
Entonces, con esto último dicho, me abalancé sobre él besándole con deseo y con muchas ganas, ganas reprimidas durante todos estos días. Él me correspondió siguiendo el beso y cogiéndome de los muslos, y de esta forma levantándome Le di ciertos tirones en el pelo mientras él me quitaba la camiseta.
- Vamos a la cama, pequeño Simba.
- Oído cocina, koala. - y así, entre sus brazos, me llevó a su habitación.
*NARRA MEGAN*
Nos separamos jadeantes. Mi cabeza se repetía infinitas veces: 'Le quiero. Le quiero. Le quiero'. Y lo mejor de todo es que esta vez no tenía miedo de que lo supiese, que confiaba en él, que sabía que no me haría daño.
Me apartó el pelo, poniéndolo detrás de mi oreja, y me dio un pequeño beso en la frente, para después volver a acorralarme en sus brazos. Definitivamente el frío se había ido.
- Ya echaba de menos estas cosas - dijo provocando que sonriese como una tonta - Bueno, ¿y esa sonrisa?
- Porque soy feliz.
- Espero ser yo el culpable de ello.
- No, es Louis, que se acuesta conmigo para ponerte celoso - ironicé - ¿Pero tú eres tonto?
- Y sobre todo, lo que más echaba de menos, era tu bordería mañanera. - dijo sonriendo.
- ¿Alguna queja?
- ¿De ti? - juntó su frene con la mía - Ni aunque buscase durante toda mi vida encontraría una sola queja de ti.
Le miré profundamente a sus ojos verdes esmeralda. Eran los ojos más bonitos que podrían existir en este mundo, de verdad. Estos me cautivaban, me volvían loca, me hacían sentir única. Transmitían una luz especial, cargada de alegría, de felicidad, y sabía que era por mi.
Acerqué mi mano a su pelo y enrollé mis dedos en unos de sus rizos. Él rozó su nariz con la mía, a la vez que cerraba los ojos. Con la otra mano le sujeté de la nuca, a la vez que me incorporaba y dejaba de estar apoyada en su pecho, sino cara a cara encima de él.
Con los ojos aún cerrados, condujó sus manos a mi cintura, agarrándola suavemente y provocando que mi cuerpo de irguiese un poco hacia él.
Fui juntando poco a poco mi cabeza a la suya, y cuando casi iba a rozar sus labios, le confundí dirigiéndome a su cuello y dándole un pequeño beso, que hizo que gruñese delicadamente.
Me reí por lo bajo y él me apretó más contra su cuerpo. La mano que tenía en su pelo la bajé a su mejilla, acariciándola levemente y pasando mi dedo pulgar por sus labios. Rocé con mi boca estos, para acabar mordiendo el inferior. Él se estremeció. Me resultó gracioso estas muestras que mostraba, aún con los párpados bajados.
- Megan, como sigas así voy a acabar haciéndote el amor salvajemente aquí mismo, y me dará igual si alguien nos ve o no. - me dijo torciendo su sonrisa hacia un lado.
- Impaciente. - dije riendo.
- Tardona.
- Irritable.
- Frustrante.
- Depravado.
- Preciosa. - volví a sonreír.
- Adorable.
- Increíble.
- Sexy.
- Y a mucha honra - dijo abriendo los ojos por fin.
- Dios, eres tonto.
- Que si, que si. ¿Pero qué haces que aún no me has besado?
- Uf, me irritas. - dije por último antes de lanzarme sobre él para besarle.
Abrí los ojos y me encontré con los suyos mirándome. Sonreí instintivamente. Podría despertarme todas y cada una de las veces mirándole. Sería perfecto para mí.
Me había quedado dormida, pues después de darnos un largo beso, me recosté sobre él y los ojos se me fueron entrecerrando, mientras él me peinaba mis rizos con sus manos.
- ¿Sabes que estás super guapa cuando duermes? - me dijo dándome un beso en el pelo.
- ¿Has estado mirándome todo el rato?
- No tenía otra. Estabas encima mío y no me dejabas salir.
- Oh, muy bien muy bonito... Tranquilo que ya me levanto - fingí tener un pequeño enfado. Me levanté e hice amago de andar hacia la casa.
- Ey Megan, que era broma - dijo Harry incorporándose. Rápidamente me di la vuelta y me tiré sobre él, aplastándole. - Oh... - emitió a modo de dolor.
- Ya sabía que era broma - sonreí.
- Estas tú muy distinta. Antes no eras tan juguetona y traviesa.
- ¿Doble sentido?
- Sabes que sí - sonrió pícaramente. - Ahora enserio, te noto distinta.
- ¿Para bien o para mal?
- Siempre para bien.
- Mejor. Es que ahora no podría ser más feliz.
- ¿Y si te conviertes en la chica más rica del mundo? - negué - ¿Y si viene Brad Pitt y te pide matrimonio? - negué sonriendo - Mmm, ¿y si te regalan todo el helado del mundo de Ben & Jerry's?
- No, no y no. - Me acerqué más a él - Nada, y digo NADA me podría hacer más feliz en este momento.
- ¿Y si te diese un beso?
- Mmm, habría que hacer una excepción. - sonreí tontamente mientras él me daba un suave y corto beso, pero sin duda uno de los mejores.
*NARRA LIDIA*
- ¡Liam! - grité sintiendo presión sobre mí - ¡No, Zayn no! - más presión - Solo falta que venga Lo... ¡Era broma Louis! ¡Me vais a dejar sin respiración!
Me encontraba tumbada en el sofá, con aquellos tres chicos apilados sobre mí aplastándome a lo bollo. Joder que brutos. ¿No había otra forma de despertarme mas que esa? Me cago en la leche. Me iba a quedar sin aire en breves, lo presentía. No, es broma, en realidad podía respirar perfectamente, lo único malo es que esos tres zopencos pesaban como mulas.
Giré la cabeza, deseando encontrarme con su mirada. Y así ocurrió. Estaba él de pie, a unos dos o tres metros de donde me encontraba yo. Se pasaba una mano por el pelo y la otra la mantenía firme apoyada en su cadera. Me miraba persuasivamente y yo me dejé invadir por sus ojos azules. Por un momento olvidé que tenía unos doscientos kilos o más encima mío. Pero cuando Louis intentó hacerme cosquillas reaccioné.
- ¡No!... Louis, para - dije entre risas. Este paró pero ninguno se apartó de encima mío. Volví a mirar a Niall -Oye, Horan, que tu también puedes formar parte del bollo eh, que no muerdo. - Tanto Zayn como Liam como Louis se rieron por lo bajo, a saber por qué... Lo que se les podría pasar por la cabeza ese momento.
- Eh... yo... Me voy a la cocina. - se dio la vuelta y se echó a andar hacía ahí, provocando desconcierto en mí.
Con una fuerza inhumana que saqué de no sé donde, me incorporé bruscamente, tirando a los chicos que estaban encima mío al suelo.
- Mi culo... - dijo Louis pasándose la mano por este.
- ¡Con lo grande que lo tienes debería haber hecho la función de amortiguador! - dijo Liam poniéndose de pie.
- Ah... Así que te fijas en mi trasero, ¿eh? - Zayn estaba riéndose en el suelo. Yo le seguí la risa.
- Ya está el desayuno - dijeron Bibi y Eleanor apareciendo por el salón con una gran fuente de tortitas. Niall iba detrás de ellas, comiéndose una.
- Ele... Liam dice que tengo el culo grande - dijo Louis fingiendo estar triste. Su novia le abrazó por la espalda y le dio un beso en la mejilla.
- Pero aún así es el culo más bonito del mundo. - añadió ella.
- Oh, Dios, dejad esos comentarios para después - comentó Bibi mientras Liam le pasaba un brazo por la cintura. Todos nos empezamos a reír.
- Oye, ¿y Megan y Harry? - pregunté.
- Conociéndoles, seguro que están discutiendo o haciendo guarradas. - dijo Louis.
- Eres un caso aparte, ¿lo sabes, verdad, Louis? - dijo Niall sentándose en un sofá y cogiendo otra tortita.
- Pero me amáis - comentó el otro.
Comenzamos a tomar el desayuno. Bibi y Eleanor habían preparado más de veinte tortitas para todos. No quiero ni pensar en la hora a la que se tuvieron que levantar para cocinar todo eso. También teníamos zumos de distintas frutas. Adoraba el zumo, podría alimentarme toda la vida solo de ello, especialmente del de manzana. Niall y yo fuimos los que más tomamos, puede que llegase a ser ocho tortitas cada uno o por ahí. Sí, una bestialidad tremenda.
Me percaté de que solo quedaba una en el plato, y fui a cogerla, pero parece que Niall tuvo la misma idea, y al ir a atraparla se chocaron nuestras manos, provocando que surgiese un gran escalofrío en mi cuerpo y que se me erizase todo el cuerpo.
- Eh... Tómatela tú - le dije.
- No, no, para ti, que yo ya he tomado muchas.
- Pues igual que yo. Insisto, para ti.
- Que no, que no. Que te la doy.
- Si queréis me la como yo - comentó Louis provocando que los demás se riesen menos Niall y yo que le fulminamos con la mirada.
- Lidia, para ti, te la debo - dijo Niall poniéndome la tortita en el plato.
- ¿Vas a disculparte a base de tortitas? - no sé por qué dije eso, simplemente me salió del alma. Niall bajó la cabeza.
Di un primer mordisco a aquel desayuno, mientras la puerta de la terraza se abría y un Harry y una Megan demasiado sonrientes con las manos entrelazadas entraban.
Espera un momento. ¿Sonriendo? ¿De la mano? ¿Harry? ¿Megan? ¿Harry y Megan?
Parece que todos lo demás habían reaccionado como yo, pues estaban con la boca entreabierta.
- Eh... Bueno días - dijo Megan cargada de felicidad.
- ¡Lo sabía! - gritó Louis señalándoles - ¡Sabía que estaban haciendo guarradas! - todos nos empezamos a reír.
- Pe... Pero ¿cómo? ¿Cuándo? - dijo Bibi.
- Pues esta mañana, - empezó diciendo Harry - ella estaba en el jardín y me uní a ella, hablamos... Y lo arreglamos - le pasó un brazo por los hombros y ella le sonrió. Jope, que monos, por favor.
- Entonces eso significa... ¡Que Marry ha vuelto! - dijo alegremente Eleanor.
- Ahora solo falta que Nidia reviva...- dijo Niall provocando que le mirase sin poder decir nada, ni siquiera reaccionar.
- ¡Oh no, os vais a poner todos en plan parejitas y yo me voy a quedar de sujetavelas, muy bonito! - dijo Zayn sacándome de mis pensamientos.
- Zayn, tranquilo que yo no te voy a dejar solo - dijo Megan dándole un beso en la mejilla.
- Ey, que me pongo celoso - dijo Harry cruzándose de brazos. Todos nos empezamos a reír.
Entre todos recogimos el desayuno, y Megan y Harry se quedaron en la cocina tomando algo, ya que no les dejamos nada de comida. Los demás nos repartimos por el salón y pusimos la tele. Justo en ese momento apareció un anuncio en el que se daba publicidad a los muñecos oficiales de la película de 'Frankenweenie', que era la película que teníamos Niall y yo, donde él escribió 'LN'. Ambos nos miramos. Joder como dolía el no estar con él, no abrazarle, no besarle, no vivir cada momento junto a él. Se me hacía cada vez más pesada esta agonía, y mis ojos lo notaban pues unas pequeñas y humildes lágrimas se formaban en mi lacrimal.
Me pasé la mano por mi mejilla para limpiar alguna que otra gota de agua que caía por ella. Vi que Niall se pegó más a mí en el sofá pues estábamos sentados al lado, e hizo el amago de abrazarme con sus brazos, pero le paré.
- ¡No, no me toques! - me levanté de un salto. Todos nos miraban sin entender nada.
- Lidia, cielo, ¿qué te pasa? - dijo Liam preocupado.
- ¿Cómo crees que me he sentido durante toda esta puta semana sin saber nada de ti, NADA? Teniendo que aguantar que me ignorases, ¿eh? - hice caso omiso de lo que me dijo Liam. Niall tenía la cabeza entre sus manos, no le veía los ojos. - ¡ Contéstame, joder! - Levantó la cabeza, los tenía irritados.
- ¿Crees que yo lo he pasado bien, recordando cada una de las cosas que me dijiste?
- ¿Qué esta pasando? - preguntó Harry apareciendo con Megan.
- Discusión - le explicó Zayn.
- Pues no creo que lo hayas pasado tan mal, por lo que se ve. Porque si hubiese sido así, lo hubiésemos arreglado hace tiempo, y esta pelea no se haría presente ahora - Niall se puso de pie.
- Estaba hecho una mierda, ¿vale? No sabía qué hacer, estaba demasiado deprimido pensando que te había perdido para siempre. - sus palabras se clavaron como cuchillos. ¿Lo decía en serio?
- Pues lo que me dijiste decía todo lo contrario. "Sal de mi casa" - le imité.
- Bueno, ¿y tú qué? Tampoco es que fueses amable con toda esa cantidad de alcohol encima - se me hinchó la vena.
- ¡Ese es el problema! ¡Que yo estaba borracha, pero tú eras perfectamente consciente de todo lo que decías!
Se quedó callado mirándome. Sabía que a él le estaba doliendo todo esto, lo sabía porque también me dolía a mí de igual manera.
- Lidia, vamos a hablar - dijo finalmente. Todos los demás asintieron como cotillas que eran - En mi casa.
Me cogió de la mano y a regañadientes, me dejé conducir por él. Les dije adiós a los demás y salimos por la puerta. No dijimos nada en el periodo de espacio que había entre la casa de Liam y la suya. Yo ya no lloraba ni emitía lágrima alguna. Más que triste estaba enfurecida, muy enfurecida.
Me soltó para buscar la llave en sus bolsillos y yo aproveché esto para cruzarme de brazos. Abrió la puerta y tiró de mí. Caminamos por pasillo que partía del recibidor y llegamos al salón.
Para nuestra sorpresa, encontramos a una señora rubia de unos cincuenta años sentada en el sofá, leyendo una revista, a la que ambos reconocimos inmediatamente.
- ¿Mamá? - dijo Niall desconcertado.
- Hola Niall.
Silencio incómodo. Dos besos forzosos.
- ¿Qué tal? - me preguntó.
¿Que qué tal? ¿De verdad quería saberlo? ¿Saber que he estado hecha una puta mierda toda esta semana? ¿Que me marginaba en mi habitación? ¿Qué le llamaba cada dos por tres? ¿Que me pasaba las noches en vela con el móvil en la mano para ver si se comunicaba conmigo? ¿Que había dejado de comer? ¿Que ya no tenía felicidad en el cuerpo? ¿Que no era yo? ¿Eso quería saber?
- Bien - mentí. - ¿Y tú?
- Bien, también - sonrisa leve.
- ¿Por qué no has contestado mis llamadas? - me atreví a preguntar.
- Eh... Yo... Estaba demasiado confuso. No sabía qué hacer.
- Ah, ¿y pensaste que haciéndome sufrir mientras pasabas de mí era lo mejor? - bajó la cabeza - ¿Sí o no? - dije enfurecida mientras levantaba un poco la voz.
De repente me di cuenta de que todos los que estábamos ahí nos estaban mirando. Bibi se acercó a mi y me puso una mano en el brazo, para que me sintiese un poco más calmada.
Se lo agradecí.
- Lidia, - dijo finalmente Niall - Vámonos a hablar a un sitio más privado, por favor.
- ¿Sabes qué? Que no. Tu has pasado de mí esta semana entera, y yo voy a hacer lo mismo ahora. Asi que lo siento Niall pero ahora no me apetece hablar. Quiero estar con mis amigos, que ellos al menos si que se han molestado en saber cómo estaba esta semana.
Niall se quedó callado mientras yo caminaba hacia el sofá y me sentaba entre Harry y Eleanor.
- ¿No crees que has sido un poco durilla de más con él? - me dijo Harry.
- Puede, pero que sufra un poco. - le susurré.
- Mujeres... - sonrió.
Pasamos la tarde todos juntos, entre cervezas y algún que otro refresco por parte de Liam, pues no bebía bebidas alcohólicas.
Estuvimos mucho tiempo charlando, contando nuestras cosas, riendo con las ocurrencias de Louis.
Me estaba dando cuenta de que había desperdiciado toda mi semana sin relacionarme. No era consciente de lo mucho que podía echar de menos tardes como esas, y tan sólo habían pasado seis días...
Increíble.
Aún seguía sin creerme un poco todo esto que me había pasado. Era super afortunada por haberles conocido.
¿Y si Victor no me hubiese llegado a besar?
Nada de esto hubiera pasado.
Guau, cómo podía condicionar las cosas un simple detalle...
Me percaté de que en esa tarde Niall no había dicho nada, es más, estaba absorto en su cerveza número... ¿Siete?
Dios, este chico tenía un hígado de acero, en serio.
Sentía lástima viéndole así. Las ganas que tenía de abalanzarme sobre él, abrazarle, besarle, hacerle saber al mundo entero que era mío, solo mío.
Pero cuatro palabras me echaban atrás, siempre.
"Sal de mi casa". "Sal de mi casa".
El simple y mero hecho de pensar en cuando lo dijo me erizaba la piel.
- Eh... Voy a por más cervezas - dije levantándome. Necesitaba estar sola unos minutos.
- ¿Te acompaño? - dijo Niall. Mi cuerpo entero me decía que sí, pero no, no podía, o al menos no ahora.
- No, no, no. Tú quédate ahí. Será lo mejor.
Me di la vuelta y comencé a andar hacia la cocina. Cuando llegué a esta abrí una ventana y asomé la cabeza por ella.
Sentir como la brisa del otoño acariciaba mi cara me hacía olvidarme un poco de todo.
Después, me dirigí al fregadero y me mojé la cara.
Ya más reanimada, me acerqué a la nevera para cumplir aquello por lo que había venido aquí. Pero antes de hacer nada, sentí una mano en mi brazo.
- Lidia...
- Niall, te he dicho que te quedases en el salón. - su faceta parecía triste.
- Bueno, sabes que no soy mucho de cumplir las normas - sonrió levemente. Yo no.
- Mira Niall, sé que quieres hablar, y ahora, estoy más calmada pero no del todo, así que por favor, ahora no.
- Lidia, no puedo aguantar. Necesito tenerte entre mis brazos, pedirte perdón tantas veces hasta que mi voz no pueda más, besarte cómo si no hubiera mañana, demostrarte que eres tú, y solo tú la chica a la que quiero. - Iba a llorar, lo presentía. Sentí como mis ojos se humedecían. Quería corresponderle en ese momento, pero antes necesitábamos una explicación a todo esto.
- Mira, sé que si hablamos voy a acabar de mal humor, y no quiero que pase. Hablaremos, te lo prometo, pero ahora es lo que menos me apetece. Ahora solo quiero... Olvidarme. - le miré profundamente a sus ojos - Olvidarme de todo.
- Em... Vale, - se revolvió el pelo mirándome fijamente. De repente noté como sus ojos recorrían mi cuerpo y fruncía el ceño - Lidia, ¿has dejado de comer? - ¿cómo decirle que no, que no podía comer teniendo aquella agonía que tenía?
- He estado estresada estos días - dije como excusa.
- No, Lidia, esto no. ¿Y encima tú, que amas la comida? No y no. Podré pasarlo mal viendo que no estamos juntos, pero no pienso permitir que dejes de comer. - se acercó a mí cogiéndome la mano, pero rápidamente le solté.
- Niall, no pasa nada. Esta semana terminará y volveré a tener un ritmo normal, ya está. - desvié la mirada a otro sitio.
- ¿Por qué me es tan difícil creer en lo que dices?
- Confianza - suspiró. Me di la vuelta, cogí unas cuantas cervezas de la nevera y anduve unos pasos para alejarme dejando a Niall en la cocina pensando.
- Lidia - me llamó provocando que me diese la vuelta.
- ¿Sí?
- Sabes que te quiero, ¿no? - sonreí levemente. Podría estar todo lo enfadada del mundo con él, pero nunca dejaría de enamorarme con cualquiera de sus palabras.
- Claro que lo sé - me acerqué rápidamente a él y de di un beso en la mejilla, haciéndole saber que en breves probablemente todo esto se arreglaría.
*NARRA MEGAN*
Abrí los ojos. Todo estaba oscuro. ¿Dónde narices me había metido? A ver, vamos a recordar, llegaste a casa de Harry, empezasteis a hablar, a beber alguna que otra cerveza, a ver la peli... Ah claro, es verdad, nos quedamos dormidos.
Estaba apoyada en Zayn, que dormía plácidamente con la cabeza puesta en el posabrazos del sofá. A mis pies estaban Harry y Niall, y en el otro sofá estaba Lidia.
Supuse que Liam y Bibi habían ido a alguna otra habitación, al igual que Eleanor y Louis.
Miré el reloj. Las ocho y media de la mañana. Uf, ¿qué persona en su sano juicio se levantaba un domingo a estas horas? Yo es que no lo entendía.
Bajé las piernas del sofá y fui a apoyarlas en el suelo, con tal mala suerte que pisé una pierna de Harry. Ups. Lo que menos quería ahora era despertarle.
Él simplemente se estremeció un poco y siguió durmiendo.
Me quede parada mirando cómo respiraba, sus movimientos, la paz de sus ojos cerrados. Me aproximé un poco y rocé suavemente uno de sus rizos.
Aún recuerdo el día anterior cuando nos fuimos a saludar. Fue muy extraño, no sabia qué hacer.
Nos dimos dos besos y ya está, no volvimos a hablar en toda la noche, aunque no podía evitar echarle de vez en cuando alguna que otra miradita llena de deseo. Y para mi agrado, él las respondía.
Desde que me enteré de lo que pasó con Diane el domingo de la semana anterior, no había dejado de pensar en darle otra oportunidad a Harry. Quizá esta vez, si nos coordinábamos mejor, las cosas saldrían bien.
Yo miraba cómo dormía, cuando lo único que quería en ese momento era acercarme a él y darle un beso. Ese beso que llevaba tanto tiempo esperando.
Antes de que Harry notase nada, me incorporé y eché a andar hacia el jardín.
Hacía un poco de frío por lo que en el camino cogí una manta.
Abrí la puerta, con sumo cuidado de no despertar a nadie, y salí al exterior.
A fuera azotaba una brisa fría, pero para las personas del norte como yo, era algo familiar. Me senté en una de las hamacas que había junto a la piscina. Respiré hondo y luego cerré los ojos, dejándome llevar por aquel gélido viento.
Podrían pasar horas, miles de ellas, que yo me seguiría quedando de esa manera, sintiendo el apoyo del frío en mí, que me recordaba a mi casa, a mi hogar.
Oí unos pasos que se acercaban, rompiendo la burbuja que me había formado, pero aun así no abrí los ojos. Seguro que era Zayn, que se habría preocupado al no verme en el salón. Pero otra vez más estaba equivocada.
- ¿Molesto?
Aquella voz. Aquella reconocible voz que deseaba oír cada día, que me acompañaba en mis sueños. Abrí los ojos y vi los suyos en frente mío. Ese verde, que numerosas veces era la razón de mi tentación. Bajé la mirada a sus labios, que esbozaban una leve sonrisa. Se me erizó la piel al mirarlos. Cada beso, cada roce, cada sensación con ellos que me hizo vivir se me pasó por la cabeza, provocando que me sonrojase. Pasé mi punto de vista a mis manos, que frenéticas se agarraban los dedos entre ellas deseando que algo las calmase. Que alguien las calmase...
Estaba tardando mucho en responder, así que ya reaccionando un poco más, negué con la cabeza a modo de contestación.
Volví a mirarle. Ahora había fijado él su punto de vista en un lugar perdido del jardín.
Me fijé en que solo llevaba el pantalón vaquero y una camiseta de manga larga. Se estaría helando.
- Te... Te debes estar helando - le acerqué parte de la manta. Sonrió.
- Gracias, la verdad es que me estaba helando.
- ¿Y entonces por qué has salido fuera?
- Quería estar contigo. Lo necesitaba.
- ¿Necesitar?
- Sí, para decirte todo aquello que en su día no te dije. - me miró profundamente.
- Harry... No creo que...
- Megan, debes saber todo.
- ¿Pero y sí no quiero saberlo? ¿Y si no quiero volver a creerme algo para que luego me hagas daño de nuevo?
- Aquí lo hemos pasado mal los dos.
- Ya, y yo lo siento por mi parte. ¿Pero crees que funcionaría el estar juntos de nuevo?
- Ey, yo estoy hablando de pedirte perdón, has sido tú lo que ha sacado lo de volver. Ahí lo dejo. - sonrió y debo admitir que provocó en mí otra cierta pequeña sonrisa.
Tirité de frío. Llevaba demasiado tiempo fuera, expuesta al viento, que me estaba quedando helada. Harry lo notó.
- Vamos a pasar dentro, que vas a enfermar - negué con la cabeza. - Cabezota... Pero entonces al menos deja que te abracé para que entres el calor - no respondí. Joder con Harry, cómo aprovechaba las situaciones por un poco de magreo, pero la verdad, es que yo no me negué. él se recostó sobré la tumbona y tiró de mí para que me apoyase sobre su cuerpo, mientras sus brazos me abrazaban y la manta nos cubría. Encogí las piernas, dejándome envolver sobre el cuerpo de Harry. Estaba tan cerca, que podía oír como su corazón latía. Pudiera haberme quedado escuchando ese sonido toda la noche. Era confortable.
- ¿Mejor? - me estremecí cuando me dijo esto, muy cerca.
- Gracias Harry.
- No las des. En todo caso gracias a ti.
- ¿A mí?
- Sí, no sabes el tiempo que llevo esperando a tenerte así, entre mis brazos. - sonreí como una tonta, involuntariamente.
- Ya claro, mucho tiempo, ¿no? - ironicé para que no notase mi euforia interna.
- Megan, créeme - me dijo super serio - Mucho tiempo. - subí la cabeza y le miré, nuestras bocas estaban muy cerca, a un solo simple paso de besarle. Rápidamente volví a mi posición normal, no debía resistirme. Oí como suspiraba - ¿Crees que algún día volveremos a estar juntos?
Esa pregunta me pilló desprevenida. No sabía como reaccionar. ¿Qué si volveríamos? Pues no lo sé. Ojalá... Pero había cosas que no eran tan fáciles a la hora de hacerlas.
Bajé la mirada a mis manos y empecé a jugar con los bordes de la manta mientras me mordía el labio.
Me sentía como una estúpida. Él ahí, esperando una respuesta y yo callada sin más...
- ¿Sabes qué? - empezó a decir - Es cierto que antes de conocerte siempre me interesaba solo por... ya sabes, algo físico, nada más. Alguna vez la chica me gustaba un poquillo, pero nada fuera de lo normal. Hasta que te vi por primera vez cuando entraste en la habitación de Lidia... Me fascinaste. - le miré fijamente mientras él posaba su mirada en un punto perdido del paisaje - Quería hacerme creer que tú solo me gustabas para algún rollo o algo así... Pero cometía un error mintiéndome a mi mismo. Siempre fuiste para mí mucho más que una chica con la que tuve algo, en serio. Fuiste de las únicas personas que me daban esa razón por la que sonreír cada mañana. Eras tú, Megan. Solo tú. - se giró para mirarme mientras mi corazón iba a mil por hora y las mariposas de mi vientre estaban en plena revolución - Y que no nos reconocieses en el primer momento... Eso significó para mí mucho, pues la mayoría de las chicas solo se acercaban a mí por ser "Harry Styles, el cantante de One Direction" no por ser "Harry, un chico normal que de adolescente trabajaba en una panadería" - sonrió levemente - Me hiciste sentir especial. Contigo podía ser yo mismo. Y es que ahora que pienso en todo lo que he llegado a decirte.... No tengo el cuerpo en buen estado pensando como sufriste por mí. Nunca me perdonaré a mí mismo por todo lo que te hice. Entiendo que nunca me llegues a perdonar... Pero al menos sabes como me siento.
- Yo...Harry no...
- Y además - siguió hablando - cuando te vi besándote con Zayn, me armé de ira por dentro. No porque fuera Zayn el que te besase, ni mucho menos, él te trata genial y se merecería todos los besos del mundo, pero me hubiese enfurecido con cualquier chico que llegue a acercarse a ti, porque me duele pensar que otro chico se está llevando eso aquello tan preciado que yo no supe aprovechar. Y cuando te fuiste de casa de Liam dando un portazo... Ahí lo entendí todo. Que te amo Megan, que eres la chica de mi vida y nunca podré engañarme con lo contrario. Ni con ninguna Diane ni con otra chica. Porque al fin y al cabo para mí solo estás tú. - una lágrima corrió por mi mejilla y Harry me la apartó con el dedo - Esperaré por ti. Esperaré aunque me lleve toda la vida.
- Harry... Yo... Lo siento. - no sabía qué hacer. ¿Arriesgarme de nuevo? ¿Creerle? ¿Decir que no a todas esas cosas bonitas que me había dicho?
- Megan, no tienes que disculparte enserio - más lágrimas caían. Me quedé callada.
- Pero es que no creo... No sé Harry. No sé que hacer.
- Un beso.
- ¿Qué?
- Solo quiero un beso. Pero si después de este te niegas ante mí lo entenderé. Y ya te dejaré en paz. Pero que sepas que yo solo quiero empezar de cero si es contigo.
Le miré, lo decía totalmente en serio. Estaba cautivada. Me había dicho cosas que me habían llegado y yo debía corresponderle. Por lo que asentí con la cabeza, a la vez que cerraba los ojos. Noté que cada vez se acercaba más a mí, pues podía oler su aroma. Ese aroma que tanto tiempo he añorado.
En menos de un segundo, sus labios rozaron los míos, primero lentamente, haciéndome cosquillas, a la vez que su mano acariciaba mi mejilla. Al principio me mostré un poco rígida, pero poco a poco me fui soltando, de forma que ya no era un simple beso por parte de Harry, sino que se había transformado en algo mucho mayor, en el que yo también tomaba parte. Y era muy consciente de ello. Esto me hizo recordar que añoraba a Harry, más de lo que nunca había supuesto. Le quería más que a nada, y un simple beso me bastó para saberlo.
Nos separamos lentamente, apoyando nuestras frentes. Había dejado de llorar.
- Por favor Megan, ahora no me dejes, no me digas que esto no ha significado nada, porque sé que no. Por favor...
- Harry - le callé - Te quiero - dije provocando que esbozase una gran sonrisa.
- Eso es un sí, ¿no?
- Es un para siempre.
- Entonces que sepas que yo a tí también te quiero, muchísimo - dijo por último antes de fundirnos en otro largo beso.
*NARRA MEGAN*
- ¿Te apetece ir al cine?
- No.
- ¿Ir a un parque?
- No.
- ¿Starbucks?
- No.
- ¿Venir a mi casa?
- No.
- ¿Hacer algo?
- No.
- Buf... Megan, tienes que salir. Llevas una semana encerrada en tu cuarto, menos cuando vas al instituto.
- Es que no me apetece hacer nada estos días.
- Pero todos te echan de menos. Me preguntan por ti, por cómo estás, si te van a ver algún día de estos.
- No sé, ya pensaré Zayn.
- Pensaré no. A las seis te recojo, que vamos a salir un poco.
- ¿Pero salir con quién?
- ¡Pues con estos! ¿Con quién si no?
- Pero estará él...
- Y tu le saludarás y actuarás normal.
- Zayn, no creo que pueda.
- Por intentarlo no pasa nada.
- Uf... Venga, vale, a las seis. Llamaré a Lidia.
- Sí, hazlo, que Niall aunque no quiera aceptarlo, está loco por verla.
- ¿Tu crees que volverán a estar juntos?
- Sí, están hechos el uno para el otro. Aunque ya ha pasado una semana...
- Ya... Bueno Zayn, que a este paso no me va a dar tiempo a prepararme.
- Vale, pequeña. Te veo luego.
- Sí, adiós, besotes.
- Un beso.
Fin de la llamada.
Me desplomé en la cama. Iba a ver a Harry de nuevo y no tenía ni la menos idea de cómo reaccionar frente a él. Crudo lo llevaba.
Habían sido unos días muy duros. Estaba aislada del mundo. Las únicas personas con las que hablaba eran Lidia, Bibi, Eleanor y Zayn.
Dios, que hubiese hecho sin Zayn...
Todos los días me venía a visitar para preguntarme como estaba, animarme un poco, etc. Él hacía que esta tortura disminuyese al menos un 1%.
El pobre se había sacrificado por mí. Casi surgen problemas grandes entre la banda por mi culpa. Zayn me contó que durante los dos primeros días, Harry ni le miraba ni hablaba ni nada, pero un día se juntaron a comentar las cosas, lo que había ocurrido y tal e hicieron las paces.
Se me encogió el corazón mientras me lo contaba.
También me contó lo del numerito de Lidia y lo de que Niall y ella habían roto, bueno,nadie había dicho que ya no estaban juntos, pero ninguno de los dos afirmaba lo contrario. Me informó de que a Diane ya no la volvieron a ver, y me alegré enormemente por esto. Hija de la gran p*** chabacana de campo comep***** arpía de mierda...
Aunque pobrecita, Zayn me contó la cara que puso cuando se enteró que Harry no la quería.
Zayn hacía como de hermano. Me cuidaba, me entretenía e incluso una vez me dio de comer.
Lo que le he tenido que hacer pasar... Aún recuerdo esa tarde tan rara.
*FLASHBACK*
Zayn estaba sentado en el sillón y yo en su regazo. Él me abrazaba mientras yo lloraba escondida en él. Me había prometido a mí misma que no iba a llorar, pero al igual que todas las promesas, era mentira.
Me cantaba 'Over Again' mientras me mecía entre sus brazos.
Era un sentimiento cálido, pero vacío. Seguía necesitando a Harry, quería estar con él, abrazarle, besarle, demostrarle que era mío y sin duda esta vez le diría, mil y una veces que le quería.
Pero no. Tanto yo como él habíamos jodido todo.
Zayn dejó de cantar y miró si seguía llorando, pues hacía tiempo que no emitía ningún ruido.
- Zayn, ¿me das un beso? - le pregunté.
- Claro - se acercó a mí y posó sus labios en mi frente.
- No decía ahí.- me incorporé de forma que quedé sentada sobre él pero en frente suyo.
- Megan yo...
- Mira Zayn, tú lo estas pasando mal, yo también, ¿por qué no intentarlo?
- Porque saldría mal.
- ¿Tan seguro estás de eso? No lo has probado. - se quedó callado durante un momento.
Aproveché este silencio para aproximar su cara a la suya y besarle lentamente. Él al principio no reaccionó, pero luego siguió el beso.
Cada vez estábamos más pegados. Pasé las manos por su pelo, dándole pequeños tirones provocando que él gruñese levemente. Me sujetaba de la cintura mientras yo bajaba mis manos hasta colarlas por debajo de su camiseta y empezar a acariciarle el torso.
Una voz en mí me decía 'Megan, no, esto está mal, está mal'. Pero yo me quería hacer creer que si llegaba a acostarme con Zayn, a salir con él, a acabar queriéndole como algo más que amigo, conseguiría olvidar a Harry.
Zayn, se separó, leyéndome la cabeza.
- No, Megan, esto está mal. - bajé la cabeza asintiendo, mientras que más lágrimas se deslizaban por mis mejillas.
- Lo sé, y lo siento...
- También ha sido mi culpa, ¿vale? Pero dime una cosa, ¿has sentido algo cuando me has besado? - negué. - ¿Ves? Eso demuestra que tú y yo solo somos amigos, y así seguirá siendo. Ya verás que cuando veas a Harry te darás cuenta del error que acabamos de cometer y de que ojalá esto no hubiera pasado - más lágrimas. - Vale, no le mencionaré más, pero basta ya de lágrimas.
- Sí, basta ya de lágrimas. - me sequé los ojos con las mangas del jersey. Me volvió a abrazar como estábamos antes - Oye, Zayn, ¿tú has sentido algo cuando me has besado?
- No - dijo seguro- ¿Por?
- Es que te has puesto... contento - dije sacando la primera sonrisa en días. Él no pudo evitar el reírse.
- Megan, cualquier tío, si le besas, le agarras del pelo y luego metes las manos por debajo de su camiseta, se pondrá, em... contento. Es algo inevitable.
- ¿Asi que si Susan Boyle te besase, te agarrase del pelo y te metiese las manos por la camiseta te pondrías palote?
- ¡Me gusta que hayas recuperado tu humor! - sonreí - Pues la verdad quién sabe. A lo mejor es una fiera salvaje en la cama. - me empecé a reír a carcajada limpia, agradeciendo que ahora mis lágrimas no fuesen por otra cosa sino por alegría.
*FIN DEL FLASHBACK*
Cogí de nuevo mi móvil y marqué el número de Lidia y esperé a que contestase. Un tono. Dos tonos. Tres tonos.
- Hola princesa - me saludó.
- Hola.
- ¿Algo que contarme?
- Que a las seis tienes que estar preparada. Zayn nos recoge y salimos a dar una vuelta.
- ¿Estás de broma?
- Por favor Lidia, no quiero estar yo sola.
- Pero tía, ¿yo? ¿El rubio? ¿Sabes lo que se puede montar ahí?
- ¿Y crees que yo no lo voy a pasar mal con Harry delante?
- Sí, bueno...
- Así nos hacemos compañía.
- Venga vale.
- Lidia...
- ¿Sí?
- ¿Te ha contestado las llamadas?
- Que va. Ni un solo mensaje, llamada, tweet, whatsapp ni nada. No quiere saber nada de mí.
- Joder, lo siento.
- No pasa nada. Ya ha pasado una semana, costumbre.
- Lidia, no sé como te mantienes siendo tú. Yo estaría en depresión continua.
- Bueno, ya sabes lo que dicen. Felicidad por fuera, hecha una mierda por dentro.
- Ya bueno, yo estoy así solo que con mierda por los dos lados. - se rió.
- Bueno Megan, te veo después.
- Hasta luego.
Colgué. Le puse un mensaje a Bibi diciendo si esta tarde salía con todos, y me dijo que sí, que también estaría Eleanor. Me quedé un poco más tranquila a saber que estarían todas las chicas. Quedaba media hora para que viniese Zayn. Me dí una ducha, me sequé el pelo, me puse unos pantalones negros y una blusa granate y me calcé unas botas también negras con detalles dorados. Después me asomé a la ventana. Necesitaba aire.
- Morena - me dijo una voz desde en frente.
- Hola, Jake Trevor...
- ... Neil Edgar.
- Eso. Oye, simplemente por avisar, no me llames morena por favor - así me llamaba Harry. Solo unas pcoas personas podían llamarme así.
- Es que no me dijiste tu nombre, cumpla tuya - sonreí.
- Megan.
- ¿Ves? Tenía yo razón. Ese era tu nombre.
- Es verdad, ¿cómo lo supiste?
- Pues se lo oí a un chico de rizos. - Harry - Es famoso, ¿no?
- Sí, cantante. One Direction.
- Ya decía yo que me sonaba su cara. Por cierto, ¿cómo es que hoy estás mas maja?
- Pues la verdad no lo sé...
- Uy, eso suena a 'he tenido una semana de mierda y no sé por qué cojones estoy de buen humor' - no pude evitar reír.
- Sí, algo así. Problemas en el amor - ¿Por qué tomaba tantas confianzas con él?
- Pues como siempre. Amor, amor, amor. Pues que sepas que yo al amor me lo pasó por ahí abajo.
- Ya claro, seguro que hay alguna chica que no puedes parar de pensar en ella.
- Pues la verdad es que sí, es más. está en mi cama - me sorprendí. Giró la cabeza hacia el interior de su casa. - Bethany, saluda a los vecinos - Ay Dios, que me iba a salir una tía a saludarme. ¿Qué coño estaba pasando? - Es broma. La única chica que pasa por mi cama es mi madre, y solo para echarse la siesta de vez en cuando - me reí. Me empezaba a caer bien este chico. Era gracioso. - Tú no hablas mucho, ¿verdad?
- Es que me va más lo del misterio.
- ¿Misterio? Joder, no digas eso que a uno le pone - solté una carcajada - Coño, ¿dónde está un puente cuando más lo necesitas? - dijo mirando a todos los lados como si estuviese confuso. - Era broma.
- Dios, ¿siempre eres así? - se encogió de hombros.
- Sí, supongo. - una melodía interrumpió el momento. Mi móvil. Zayn. Llamando.
- Oye, Jake Trevor Neil Edgar...
- Jake.
- Oye, Jake. Que me tengo que ir. Gracias por... Este encuentro tan raro.
- ¡DENADA MEGAN! LO REPETIMOS CUANDO QUIERAS! ¡OH SI, QUÉ PLACER! - dijo gritando.
- ¿Pero qué coño haces?
- Es por si mi madre lo oye y deja de creerse que soy gay. Deséame suerte.- me reí.
- Suerte. Adiós. - me di la vuelta y me empecé a alejar.
- ¡Tenemos que quedar! - oí desde lejos.
Abrí la puerta y salí de la habitación. Dirigiéndome hasta la de Lidia.
*NARRA LIDIA*
Me cago en la leche. Megan me la había colado. Mierda, mierda, y requetemierda. ¿Y cómo se supone que debía reaccionar cuando viese a Niall? ¿Dos besos sería lo adecuado? ¿Me lanzo a sus labios? ¿Le suelto otra bofetada por haberme ignorado estos días?
Joder, es que aún recuerdo el día siguiente de la discusión. Yo en su puerta, llamando al timbre, y volviendo a llamar, miles de veces. Pero nada. Aunque sabía que él estaba en casa, porque la luz de su habitación estaba encendida. Menudo imbécil.
Había hablado con todos menos con él. Y bueno, con Harry pasaron días hasta que decidí llamarle desesperada.
Me quedé muy mal después de lo que le hice y le pedí perdón y todo.
Yo le rogué que le dijese a Niall que me devolviese las llamadas, pero el irlandés este hizo lo que le salía del culo.
Vaya mierda de semana. Clase, Residencia, clase, residencia.
Ya casi ni comía. Sí, Lidia Valencia no comía. Pero es que no tenía hambre, ni ganas, ni nada. Comer me recordaba a él. Bueno, todo me recordaba a él. Las sábanas tenían su aroma. A ver si las lavaban de vez en cuando las asistentas, joe, que si no lo hacen, normal que llore cada noche.
Y es que nunca se me olvidará lo que me dijo, la forma en la que me lo dijo...
Va, depresión total.
Pobre Bibi, ella estaba feliz con su novio, sin ningún problema y tenía que amargarse cuidando de Megan y de mí. Más de mí porque Megan estaba con Zayn.
Si Harry y ella en un futuro no vuelven, me juego lo que sea, pero lo que sea, a que acabará con Zayn. Vamos, como que Nando's es el restaurante favorito de Niall.
Niall...
Oh Dios.
¡Sal de mi puta cabeza!
Tenía que olvidarme de él. Esa pelea me había hecho darme cuenta de que Niall no me quería como creía.
Que triste es todo esto. Ahora me siento utilizada. Yo le entrego mi bendita, sagrada, preciada, y hermosa virginidad y luego va él y zasca, patada en todo el culo que me da.
Es que solo le hubiese faltado escupirme en la cara.
Pues eso, que ahí estaba, consumiéndome yo sola mientras elegía la ropa.
Esto no. Esto tampoco. A ver...
Decidí que si Niall estaba ahí, pues me iba a poner guapa. Que se pusiese cachondín.
Asi que cogí una blusa blanca cuyo escote, bastante grande, presentaba un frunciso muy bonito. A los lados, caían dos cintas de encaje blanco de forma que se me veía el sujetador. Que no os he contado lo mejor. Llevaba un sujetador de estos sexys, de color rojo con casi todo encaje.
Acompañando a ese modelito satánico, me puse una falda marrón alta que se ajustaba en la cintura y luego caía como una cascada hasta la mitad del muslo. Después continuaban mis piernas, cubiertas por medias de un marrón transparente, y en los pies unas botas beige con tacón.
No es por ser creída, pero estaba para toma pan y moja.
Unos minutos después Megan llamó a mi puerta.
- Lidia, Zayn ya está... Oye, te has puesto muy guapa.
- Gracias - dije sonriendo.
- ¿No tendrá nada que ver que...
- No sé de que me estás hablando. - dije empezando a andar en dirección al ascensor.
- Si, ya... Por cierto, se te ve el sujetador. - indicó levantando las cejas.
- ¿Ah sí? No tenía ni idea. - mentí haciéndome la tonta.
Salimos del edificio y nos encontramos con un Zayn sonriente.
- ¡Oh no! ¡Cuidado! ¡La luz del sol! - dijo riéndose. Megan le dio un golpe en el hombro y le dio un beso en la mejilla. Yo le saludé con un abrazo. - ¿Qué tal estás, pequeña? - preguntó.
- Acojonada. No sé si estoy preparada para verle. Y todo por... uf. La tonta de esta - tiré de uno de los rizos de Megan.
- ¡Au! Oye, que no estabas obligada venir eh. Puedes abandonar cuando quieras.
- No, ya que me he puesto así de guapa pues que me vea.
- Mujeres... - dijo Zayn a la vez que sonreía.- Pero Lidia, no te preocupes. Si en algún momento te encuentras incómoda, dímelo y te llevo de vuelta a la residencia.
- Gracias Zayn, que cielo eres. - le di un beso en la mejilla - Pero creo que aguantaré. Será como un nuevo reto. - sonreí tristemente - Espero...
Después de unos pocos minutos de trayecto y de alguna tontería que otra, más risas tristes y sin ganas, llegamos a la casa de los chicos.
Hace justamente cinco días y dos horas que no pasaba por ahí. Era demasiado doloroso.
Un nudo se formó en mi garganta.
- Ey, ¿estás bien? - Megan me pasó un brazo por los hombros.
- Sí, sí. ¿Y tú?
- Pues hecha un puto desperdicio, pero la cosa está en que Harry no lo sepa.
Sonreí a mi amiga. Me daba mucha pena verla así. Ella siempre era tan fuerte, tan dominante, tan resistente, que verla así, hecha pedazos, dolía.
Zayn nos guió por el camino que daba a casa de Harry. Uf, llega a ser la de Niall y muero en cuestión de segundos.
Llamó al timbre. El chico y yo estábamos frente a la puerta, y Megan detrás.
Un Louis demasiado sonriente nos abrió.
En un segundo se tiró a mis brazos.
- Mi friki del Señor de los Anillos preferida - dijo mientras me daba besos en la frente - no sabes cuánto te he echado de menos. Y tú ven aquí - abrazó a Megan - ¿Crees que puedes desaparecer una semana así sin más haciendo sufrir al señor Tomlinson?
- Bueno, supongo... - respondió sin mucho ánimo con una triste sonrisa.
- ¡Megs! ¡Lidius! - dijeron Bibi y Eleanor, que venían hacía nosotras corriendo por el pasillo y embestiéndonos entre sus brazos.
- Joder, cuanto entusiasmo. Si nos vimos antes de ayer - dije.
- Pero nos alegra que por fin hayáis quedado de nuevo con todos - aclaró Eleanor.
- Ven, vamos hacia el salón - Bibi tiró de nosotras por la casa.
Llegamos al salón. En un sofá estaba Liam sentado, que rápidamente se puso de pie. Harry, al vernos, esbozó una sonrisa, pero Niall que acababa de girar la cabeza hacia nosotras pues estaba dado la vuelta, no articulaba gesto alguno.
¿Qué podía hacer? ¿Llorar? ¿Salir corriendo? ¿No saludarle?
Un enorme nudo se formó en mi garganta.
Liam me dio un gran abrazo, y yo se lo devolví. Había echado de menos sus consejos de viejo mayor.
- Ey Lidia, ¿qué tal estás? - me preguntó Harry revolviéndome un poco el pelo.
- Bien, dentro de lo que cabe, ¿y tú?
- También bien. Si es que se puede decir así - sonreímos levemente a la vez. Cada uno sabía lo que estaba pasando el otro.
- ¿Qué tal tu nariz?
- Oh, de fábula, ya no me duele.
- Jope, lo siento mucho, de nuevo - dije arrepentida.
- No pasa nada. ¿Quién no ha pegado a alguien cuando está borracho? - sonreí - Bueno, ahora te dejo que voy a saludar a esa morena que me irrita tanto pero que me sigue volviendo loco - dijo levantando las cejas. Yo asentí y él se apartó.
- Hola, Lidia. - unos ojos azules en frente mío me miraban serios.
*NARRA LIDIA*
Vi como Megan salía de la casa tras presenciar aquella extraña escena en el salón.
Harry. Diane. Megan. Harry. Diane. Portazo.
Me cago en la leche, que mareo. No debí haber bebido demasiado.
Miré a hacia Harry, que se había separado de la arpía esa y estaba confuso.
- ¡Mira lo que has hecho! - le grité. Podía ser todo lo famoso del mundo, lo que sea, pero ya había llegado al límite de fastidiar a Megan.
- Lidia, cálmate - me dijo Niall.
- ¿¡Cómo quieres que me calme sieste de aquí está jodiendo a mi mejor amiga!? - dije indicando al rizos. Menudo guantazo quería soltarle.
- ¡Pero que ha sido ella! - dijo este - ¡Que se besó con Zayn!
Miré hacia este último, que se había quedado petrificado al igual que todos los de la sala.
Harry. Megan. Harry. Megan. Diane. Harry. Megan. Zayn. Harry. Miane. Dayn. Zegan...
La habitación me daba vueltas.
Definitivamente adiós alcohol de por vida.
- Por eso me has besado... - dijo Diane. Vaya, parece que se había vuelto lista de repente.
- Si, la ha besado para dar celos a Megan, que es a la que quiere, no a ti. - expliqué bordemente.
- ¡Lidia cállate! - me dijo Harry - Diane, yo.... - Fue a agarrarla del brazo.
- Déjame - se apartó - No quiero verte. Adiós Harry. - y dándose la vuelta se fue de la casa.
'Joder con Harry, que poderío consiguiendo que la gente se vaya de las casas'.
- ¡Mira lo que has conseguido! - me gritó el culpable.
- ¿Conseguido? ¿Yo? ¡Mira, primeramente deja que te diga que si se ha ido tu putita de campo ha sido porque la has utilizado, que es lo que has estado haciendo todo este tiempo! - las palabras salían solas de mi boca, junto con mucha rabia - ¡Asi que la culpa es tuya!
- Lidia... - me susurró Liam en el oído.
- ¿Lidia qué? - le espeté provocando que se quedase callado.
- ¡En cualquier caso la culpa ha sido de Zayn! - dijo Harry. Todos dirigimos nuestra mirada a este.
- ¡Eso! ¿Es que por qué narices la besas? ¿Para liarla más? - dije.
- Ey, que yo ahora mismo así de borracho no soy persona, joder. Y fue ella la que me besó. - miró a Harry - ¡Y si tú no hubieses estado todo el tiempo zorreando con la Diane esa, nada de esto hubiera pasado!
- ¿Zorrear? ¿Hablamos de zorrear? - dijo amenazante Harry - ¿Quieres que cierta personita de esta sala se entere de que zorreas con su nov...
- ¡Harry, cállate!- dijo un Louis enfadado. Todos nos quedamos asombrados, hasta Eleanor, que tuvo que agarrarle de la mano para que se calmase.
- Si, Harry, cállate - dije. Este me fulminó con la mirada.
- Niall, será mejor que controles al animal que tienes por novia - me dijo con desprecio.
- ¿Qué has dicho? - pregunté acercándome a él.
- Harry, ya vale. - le dijo Niall.
- Lo que has oído. Animal. - dijo Harry haciendo caso omiso del otro.
Oh Dios, no la había podido cagar de peor forma.
'Prepárate Harry' pensé. ¿Cómo se atrevía a decir eso? Después de montar todo un numerito esta noche va y suelta eso. Pero menudo gilipollas.
Vi que Niall cerraba los puños y cambiaba la cara a una de total enfado. Veía en él las ganas de pegarle algún puñetazo a Harry de un momento a otro, pero sabía que no lo iba a hacer por puro autocontrol. Pero yo sí que lo hice.
Así que como gran defensora de mí misma y de mi reputación, me acerqué a Harry y le di con toda la fuerza que mi brazo pudo permitirme.
- ¡Lidia! - oí que Niall me gritaba y me cogía de la cintura.
Varias voces retumbaban por la habitación. Gente yendo y viniendo. Harry apoyado en la pared. Sangre en su nariz. Bibi zarandeándome.
Miles de imágenes se me pasaban por la cabeza, tenía los oídos taponados, la vista se me nublaba. Era una situación en la que yo perdía todo el control, como si no pudiese conmigo.
¿Qué coño había hecho?
Retrocedí varios pasos hacia atrás, pero de repente noté que la cabeza me dolía. Mierda, me había chocado con la pared.
Niall venía hacia mí.
Pero aunque se fuese acercando, era como si siguiera lejos.
En unos segundos, noté que mis piernas no notaban el suelo debajo mío.
Niall me llevaba en brazos y me sacaba de la casa. Oía a más gente diciendo cosas, enfurecidas conmigo.
Yo solo quería defenderme, solo quería demostrar que Harry no tenía derecho a decir esas cosas sobre mí...
Llegamos a casa de Niall sin decir nada. Él tenía la semblante seria, muy seria, tanto que daba miedo.
Subió las escaleras conmigo encima.
Me dejó en la cama de su habitación.
¿Por qué todo me daba vueltas? Quería vomitar, necesitaba hacerlo.
Me puse de pie rápidamente y fui al baño, tambaleándome un poco por el camino, chocándome contra las paredes, hasta que llegué al váter y eché todo lo que había comido y bebido aquel día.
Que asco, odiaba vomitar.
Me agarré la cabeza con las manos. Me ardía. Estaba mareada y me encontraba fatal, lo único que quería era descansar.
Niall me miraba super serio desde la puerta.
- Estarás contenta, ¿no? - me dijo además de serio, enfadado.
- Niall, déjame...
- No, dejarte no. Sé que estás borracha, que llevas mil mierdas en el cuerpo - le miré a los ojos - Pero eres perfectamente consciente como para saber lo que has hecho.
- Por favor...
- ¡Ni por favor ni leches! - vale, ahora me estaba empezando a asustar de verdad - Mira lo que te estás haciendo - me señaló a mi entera. Seguramente tenía un aspecto que daba asco - ¿Y por qué has pegado a Harry?
- Me insultó...
- Oh, me insultó - ridiculizó haciendo que me enfureciera - Y la mejor forma de solucionarlo es pegándole, porque no podía hablar, no, tenía que pegarle...
- ¡ Déjame! - le grite. Pero el seguía ahí igual que antes.
- Mira Lidia, Harry podrá haberse portado muy mal con Megan, pero tú no tenías ningún derecho a pegarle.
- ¡Ni tú a decirme lo que tengo que hacer o no!
- ¿Pero tú has visto cómo se ha quedado el pobre Harry, sangrando a cataratas?
- ¿Y tú has visto cómo ha quedado Megan?
- Lidia, déjame decirte que Megan un poco se la ha ganado por estar todo el rato calentando a Harry para luego nada.
- ¿¡Cómo te atreves a decir eso!? ¿¡Sabes cuánto ha llorado por él!? ¿¡Lo mal que lo ha pasado!? - miró hacia otro lado - ¡Mírame cuándo te hablo!
- Y tu deja de gritarme. - dijo enfadado. Nunca le había visto a´si, de esa forma.
- ¡Pues no me cabrees!
- Deja de gritarme.
- Te gritaré si yo quiero.
- Lidia, no estás en condiciones, por favor acuéstate.
- ¿Y si no quiero qué? - no sé por qué me estaba diciendo esas cosas. Yo no quería decirlas pero había algo que las decía por mi.
- Lidia, hazme caso.
- No tengo por qué.
- Lidia, cállate.
- ¡No me digas que me calle! - me levanté encarándome a él.
- Mira Lidia, duérmete, te veré mañana. Ahora no quiero saber nada del tema. No me apetece discutir sin llevar a ningún lado.
Se dio la vuelta y cuando fue a salir del baño, una fuerza se apoderó de mí e hizo que me acercase a él rápidamente y le soltase una gran bofetada en la mejilla izquierda.
¿Pero qué coño me estaba pasando esa noche?
- Lidia, - se puso una mano en la mejilla - si has sido consciente de...
- He sido perfectamente consciente - dije fríamente. ¿Pero por qué? ¿Por qué no dejaba de decir estupideces?
- Sal de mi casa.
- ¿Qué? - dije estupefacta.
- Que salgas de mi casa he dicho - me miró con sus ojos azules, que estaban irritados y seguramente cargados de lágrimas, al igual que los míos.
- Niall...
- ¡Que salgas de mi casa joder! - dijo de la forma más dura posible, haciendo que me sintiese como si me hubieran clavado mil cuchillos en el cuerpo. Cogí mis cosas y me marché igual que había venido.
Miré hacia atrás aquella casa, esa casa donde tantas cosas habían pasado, donde mi vida había cambiado completamente.
Recordé cada cosa que me hizo feliz ahí.
El día de mi cumpleaños cuando conocí a los demás en su cocina, las mil y un películas que había visto ahí, las infinitas comidas, cenas, desayunos y meriendas que habíamos compartido, las peleas de comida cuando hacíamos repostería, todas las veces que había dormido en su cama, cuando me sentaba en el sofá y le miraba deseando besarle, cuando me tiró a la piscina, la vez que me enseñó su sala secreta, cuando me tocó Little Things, cuando me llevó en brazos hasta la ducha, cuando nos dimos nuestro primer beso, aquel 13 de noviembre que me preparó la cena sorpresa en su casa, cuando me llevó a la buhardilla y comimos fresas, cuando me entregué por primera vez a él, únicamente a él... Miles de momentos pasaban ante mis ojos. Miles de momentos vividos. Miles de momentos siendo feliz. Miles de momentos de ensueño. Miles de momentos que se reducían en una frase: "Sal de mi casa."
Los ojos se me empañaron de lágrimas, mientras seguía contemplando aquel sitio, que más que la casa de Niall, era como mi hogar.
Pensé en llamar a la puerta, decirle que me arrepentía por todo lo que había dicho, por todo lo hecho, pero sus palabras quemaban en mi interior.
Me acerqué las manos a los ojos y me limpié todas las lágrimas.
Escurrí mis manos, hasta llegar al cuello, y me percaté de que llevaba su collar, el collar que me dio aquel día que me marcó tanto.
Nunca me lo quitaba, siempre lo llevaba encima. Niall hacía que me sintiese segura, y llevando el colgante, era como si él estuviese conmigo en todo momento.
Pero ahora no lo quería. Era como si el collar me hiriese también.
Me lo quité y lo deposité en el felpudo.
- Lo siento... - me susurré a mí misma.
Y me alejé de la casa justo cuando en la ventana de la habitación de Niall, una sombra desaparecía.