5.2.13

Capítulo 40


*NARRA HARRY*

Entré en mi habitación y le di una patada al sillón, haciendo que una pata se hundiese un poco hacia dentro.
¿Cómo había podido ser tan estúpido? Debía de habérmelo esperado. Ella... Él.... La verdad es que ella podía hacer lo que quisiese, ninguno era ahora nada del otro, y yo había estado todo el rato tonteando con Diane, aunque solo fuese para ponerla celosa.
¿Pero por qué lo hizo? 
Creí que me seguía queriendo a mí, estaba dispuesto a ir a donde estaba ella y decirla que con Diane nunca había tenido nada, que simplemente la utilizaba porque no podía aguantar ni un solo día sin estar a su lado, y que Diane me recordaba en ciertas partes a ella.
Pero ese beso...
Ese beso lo cambió todo.

----- Horas antes ---------

Estaba en frente del espejo abrochándome la camisa. En media hora teníamos la firma de discos y después iríamos al pub ese nuevo. Seguro que a las chicas les encantaría.
Cogí mis cosas, agarré mi abrigo y bajé las escaleras, reuniéndome con todos los demás.

- Siempre el que más tarda eres tú - dijo Zayn al verme.
- Mis rizos, que se me revelan - le contesté con una sonrisa.

Subimos al coche que conducía Paul. En el trayecto yo estaba a lo que no debía estar. La iba a ver de nuevo. Y es que lo que pasó ayer me desconcertó bastante. ¿Tan celosa se puso por Diane que se tiró un vaso encima? ¿En serio, un vaso?
Sonreí pensando en esto pero se me borró la alegría al recordar lo que pasó en el cuarto de Liam.
"Harry, cuando quiera besarte lo sabrás. Hasta entonces, no lo intentes."
Esas palabras no se me borraban de la cabeza. Y la frialdad con la que las dijo...
Pero no me extraña. Llevábamos unas semanas de decir cosas hirientes el uno al otro que lo raro sería que no estuviese borde conmigo.
Aunque yo sabía que ella me seguía queriendo, y que mis sentimientos eran los mismos.

- Ey, ¿te pasa algo? - me preguntó Louis.
- No, no. Estoy bien, en serio - sonreí falsamente.
- ¿En serio? Te noto raro desde ayer.
- Que estoy bien. En serio. - pero no se daba por vencido. Me conocía demasiado bien.
- Es por Megan, ¿verdad?
- Sí. - admití - La quiero muchísimo. Es la primera chica por la que muestro esto. Pero ella no...
- Ya, ya lo sé. Pero el problema de Megan es que no se lo cree. Demuéstraselo esta noche.
- ¿Tu crees?
- Estoy seguro. ¿Cuándo me he equivocado yo, pequeño Harold?
- ¿Te acuerdas de aquella vez en la que me dijiste que aquel plato mexicano no picaba?
- A ver, eso fue un error. Pero salvo eso, siempre he tenido la razón.

Miré sonriendo a Louis. Tenía razón, debía hoy coger a Megan y decirla que lo que sentía era de verdad, pero esta vez de la forma más seria posible, para que notase que era verdad. Pero el marrón era que había invitado también a Diane, y ella cree que yo voy a tener algo con ella, pero no. A ver como me la quito de encima.
Se la encasquetaré a Josh o a Ed y ya está. Vía libre.

El coche nos dejó en una calle cercana al Big Ben. Paul nos guió por unos callejones hasta llegar a una puerta negra, seguramente trasera. Entramos por ella y después de varios pasillos, dimos con un gran recinto. Este estaba petado de fans que aguardaban para recibir una firma nuestra.
Empezaron a gritar cuando nos vieron. Levanté una mano y saludé con ella. Con la otra lanzaba besos al aire. Era super emotivo ver como las fans dedicaban mucho tiempo en nosotros, y como se sacrificaban. Cada vez que iba a un sitio de estos me emocionaba por dentro.
Nos sentamos en una mesa larga, con una silla para cada uno, en este orden: Louis, Zayn, Niall, yo y Liam.

Empezaron a pasar chicas y chicas, pidiendo que las firmáramos sus discos, alabándonos de vez en cuando, pidiéndonos matrimonio a veces... Ya sabéis, cosas normales.
Pero mis ojos se desviaban la mayoría del tiempo. Buscaba a una persona en concreto, a esa persona, a ella. 
No paré quieto en mi silla, es más, algunas fans se quedaron un poco extrañadas por esto, hasta que al final de la sala, distinguí a cuatro chicas, preciosas todas ellas, pero que entre todas había una que destacaba más. Megan.
Bueno, Diane estaba por ahí cerca, entreteniéndose con cualquier mosca que pasaba, asi que no la tuve mucho en cuenta.
Poco a poco se fueron acercando, hasta que llegaron a nuestra mesa.

- Os dije que quería vuestras firmas - dijo Lidia acercando sus dos Cds de nosotros que tenía. Niall se rió antes esto y rápidamente firmó las carátulas, nos las pasó a los demás y después cogió el brazo de Lidia y empezó a escribir algo.
- ¿Tu no quieres alguna firma ni nada, morena? - le dije a Megan guiñando un ojo.
- No gracias, ya le pediré a Zayn un dibujo - me dijo borde. Sabía lo celoso que me ponía cuando hacía más caso a él que a mí.
- ¡Harry, yo si quiero! ¡Yo si quiero! - dijo Diane impetuosamente. Puse los ojos en blanco. A ver, no es que la odiase, es más, éramos amigos desde hace tiempo, por eso la conocía, pero a veces podía ser un poco... insoportable.
- Vamos, Diane - dijo Bibi tirando de su mano - que hay chicas esperando - Diane fue a replicar, pero se calló. Bibi me sonrió mientras se alejaban. Vocalicé un 'Gracias' y ella asintió.

Dos horas más tarde, ya habíamos firmado todos los discos, camisetas, brazos, servilletas, posters, fotos, frentes, gorras, etc.

- Dios, me arden los dedos de firmar - dijo Niall.
- Ya, a mi también - añadió Liam.
- ¿Qué hora es? - pregunté.
- Las diez de la noche - contestó Eleanor apareciendo de no sé donde con todas las demás.
- Joder, que tarde ya.
- ¡Els! - gritó Louis yendo hacia donde estaba su novia y tirándose encima de ella, haciendo que cayese al suelo.
- Eres un animal - le dijo ella mientras se acercaba a besarle.

Louis la apretaba más a él. Imagináos el panorama: Eleanor, con Louis encima, dándole al tema, metiéndose mano, con todos delante, Con Paul mirándoles, todos los responsables del local embobados, etc. Vamos, cosas censuradas para menores.

- ¡Volved a Australia, por favor! - dijo Zayn tirándoles un boli haciendo que todos nos empezásemos a reír.
- Celoso... - murmuró Louis mientras se incorporaba - Hoy si que sí, ahora fiestuki, que ayer no me dejasteis.
- Que si, Louis, que si - dijo Lidia - de fiestuki nos vamos. - este soltó un pequeño grito a modo de alegría.

Fuimos hacia donde estaba el coche. Como las chicas habían venido en autobús, tuvimos que meternos todos apretujados en el coche. Adivinad quien estaba a mi lado espachurrándome contra la ventana. Sí, Diane. 
No debí haber empezado a hablar por twitter con ella después del viaje a España. Ahora me arrepentía más que nunca.
Qué imbécil había sido...
De reojo pude mirar a Megan, que se sentó en diagonal a mí. No me había percatado de lo guapa que iba. Se había puesto unos vaqueros, una camisa blanca y unos tacones negros, y el pelo suelto cayéndole por todo el pecho y el vientre.
Qué guapa estaba con algo tan simple. Esa era una de las cosas que me encantaban de ella. Cualquier cosa la hacía estar guapa, por muy minúscula y sencilla que fuera.
Creo que me pilló mirándole, porque en un momento se sonrojó y bajó la cabeza, para volver a levantarla y echarme una mirada rápida.
Sonreí para mis adentros.



Llevábamos ya unas cuatro horas en aquel pub. Me gustaba aquel sitio. Era todo negro, menos ciertos detalles en las paredes de neón y de pinturas fluosforescentes que le daban un toque a la sala un tanto futurista.
Había una barra enorme que rodeaba casi todo el local. En la parte que no rodeaba, había numerosos sofás de distintas formas: triangulares, con forma de cuadrado, circulares, etc. Y en la zona de la pista de baile, que no era muy grande pues no era un local principalmente para bailar, había un juego de placas en el suelo que alternaban distintos tonos de morado según las pisabas.
Además el ambiente era genial. Estaban ahí numerosos famosos. 
Vimos a Michel Bublé, a Cheryl Cole, a Bruno Mars, a Ed Sheeran, a Justin Bieber, etc. La mayor parte del tiempo la pasamos con estos dos últimos, pues nos conocíamos de antes. También estuvimos un rato con Simon Cowell, que fue el que nos dijo de ir esta noche al sitio este. Les presentamos a las chicas. Lidia y Bibi cayeron a sus pies, y empezaron a elogiarle diciendo que sin él nada del mundo de One Direction hubiese existido. Fue muy gracioso verlas ahí arrodilladas en medio de todo el mundo.

Pero quitando esos contratiempos, pasé la mayor parte del tiempo en la barra bebiendo cada cosa que me ponían.
Ojalá hubiese estado Megan conmigo en ese momento, ella siempre me hacía buena compañía, a pesar de sus duros gestos y frías palabras.
Pero no. Estaba con Zayn en un sillón sentada. Estaban solos porque todas las parejitas se habían ido por ahí a bailar o liarse o yo que sé que. En conclusión, que estaba pasándolo bien con otro que no era yo.
Genial.

Entre el alcohol y los celos, se me formó la idea de coger a Diane y llevármela a bailar a la pista, justo en una zona muy cercana a donde estaba Megan.
Me fijé en que ella nos estaba mirando pausivamente. Yo agarré de la cintura a Diane, que se sonrojaba y se pegaba más a mí.
'Ey, sin pasarse' pensé.
Pero vi que Megan seguía mirándonos de vez en cuando mientras reía con Zayn.
'¡Qué coño!' pensé. 'Es ella la que no quiere estar contigo. Tú puedes hacer lo que quieras'. 
Así que acerqué mi cuerpo al de la chica que estaba entre mis brazos e hice que apoyase su cabeza en mi pecho. Más cerca no podíamos estar.
Cerré los ojos por el mareo y porque quería alejarme un poco de todo ese entorno, imaginarme que era Megan la que bailaba pegada a mí.
A pesar de no ser ella, sino que era Diane, la situación era bonita, pero no, no había magia ni nada. Solo estaba el sentimiento de que había una chica guapa muy cerca de mi. Pero nada mas. Ni amor ni otras tonterías.
De repente una mano me sacó de mis pensamientos.

- Styles, que nos vamos a casa de Louis - dijo Megan. Me ruboricé un poco frente al contacto de su piel.
- Eh sí... Vamos, Diane.

En el camino de vuelta, ni Megan ni yo abrimos la boca. Solo reíamos ante las estupideces de Louis y Lidia, que iban más borrachos que yo que sé, y ante la risa contagiosa de Niall.
Llegamos acasa de Louis y decidimos quedarnos ahí un rato, tomando algo y pasando el rato juntos.
Así hicimos durante un buen rato, hasta que me percaté de que tanto Zayn como Megan habían desaparecido. Me temía lo peor. Sabía que Zayn estaba por Bibi, se lo había sonsacado hace tiempo, pero siempre intuí que él y Megan tenía una conexión especial. Y la verdad es que él la merecía mucho más que yo, la trataba de miedo. Pero no me imaginaba lo que sería perderla.
Me excusé diciendo que iba al baño, pero iba a ver donde andaban estos.
Exploré cada parte de la casa, de arriba a abajo, pasando incluso por el sótano, pero nada. Hasta que pensé que podían estar en el jardín, asi que fui hacia ahí.
No me hizo falta abrir la puerta de cristal que daba a este y salir a buscarles, pues estaban los dos sentados casi pegados a la puerta.
Estaban hablando, no sé de qué, no se les oía. Si hubiese salido al jardín, hubiesen oído el ruido de la puerta al abrirse y se irían, asi que me quedé mirándoles a través del cristal.
Ella reía, él también, hablaban, eran felices. Él la hacía feliz. En cierta parte podía soportarlo. Hasta que vi cómo Megan ponía una mano en la mejilla de Zayn se acercaba lentamente a besarle, rompiéndome a mí en mil pedazos.

¿Qué podía hacer? ¿Salir ahí? ¿Frenarles? No, eso no borraría lo ocurrido.
Me di la vuelta, con los puños apretados, con ganas de pegar a algo, de llorar, gritar, romper algo. Cualquier cosa que liberase esta rabia de mí.
Sabía algo que podía hacerlo, o al menos me distraería un rato.
Llegué al salón, donde estaban todos los demás, y levantando a Diane, la acerqué a mí y la besé.

No sé cuanto tiempo, puede que fuesen minutos, varios minutos. Yo solo besaba y besaba, siendo correspondido por ella. Pero no sentía nada, era como besar algo inerte. Un beso sin gracia, sin vida. ¿La razón? La razón era que mi vida, mi gracia y mis sentimientos estaban en las manos de Megan, y ella los había arrojado por ahí. 
Vale, tenía que olvidarme de Megan, centrarme en Diane. Ella era una buena chica, un poco intratable, pero me quería, y a lo mejor así conseguía olvidarme de Megan, quién sabe. Seguí pensando en mis cosas mientras mi boca seguía en la suya, hasta que un gran portazo proveniente de la puerta de la entrada hizo que nos separásemos.







*NARRA MEGAN*

No era la primera vez que me iba a dormir con lágrimas cayéndome por la cara, pero me prometí a mi misma que esta vez iba a ser la última, o al menos lágrimas que fuesen por Harry.
Ya me había demostrado todo, que no quería nada, que ya era pasado para él. Y yo que creía que estos días él sentía algo por mí... Pero se ve que no.
Que horror de todo, Dios. ¿Por qué todo lo malo del amor me toca a mí? ¿Por qué no me puede gustar un chico que me trate bien, que no me haga sufrir, que se preocupe por mí? ¿Por qué no me puede gustar Zayn, por ejemplo? ¿Por qué tuve que caer en los brazos de Harry?
Miles de preguntas se me formaban en la cabeza, pero algo estaba claro: odiaba con todo mi alma a Harry Styes, y a la Diane esa mucho más.

----- Horas antes ---------

- ¡Megan! - gritó Lidia desde el pasillo.
- ¡Ya voy!
- Más te vale darte prisa, que Eleanor nos está esperando abajo desde hace diez minutos. - oí decir a Bibi.
- Que si, que si.

Aún estaba sin vestir, no sabía que ponerme. ¿Vestido ajustado verde o sería demasiado? Yo solo quería que Harry viese en mí lo que se había perdido. Finalmente, entre tanto decidir y decidir, me puse unos vaqueros que se ceñían a mi de miedo, una camisa blanca que realzaba mis curvas y taconazos negros, en plan a lo mujer 'dominatrix'. Vamos, guapa con poco.

Salí de la habitación apagando la luz y me reuní con las demás que replicaban sobre mi tardanza y cosas así. Yo no contestaba, yo solo pensaba en lo que pasó ayer, cuando Harry iba a besarme. Se me ponían los pelos de punta con solo recordar su aroma pegado a mi, sentir su aliento en mis pómulos, sus manos en mi cintura...
Quizás debía ya dejarme de tonterías y acabar con todo esto como dijo Harry. Si le quiero, pues iré a por él, y sino, pues no. Seguramente esa noche le dejaría claro todo, y así las cosas volverían a como estaban antes.
Se me formó una sonrisa en el rostro, pero se me borró al ver a Diane junto a Eleanor en la acera. La saludé con la más falsa de mis sonrisas, mientras que Els me ponía los ojos en blanco como señal de que ella tampoco quería que estuviese ahí.
Fuimos al sitio donde se realizaba la firma en autobús. Nuestras conversaciones ahí se reducían a: tema importante del que hablar, comentario estúpido de Diane, sonrisa falsa mía. Tema importante del que hablar, comentario estúpido de Diane, sonrisa falsa mía. Y así varias veces.
Dios, si no fuese porque es un delito, la hubiese matado hace tiempo.

Llegamos al lugar, y una gran cola sobresalía del recinto. Esperamos ahí, pues a Lidia y a Bibi las hacía ilusión hacer cola y sentirse como hace tres meses cuando no conocían a los chicos. Sí, un poco raro, pero una se acostumbraba.
Gracias a Dios, solo unas pocas chicas nos reconocieron como las amigas/novias de los chicos, ya que la mayoría de las fans estaban enfrascadas en que iban a verles y cosas así.

Después de esperar, y esperar, y esperar, conseguimos acercarnos a la mesa. Mis mejillas se sonrojaron al instante. Estaba super guapo, con una camisa de cuadros donde predominaba el rojo y las mangas remangadas por la altura de los codos. Lidia entregó sus Cds para que se los firmasen, y Harry me hizo un comentario de los suyos de los típicos de 'soy un chulazo que no veas' acompañado de un guiño. Que no falte el guiño. A mi, es que sin hacerlo adrede, me salió solo el contestarle borde, asi que para que dejase de ser bochornosa la situación, me fui hacia donde estaba Zayn. Después nos apartamos para que más fans pudiesen recibir su firma.
Cuando todo acabó, nos juntamos de nuevo con ellos, y presenciamos una escena un tanto... 'porno' de Louis y Eleanor. Vaya par estaban hechos esos dos.

Después nos metimos a presión en la furgoneta de Paul, y nos llevó al local ese que decían que era sofisticado.
Yo tenía la mente en otras cosas, en lo que supuestamente iba a decirle a Harry, qué iba a hacer, y cosas así.
Estuvimos un buen rato conociendo a gente de ahí. Había muchos famosos, pero con los que más afinidad cogimos fue con Ed, un amor de chico y con un pelo pelirrojo que enamoraba, y con Justin, que siempre me había parecido un poco crío y motivado, pero la verdad es que era una persona genial, estaba equivocada.
En cierto momento, Nidia, Elounor, y Biam se fueron a bailar a la pista de baile, Justin se fue a la barra y Ed a ligar un poco por ahí, dejándonos a Zayn a mí solos, ya que Harry estaba perdido por ahí y Diane estaba seguramente descubriendo cosas simples como que los humanos respiramos, que las bebidas se beben o que las naranjas son naranjas, ya sabéis, cosas para su edad mental.

Zayn y yo estuvimos hablando, bueno, "hablando", porque debido debido al alcohol ingerido mas que hablar lo que hacíamos era balbucear idioteces que nos hacían reír cada dos por tres. En un momento Zayn me indicó que mirara a un sitio.
En la pista de baile. Harry. Diane. Bailando. Pegados.
Mi cara era todo un poema. Yo que me iba a sincerar ese día, dar otra oportunidad, va él y es cuando más pegado está a ella. Genial. De puta madre. Me ha salido el tiro por la culata.
En un momento, cuando aún tenía alguna que otra esperanza, va Harry y la pega más a su cuerpo, con sus brazos por la cintura de esta, como si no fuese suficiente ya que estuviese bailando con ella en vez de conmigo. Es que vamos, me tocaba la poya a dos manos. 
Ya me había amargado la noche.
Intenté no mirarles más, pero mi subconsciente me podía, y me obligaba a mirar de reojo a Harry, que con los ojos cerrados bailaba suavemente con una Diane sonriente.
El pobre Zayn estaba hablando y hablando, y yo no le escuchaba, solo atendía aquel baile entre aquellos dos imbéciles.

Pasado un rato, Liam se nos acercó para decirnos que nos íbamos, que se lo dijésemos a los demás. Rápidamente me puse en pie y fui hacia la pista de baile, feliz por cortarles el rollo a esos dos que se movían al compás. Le di un toque en el hombro a Harry y le dije que nos íbamos a casa de Louis. Este interrumpió su baile, pero volvió a agarrar a Diane para guiarla, pero esta vez de la mano.

Todo el camino de vuelta lo pasé callada. No quería hablar, ni decir nada, simplemente me comía la cabeza yo sola. Harry no me quería. Harry prefería a Diane. Harry no bailó conmigo. Harry pasaba de mí. Harry me olvidaba. Harry me hacía sentir menospreciada. Harry me estaba arruinando la vida.
Todoas estas cosas que me atormentaban la cabeza hacían que me costase asimilar todo, y que perdiese las ganas de hacer nada. 
Tras llegar a casa de Louis, tomamos algo, pero yo casi no articulaba palabra. Zayn, notando lo que me pasaba, me cogió del brazo.

- Venga, vámonos al jardín a hablar - tiró de mí y desaparecimos sin que nadie se diese cuenta. Nos sentamos cerca de la puerta que daba al jardín y desde ahí empezamos a contemplar el cielo - Vaya mierda de contaminación lumínica, ¿no?
- Sí, bueno, al menos se ven algunas estrellas.
- Si... Oye, como mejor amigo tuyo, quiero saber lo que te pasa.
- ¿Lo que me pasa? Pues todo.
- ¿Ese todo se puede sustituir por un Harry?
- Has acertado. He perdido todo tipo de esperanzas con él. 
- Bueno, ¿y qué me dices de mi? Que quiero a una chica que está feliz con su novio y con el que en un futuro se casará.
- Pero tú al menos lo sabes llevar, y la estás olvidando. Pero es que Harry siempre encuentra la forma para que no pueda dejar de pensar en él. Y además la Diane esa...
- Ya, yo tampoco la aguanto.
- Y es que encima hoy han estado super juntos bailando, como si fuesen una parejita normal.
- ¿Pues sabes que te digo? Que Harry será muy mujeriego, pero desecha lo mejor de lo mejor para irse con alguien mucho peor - me sacó una sonrisa - Mgan, no me gusta verte así por él, ¿vale? Sé feliz, olvídate de él. Cualquiera querría estar contigo. 
- ¿ Cualquiera? - sonreí.
- Cualquiera.

Entonces, justo en ese momento, los efectos del alcohol que se habían estado reservando hasta entonces salieron y me impulsaron a acariciar la cara de Zayn, e irme acercando poco a poco hasta que nuestras bocas fueron una. Fue quizás el beso más dulce que me habían dado, pero solo porque Zayn entendía como me sentía yo, y me transmitía que estaba conmigo en lo bueno y en lo malo para todo.
A pesar de ser un beso placentero, fue algo raro. Besarme con mi mejor amigo, ¿quién lo hubiese imaginado? Y lo más extraño es que la cara de Harry se me aparecía mientras besaba a Zayn. 
A pesar de que sabía que esto estaba mal, no quería parar. Por una parte me servía como consuelo por todo lo ocurrido. Pero después de varios minutos, Zayn se separó cogiéndome la cara entre sus dos manos.

- Estamos borrachos, ¿lo sabes? - asentí levemente. Pero a la vez, y no sé por qué, una lágrima comenzó a bajar por mi mejilla. - Ey, no llores. Esto ha sido un desliz, una tontería de amigos, lo típico de las películas que luego acaba en una anécdota graciosa. - Yo seguía callada, con la cabeza agachada. Él me acercó más a él, abrazándome mientras ponía mi cabeza en su abdomen - Megan, vamos a olvidar esto, ¿vale? Ha sido un arrebato, lo entiendo. Los dos andamos mal de amores y recurrimos a algo que creíamos que nos aliviaría, pero no del todo.
- Zayn, lo siento - dije levemente.
- Ey, - me cogió de la barbilla levantándome la cabeza - No hay nada que disculpar. Además, no todos los días uno recibe un beso de una chica preciosa - sonreí - ¿Ves? Eso ya me gusta más. Y vamos a entrar, que se estarán preocupando todos - asentí con la cabeza.
- Gracias por todo, en serio - dije mientras me incorporaba.
- No hay de qué, pequeña.

Juntos entramos de nuevo en la casa, yo más aliviada. De verdad que Zayn conseguía que mi ánimo se levantase. Este chico era único.
Ojalá me gustase él en vez del tonto de Harry. Seguramente todo sería más fácil.
Zayn, como si me leyese el pensamiento y supiese mis necesidades, me agarró de la mano y tiró de mí hasta llevarme al salón.
Pero lo que vi ahí hizo que rápidamente le soltara y me fuese de la casa dando un portazo, mientras yo me convertía en un mar de lágrimas.

4.2.13

Capítulo 39


- ¡Niall que vamos a llegar tarde!

Le zarandeé para que se despertase. Ayer, entre una cosa y otra se me olvidó poner la alarma para el día siguiente. Y si no nos dábamos prisa llegaríamos tarde al aeropuerto para recoger a "Elounor" (Eleanor y Louis).

- Un poco más, por favor. - dijo revolcando su cara por la almohada.
- Anda que eres dormilón. - No contestó, solo volvió a cerrar los ojos y agarró la almohada -¡Niall! - ni caso.

Tendría que recurrir al plan B. Me bajé de la cama y me puse enfrente de esta. Levanté las sábanas y agarré los pies de Niall, haciendo que este encogiese un poco las piernas por las cosquillas. Los sujeté hábilmente y con fuerza tiré de ellos, consiguiendo lo que me proponía, que era tirar al suelo a Niall y despertándole.

- ¿Por qué me ha tocado la novia más bruta del mundo? - dijo frotándose los ojos.
- Culpa tuya. Si te hubieses despertado cuando te lo dije la primera vez...
- Ah, ¿que ahora es mi culpa que sufra de sueño fuerte y largo? - reí.
- Mira que eres tonto...
- Pues tú eres la tonta que quiso salir con el tonto.
- No, tú eres el tonto que quiso salir con una tonta que quería salir con un tonto.
- Y tú... Me he perdido. - puso cara de confusión.
- Sí, yo también - me acerqué y le di un beso en la nariz - Y ahora prepárate. - pero en vez de levantarse tiró de mi brazo haciendo que me cayese encima de sus piernas.
- ¿Crees que voy a permitir que me despiertes de esa forma tan monstruosa y que solo me otorgues con un beso en mi nariz?
- Sí, vas a permitirlo.
- Me da que no - me agarró de la nunca y juntó su boca con la mía, dándome el mejor despertar que cualquiera pudiese tener. Se separó y me miró - Muy buenos días koala.
- Koala no. Esta vez eres tú el que está agarrado a mí - sonrió.
- Vale, esta vez seré yo el koala. - me abrazó más fuerte espachurrándome.
- Niall, como Lou y Els lleguen y no estemos nosotros me voy a enfadar seriamente y te voy a echar toda la culpa a ti.
- Ay, que magia tienes para romper los momentos románticos - dijo soltándome.
- Te voy a dar yo momentos románticos - me levanté y le tendí una mano para que hiciese lo mismo.
- Me duele el culo, ¿sabes? - dijo pasándose la mano por ahí.
- Siéntete agradecido. Era eso o castrarte. Una de dos. - Puso una mueca de asco haciendo que me riese. Nos empezamos a vestir.




- Anda, pero mira quién está aquí. - dijo Liam cuando nos vio aparecer.
- Un poquito tarde, ¿no? - añadió Zayn. Lancé una mirada asesina a Niall.
- ¿No han llegado aún? - pregunté. Negaron - Mira Niall, has tenido suerte de que no te matase.
- Dejadla - dijo el rubio - es que ayer la gané en el Monopoly y está un poco borde.
- ¡Pero serás sucio! - le arreé un golpe en el hombro. - Buenos días Harry - le saludé, que aún no había dicho nada - y Diane - reparé en la chica que estaba detrás de ella. Era igual a Megan, pero sin ser igual, algo raro. Megan era más guapa que ella, y parecía que Diane no tenía personalidad. 
- Hola Lidia. No te habrá hecho nada malo el irlandés ese, ¿no?
- Que va, me trata super bien.
- Mejor. No creo que quiera verme enfadado si te hace algo.
- Harry, tranquilo, tengo mis propios medios de tortura por si me hace algo.
- Miedo me das. - reí. 

Miré a Megan, que estaba de brazos cruzados junto a Bibi.

- Creo que una de las cosas que más me gusta del mundo es la sonrisa de Megan. Nunca desaparece de su boca, siempre va regalándolas por ahí - ironicé.
- Muy graciosa, señorita Horan. - me dijo bordemente.
- Es por Diane - me explicó Bibi - lleva así de antipática desde que la vio entrar en el aeropuerto.
- Buf, ¿por esa? - bufó Megan - ni de broma. Si me llega a la suela del zapato.
- Ya, ¿entonces serías capaz de acercarte a ella y entablar una amistad? - la dijo Bibi. Megan la fulminó con la mirada.
- Pero espera que no me aclaro - dije - ¿Harry y esa están saliendo sí o no?
- No, aún no lo ha confirmado. No hemos visto ni que se besasen ni nada... Oh Megan, Harry está mirándote de reojo - indicó Bibi. Megan, interesada que era, levantó la vista del suelo para encontrar la mirada de Harry. Rápidamente esbozó una pequeña sonrisa, pero al ver que yo había visto esta reacción, la hizo desaparecer.
- Ey, ¿hacemos alguna rebeldía? - dije con tono en plan de chungo.
- Ni se te ocurra Lidia... - replicó Megan.
- No seas aguafiestas - me dijo Bibi - hazlo.
- Oye, Megan, ¿y cómo se llamaba el chico ese de la discoteca con el que te acostaste ayer? - dije lo suficientemente alto como para que todos los demás me oyesen y mirasen.

Harry entrecerraba los ojos mirando a Megan, que estaba roja como un tomate mirando al suelo mientras se mordía el labio. Los demás también la miraban atónitos menos Zayn que sonreía, seguro que era porque se había dado cuenta de nuestro plan, que el niño era muy listo y se las sabía todas. Megan me miró y abrió la boca para decir algo. Pero entonces oímos el ruido de varias maletas y gritos de unas voces que conocíamos.

- ¡HEMOS ACABADO LA CAJA DE CONDONES! - gritó un Louis demasiado animado.

Todos nos empezamos a reír. Eleanor venía detrás de él y levantaba el puño acompañado de algunos chillidos como de victoria.

- Muy contentillos venís vosotros, ¿no? - replicó Niall.
- Sexo en el baño del avión... - me susurró Eleanor haciendo que me riese después de darla un abrazo.
- Es que nos han puesto un poquito de tequila en el viaje - dijo Louis torpemente - Pero muy poquito. Yo me controlo.
- ¿No se supone que prohibieron servirnos alcohol después de que Harry acosase a una azafata? - dijo Liam haciendo que todos nos riésemos menos Diane que estaba como un poco perdida.
- Tranquila, - la dijo Megan - es que Harry es mucho de ligar con todo lo que se menea, pero una se acostumbra - Harry la echó una mala mirada.
- ¡Gracias por el consejo! - dijo la copia de Megan alegremente. Dios, esta niña era tonta, lo juro. Me estaba descojonando por dentro.
- Ahora party hard, ¿verdad? - preguntó Louis.
- No, BooBear, tú a dormir ahora - contestó Harry.
- Ains Harold, no te puedes controlar las ganas en cuanto me ves, ¿eh? Insistes demasiado - replicó Louis levantando las cejas y bajándolas.
- Vale, definitivamente te vas a dormir - Harry le cogió del brazo y tiró de él hacia la salida. Me acerqué a Eleanor.
- Bueno, cuéntame, ¿qué tal tu aniversario?
- Ains, genial, ha sido increíble. Teníamos un bungalow solo para nosotros, y la playa a nuestros pies, arena blanca y agua cristalina.
- Vamos, un chollazo ¿no?
- La verdad es que sí, se lo curró un montón.
- Es un gran chico.
- Cierto.

La salida del aeropuerto estaba petada de fans y paparazzis. La verdad es que a mi nunca me había gustado eso de que una persona estuviese fotografiando todo el rato sin importarle la intimidad de las personas, por lo que iba a ir directa al coche mientras que los chicos firmaban algunos autógrafos y se hacían fotos. Pero Niall me cogió de la cintura y me trajo hacia él.

- Eres mi novia y quiero que te vean como tal - me susurró en la oreja. Le sonreí.
- ¡Son Nidia! ¡Son Nidia! - oí gritar a unas chicas. Me fui a acercar para saludar mientras los flashes me cegaban.
- Hola - las saludé alegremente.
- Oh Dios, no creo. ¡Lorine, nos ha hablado!¡Nos ha hablado! - dijo una chica zarandeando a su amiga.
- ¿Ya habéis conocido a Lidia? - dijo Niall acercándose.
- ¡Niall me encantas! ¡Amo a One Direction! ¡Me sé todas las canciones! ¡Voy a ir a vuestro concierto! ¡Sois super guapos y me encanta tu novia! - dijo la supuesta Lorine.
- Muchísimas gracias - contestó el rubio - Nada de esto hubiese sido posible sin vosotras.
- ¿Os hacéis una foto con nosotras? - dijo la chica que primero habló.
- Claro.
- ¿En serio que también queréis que salga? - pregunté.
- Por supuesto - dijo Lorine - ya eres de la Familia Direction. - le sonreí a Niall cuando ella dijo eso. A lo mejor era verdad lo de que ya le caía bien a las directioners.

Una tercera persona nos hizo la foto y después Niall comenzó a saludar a otras personas. Estuvimos unos diez minutos más ahí, hasta que tuvimos que irnos pues Louis, que había adoptado una buena compostura mientras tanto, la había perdido y ahora empezaba a hacer el imbécil.

Íbamos en dos coches. En uno de siete plazas, conducido por Harry, estábamos Diane, Louis, Eleanor, Niall y yo. Los demás iban en otro conducido por Paul. Pobre Paul, sacrificándose día sí y día también por todos.
En el camino, tanto Lou como Ele se quedaron dormidos, por lo que entre todos conseguimos llevar a Louis a una habitación de casa de Harry, y este, cogió a Eleanor y se la llevó a donde estaba su pareja, después, subimos sus pesadas maletas, y para no molestarles, nos fuimos a casa de Liam, que era donde nos esperaban los demás.

- Me ha gustado eso de que quisieses que estuviera contigo frente a las fans - le dije a Niall cogiéndole de la mano.
- Era lo mínimo que podía hacer para recompensar a esa persona que me hace feliz. - sonreí como una tonta.
- Más bien te tendría que recompensar yo por... em... digamos... ¿todo?
- Ya me recompensaste ayer - me sonrojé. Llamamos al timbre - Dos veces - dijo casi entre susurros gesticulando con la mano. Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla.
- Cuánto habéis tardado, ¿no? - preguntó Bibi.
- Tu no sabes lo que es dejar a dos personas dormidas en una casa y luego subir las maletas - dijo Harry tirando de Diane hacia dentro de la casa - ¡Ya estamos aquí!

Liam, Megan y Zayn nos esperaban en la cocina. Estaban preparando la comida: tacos. Harry se volvió loco al verlo, puesto que le encantaban.
Las chicas menos Diane ayudábamos a Liam a cocinar. No es que Diane no quisiese ayudar, si no que no estaba ahí porque conseguimos quitárnosla de encima porque a todos los que estábamos ahí nos caía mal. Por otro lado, Zayn, Niall y Harry se fueron al salón a ver la tele.

- No sé como habéis dejado que Harry cayese tan bajo saliendo con esa - dijo Megan mientras cortaba un tomate.
- Bueno, a ninguno nos cae demasiado bien, pero ya sabes como es Harry, todas las relaciones le duran apenas una semana - Megan dejó de cortar y le miró cruelmente - ¡No, a ver, no todas! ¡No quería decir eso...! La he cagado... - dijo arrepentido con la cabeza agachada. Que mono estaba Liam así con esa actitud, era como un perrito indefenso.
- No pasa nada, Liam. Sabemos que no tenías esa intención - dijo Bibi dándole un beso en el hombro. 
- Sí, no pasa nada, - dijo Megan volviendo a hacer lo que estaba haciendo - de otra persona me hubiese molestado más. Pero tú eres un cacho de pan, así que no pasa nada, en serio. - Megan se acercó a él y le revolvió el pelo.

Terminamos de cocinar y llamamos a todos para que viniesen a comer. Me fijé en que Harry y Megan se habían sentado en frente, y que no se quitaban el ojo uno del otro, aunque intentaban disimularlo. 
'Mal va a ir entre estos dos' pensé.





*NARRA MEGAN*

Harry me había estado tocando las narices todo el santo día con la Diane esa. Me echaba miraditas cuando se pegaba más a ella. ¿Pero qué cree este? ¿Que me iba a dar celos? Porque lo estaba consiguiendo, pero no le iba a dar el placer de saberlo. Y es que en realidad me da pena Diane. Tan inofensiva, tan ingenua, tan tonta... No sabía como era Harry en realidad, no sabía que la estaba utilizando, que él no la iba a querer, que no la besaría, que no la diría 'te quiero', que no la llevaría a un acuario, ni a un barco, que no la haría pegar a un saco para que se desestresase, ni la haría gritar en un escenario para eliminar la rabia.
Ella solo sería un juguete para él.
Nada más.

Estábamos haciendo la comida, y cuando terminamos avisamos a todos para que viniesen. Se sentaron, y me iba a poner en frente de Liam, pero no. Va mi gran amigo Harry Edward Styles y se pone en frente mío.
Menos mal que Zayn estaba al lado mío y me había cogido de una mano para calmarme pues se había dado cuenta de todo, que si no... Hoy hubiese muerto alguien.

En un momento, ese gran amigo, va y pone un brazo sobre los hombros de Diane mientras mordía el taco en plan a lo "sexy". Digo a lo "sexy" porque lo hacía de una forma rara. A ver cómo le digo yo que si come así parece un besugo.
Y además, el pibe este me miraba y creo que en un momento me guiñó un ojo. O al menos yo lo interpreté así. Para que se sintiese celoso improvisé algo que le molestase.

- Zayn, - dije agarrándole el brazo- que potencia de músculos, ¿has ido al gimnasio? - este se quedó un poco cortado. Y Harry ya no comía, estaba serio. Mi mente me chocó los cinco en mi cabeza a modo de victoria.
- Eh... si.. Bueno, he hecho un poco de pesas y de tenis.
- Increíble. Te estás poniendo super fuerte. - le sonreí levemente a Zayn, que pilló por dónde iba antes de que pensase cualquier cosa disparatada. - Un día de estos voy a acabar pillada por ti, con lo bueno que estás. - Harry al oír esto se atragantó con lo que tenía en la boca.
- ¿Qué pasa, Harry, algún problema?
- Eh... ¿yo? Que va... - todos me miraban expectantes. Y Lidia me fulminaba con la mirada. Creo que no le parecía bien lo que estaba haciendo. Diane le dio unas palmaditas en la espalda a Harry después de atragantarse. 'Oh, se preocupa por el chico que la utiliza, que bonito' pensé.

Después de este contratiempo tan gracioso para mí y un poco abrumador para Harry, continuamos comiendo. 
Niall contaba algo sobre no se qué, seguramente sobre comida o sobre Lidia o sobre guitarra. Quién sabe. Yo estaba a lo mío.
Me percaté de que Diane se había manchado la comisura del labio con la salsa de tomate. Harry siguió mi mirada y vio lo mismo en lo que yo me había fijado.
Se le formó una sonrisa pícara en los labios y cogió una servilleta.
'Oh no Harry, no vas a ser tan imbécil de ponerme celosa así, ¿verdad?' pensé.

- Diane, cielo, - dijo Harry con voz seductora mientras se me tensaba la sien - te has manchado el labio. - Harry fue a limpiarle la boca, como si fuesen una parejita. 

Para despistarle, aprovechando que nadie miraba, cogí lo que más a mano tenía: un vaso de agua. Y me lo vacié por la camiseta.

- Oh, vaya por Dios - dije fingiendo sentirme culpable - Me he empapado enterita - Harry, que no había llegado a limpiar la mancha de Diane, reparó en mi camiseta. Había hecho bien en ponerme ropa interior negra con una camiseta blanca - Enterita. - remarqué esa palabra haciendo que Harry entrase en cólera. Liam, Lidia y Bibi me miraban callados mientras que Zayn y Niall se reían por lo bajo. Diane era como si no estuviese porque no se enteraba de nada.
- Eh... ¿Nos disculpáis un momento? - dijo Harry cogiéndome de la mano. Todos asintieron.
- Harry, ¿qué... - no me dejó acabar porque ya me estaba arrastrando por toda la casa alejándome de la cocina. La verdad es que no intenté resistirme mucho, tenía curiosidad por saber qué iba a hacer. ¿Que me estaba comportando como una guarra? Puede. Pero podía permitírmelo. - ¿Qué quieres? - dije cuando cerró al puerta de la habitación de Liam.
- ¿Se puede saber a qué estás jugando?
- ¿Yo? A nada. Eres tú el que pasa el brazo por los hombros de Diane, él que luego intenta comer de forma seductora, el que me guiña el ojo, el que limpia la boquita a Diane...
- Ah...Ahora entiendo. Celos.
- ¿Celos? - me estaba cabreando - Mira, Henry Edward Styles - sonrió al llamarle por su nombre completo. ¿Pero este era tonto? - Si yo tuviese celos y se diese el caso de que quisiese estar contigo, podría haberte conseguido hace mucho, por muchas Dianes que estén a tu lado. Pero como no quiero, pues eso.
- Megan, no te engañes a ti misma. Esto solo lo haces por orgullo. Sabes que simplemente con decir unas palabras podrías hacer que todo esto acabe. Es más, lo estás deseando.
- Venga, Harry, que te lo tienes muy creído  Que tu eres el primero que quiere estar conmigo. Que cuando se me ha empapado la camiseta no has dejado de mirar. - volvió a poner la mirada ahí.
- Es que... Joder... - se mordió el labio - Megan...¿ese sujetador es... ? - Oh mierda, no me había dado cuenta que la ropa interior era la que me puse aquella vez que fuimos al barco y luego acabe en su cama haciendo... eso. Pero por otra parte, ¿cómo es que ha conseguido distinguir mi ropa interior? Que chico más raro, en serio. Me crucé de brazos para al menos taparme un poco. Me arrepentía de haberme tirado el vaso de agua. Ahora tenía frío. - Mira Megan - se acercó a mí - si lo que quieres es que me aleje de ti, con estas formas no lo estás consiguiendo.

Se fue acercando más a mi, y yo retrocedía, hasta que choqué con el armario.
'Puto armario' pensé. 
Cada vez estaba más cerca, más, y cada vez más.
Lo gracioso de esto, si es que había algo con gracia, era que yo no decía nada para frenarle, que era como si su mirada, sus rizos, sus hoyuelos, sus labios, hubiesen acaparado todo de mí y no me dejasen hablar.
Puso sus manos en mi cintura y por un momento dejé de tener frío.
Pegó su frente a la mía.
'Me va a besar, me va a besar.' pensé. 'Venga Megan, joder, reacciona'.
Me costaba asimilar todo lo que estaba pasando.
Notaba su aliento en mi boca, sus labios casi rozando los míos.
Con mucho valor le empujé alejándole de mí y abrí la puerta para salir.

- Harry, cuando quiera besarte lo sabrás. Hasta entonces, no lo intentes. - dije seriamente mientras él me miraba tristemente desde el centro de la habitación.

Me fui de ahí y llegué a la cocina, estaban recogiendo los platos. Busqué a Diane con la mirada, pero no estaba. 

- ¿Necesitas alguna camiseta para cambiarte tuya mojada o alguna sudadera o algo? Lo que quieras - me dijo Liam mientras llevaba todos los vasos de la mesa al fregadero.
-No, gracias Liam, esto ya está casi seco. - le sonreí.
- ¿Y Harry? - preguntó Lidia.
- Aquí estoy - contestó una voz a mi espalda. - ¿Dónde está Diane? - Harry no me miraba.
- Se tuvo que ir por no se qué de su hermano - contestó Zayn. 'Oh, vaya... Se ha tenido que ir... Que pena.' pensé. - Harry asintió. De repente Niall se dio una palmada en la cabeza.
- Dios, casi se nos olvida - dijo rápidamente.
- Es verdad - añadió Liam.
- Mañana tenemos una firma de discos, - siguió diciendo Niall - por el nuevo que hemos sacado, ya sabéis, Take Me Home, y molaría que estuvieseis. 
- ¡Oh, ahora que lo pienso aún no tengo ninguna firma vuestra! - dijo Lidia.
- Olvidemos que sales con uno de la banda y que eres envidiada por miles de directioners. Sí, olvidemos eso, porque lo importante de esto es que la niña obtenga una firma nuestra - dijo Niall sarcásticamente.
- Anda que eres tonto, rey del Monopoly - replicó esta abrazándole por detrás. ¿Rey del Monopoly? ¿A qué se debía ese nombre? Quién sabe. Algún rollo raro de esos que tenían.
- Y después os llevaremos a un pub nuevo que han abierto y - dijo Zayn - muy exclusivo- remarcó.
- Creo que estará... Em...- dijo Harry - no sé, muchos famosos, pero creo que también van Ed y Justin.
- That should be me holdin' your hand, that should be me makin' you laugh... - empezó a cantar Lidia repentinamente una canción que seguramente era de este último.
- ¿Te gusta Justin? - la preguntó Niall.
- En mis tiempos mozos tuve una época Belieber.
- ¿Belieber? - dijo Zayn - No te imagino. Yo te veía más rock y heavy metal.
- Es que alterno gustos. - contestó esta.
- Oye, Harry, ¿te pasa algo? - dijo Bibi cambiando de tema.
- Oh, no, nada. Eh... Voy a ver si se han despertado Louis y Eleanor.

Y de esta forma se marchó de casa de Liam, no sin antes mirarme con los ojos más tristes que había visto jamás.

3.2.13

Capítulo 38


Me acerqué a ellos sigilosamente. O me explicaban lo que pasaba en ese momento o íbamos a ir mal. ¿Qué Amelia me estaba quitando a mi Niall Horan?
Venga chavala, que yo he conseguido que llegase al Edén conmigo.
Vamos, es que esa tipa no la quería ver ni en pintura, después de cómo se mostró conmigo, ni agua la daría. No se merece que la mire, y mucho menos que la hable.
Me sé de una que iba a entrar en "Fase Pokemon" en breves...

- Bueno, ¿espero a que terminéis de hablar o empiezo a soltar hostias porque sí? - dije con los brazos en jarras y el ceño fruncido.

Niall abrió la boca y la volvió a cerrar rápidamente. Amelia agachó la cabeza y se frotó los nudillos de una mano.

- Lidia, ¿qué has oído? - me preguntó el chico.
- Lo suficiente como para creer que soy una cornuda - miré a Amelia con desprecio.
- Oh, no, Lidia, no es así. No - se pasó una mano por el pelo - no es lo que parece, de verdad. Amelia y yo no tenemos nada.
- Yo creo que  sobro aquí... - dijo la señora ojeras con ademán de irse.
- Uy no, lagarta de campo, tú te quedas aquí, que a ti también te van a saltar cositas.
- Lidia, por favor, deja que te explique. - pidió Niall.
- ¿Explicar el qué? ¿Que tenías algo con esta? ¿Que todo este tiempo me has engañado?
- Que no Lidia, joder, que no es eso. Por favor, podríamos hablar en otro sitio.
- Claro Niall, vamos a mi cuarto, hablamos, nos decimos cosas bonitas y ya de paso invitamos a Amelia - dije sarcástica - Pero bueno chaval, ¿de qué vas?
- Lidia, no me has dejado hablar. ¿Quieres que esto termine como lo de Megan y Harry, todo porque ella no le dejó explicarse?

Me quedé callada, ¿y si tenía razón? ¿Aunque razón en qué? Porque no me había contado nada. Debería dejar que se explicase, habría una razón para eso, ¿no? Vamos, que es que no podría haber sido tan cabrón de hacer algo con esa después de que nuestra relación vaya genial.
Me fijé que Amelia no había dicho nada, es más, no estaba, había desaparecido. Vaya sinvergüenza.

- Oye, ¿y Amelia? - pregunté de repente.
- Ostrís, es verdad, ha desaparecido. - su cara de confuso hizo que un pequeñísima sonrisa se formase en mi rostro. Accidentalmente. - ¿Ya no estás enfadada?
- No, se me ha pasado el cabreo por arte de magia - de verdad, este chico era increible.
- Vale, sigues cabreada. Mira Lidia, se te habrán podido pasar mil y una cosas por la cabeza al ver esto, pero solo hay una que cuenta y es la realidad. Por favor, dame la oportunidad de explicarme.

Me miraba con esos ojos azules que se podrían denominar como mágicos. Y al igual que cualquier humano en la Tierra, caí.

- Vamos a mi habitación de la residencia. - sonrió - pero que sepas que esto me va a perdurar. - borró la sonrisa y comenzamos a andar - Buah, es que Amelia... No me lo creo, llega a ser otra y vale, ¿pero Amelia, que me trata como basura desde hace un tiempo? Increíble.
- Otra vez juzgas sin saber. - me dijo. Puse los ojos en blanco y entramos en la residencia.

Niall saludó a la recepcionista, que ya conocía por las veces que había venido aquí.
Nos cruzamos con gente que pasaba. Unos nos miraban, algunas chicas cuchicheaban, cosas así. Ya me había acostumbrado a que todo el rato hubiese gente mirándome por ser la novia de Niall Horan, e incluso había alguna falsa por ahí que se acercaba solo por interés.
Subimos las escaleras y llegamos a la puerta de mi habitación. La abrí y lo primero que hice fue dejar la mochila, abrir las ventanas y quitarme los botines, después me senté en la cama mientras me hacía una coleta.
Niall seguía al lado de la puerta, serio.

- Ilumíname - le dije.

Tardó en reaccionar, pero cuando lo hizo, acercó uno de los sillones a la cama y se sentó.

- Lidia, ¿no has notado a Amelia un poco rara estas semanas?
- Si te refieres a que se comporta como si le hubiesen metido un petardo por el culo, sí, si lo he notado.
- Va en serio, Lidia. - me empezó a asustar, estaba muy serio.
- Sí, está super rara. - dije finalmente - Sobre todo conmigo. Y es que no sé por qué, si ya me disculpé con ella por el tema Victor. - Niall tomó aire y se agarró la barbilla con una mano.
- Lidia, lo que te voy a contar no te va a gustar, y te lo he estado ocultando todo este tiempo para que no te sintieras involucrada, ¿vale? - asentí. Joder, ¿qué me iba a decir? - A ver, un día, después de dejarte a ti en la residencia, vi a Amelia sentada la acera de una calle con las piernas encogidas y con los ojos muy rojos. Y me acerqué a ver que la pasaba. Cuando me vio, intentó pegarme, o arañarme, o yo que sé, simplemente atacarme - mi cara cambió completamente - Pero yo la tranquilicé y me dijo que me alejase de ella, pero como era tu amiga a mi me preocupaba. También me había fijado que esos días Amelia no quedaba con nosotros, y no la veíamos asi que me empecé a interesar en lo que hacía. Ella se levantó de donde estaba sentada y rápidamente se fue. Asi que esos días como que empecé a espiarla, porque me había intrigado. Y descubrí que quedaba con gente que no parecía muy agradable - 'drogas' pensé. Niall se quedó callado - Lidia, Amelia está en las drogas. - cerré los ojos. ¿Había sido yo la culpable de esa situación? Noté que Niall se sentaba a mi lado y me cogía de una mano - No fue por tu culpa - me leyó el pensamiento - A lo mejor la razón por la que se metió en ese mundo tuviese algo que ver contigo, pero si entró, fue porque ella no supo cómo llevar las cosas. - le miré - Ella no me ha contado el por qué de esto, a pesar de preguntárselo muchas veces. Solo me ha llegado a decir que no quiere verte ni a ti ni a ninguno de los de la banda. Yo intentaba ayudarla, es más, hubo unos días que parecía que todo iba bien, pero luego las cosas volvieron adónde estaban y...

No le dio tiempo a seguir contándome más porque me lancé a abrazarle. ¿Cómo debí haber supuesto que tenía algo con Amelia? En el fondo yo sospechaba que tenía algo que ver con las drogas, pero el tema me parecía tan irreal que no quería creermelo.

- ¿Por qué no me lo contaste? - le pregunté.
- Ya te lo he dicho, no quería que te involucrases en esto. Si fue capaz de intentar agredirme a mí, contigo intentará algo peor.
- Niall... Me siento super culpable por esto, por no haber estado con ella en todo momento. Quizás hubiera evitado algo...
- Lidia, - me puso una mano en la barbilla - olvídalo, ¿vale? Yo me ocuparé de todo esto.
- ¿Cómo quieres que lo olvide si he estado a punto de poner en juego nuestra relación? Buah, es que soy imbécil.
- No eres imbécil. Eres lo mejor del mundo, y lo que más quiero.

Y por fin, después de varios minutos de seriedad, sonrió.
Yo le correspondí y le di un suave beso, que se fue transformando cada vez más hasta llegar a tal punto que necesitaba estar más unida a él de nuevo.
Como si tuviese telepatía, tiró de mí y me tumbó sobre la cama.
Lentamente empecé a quitarle el jersey que llevaba, seguido de su camiseta, y él hizo lo mismo con la mía, dando comienzo a esa acción placentera que últimamente repetimos cada dos por tres y que a mi tanto me gustaba.




Caímos desplomados sobre la cama. Sonreía y yo también. De verdad que solo él podía hacer que me sintiese única. Era increíble el poderío que creaba sobre mí. El hecho de cada vez que estábamos juntos me tuviese en una situación de ver y no creer.
Es que sigo flipando, esto es como un sueño. Me cago en la leche.

- Niall, cántame nuestra canción - dije pasándole una mano por el pelo.

Él sonrió y empezó a cantarla, con esa voz increíble que tenía y que nunca me había cansado de escuchar.

- ... And all these little things. - dijimos a coro acabando en un corto beso.
- Nunca me cansaré de esa canción - le dije.
- ¿Ni aunque la cantase a todas horas durante todos los días de todas las semanas?
- Ni aunque la cantases a todas horas durante todos los días de todas las semanas - repetí.

Me levanté y me vestí.

- Lou y Els vienen mañana por la mañana ¿no?
- Sí - me contestó - vamos todos a recogerles, ¿te vienes?
- Obvio. Oye, ¿sabes que he pasado por nuestras siluetas? - senté junto a él, que se había puesto los boxers y los vaqueros.
- ¿En serio? - asentí - ¿Y cómo van?
- Pues se habían borrado un poco, pero las repasé y ahora están como nuevas. - sonrió.
- Me acuerdo de ese día como si fuera ayer.
- Fue un gran día, era mi cumpleaños.
- Cierto.
- No pude tener un regalo mejor. - me puso el flequillo detrás de la oreja - ¿Cómo se te ocurrió la idea de las siluetas?
- Pues estaba pensando en que te gustaban las películas de terror y tal, pensé en un crimen, se me vino a la cabeza la imagen de las siluetas que dibujan cuando una persona muere y me dije: 'Ey, siluetas'. - reí.
- Pues fue super romántico. Y para mí era como estar en el cielo, porque imagínate, me voy a Londres y justo conozco a mis ídolos, y el día de mi cumpleaños quedo con el que por más debilidad sentía y me hace eso. Buah, es como irreal.
- Hombre, es que intentaba enamorarte desde el primer momento - acerté con lo de camelar.
- Así que desde ese momento... Te gustaba. - sonreí.
- No - borré mi sonrisa - Me gustaste desde que te vi sentada sobre tu maleta, y cuando te caíste sobre las Coca-colas ya me enamoraste. - esbocé una gran sonrisa como una tonta. Jope, este chico me encantaba, lo juro. Me acerqué a él y le di un beso. - ¿Qué hora es?
- Las siete.
- ¿Las siete ya? Joder, que rápido se me ha pasado la tarde - me miró levantando las cejas y yo me sonrojé.
- ¿Te quedarás a dormir? - le pregunté.
- ¿Me lo pides o me lo exiges? - sonrió.
- Te lo exijo por encima de todo.
- Entonces ya está todo claro. ¿Qué quieres cenar?
- Mmm, no sé. Lo que quieras.
- Oh, tengo una idea - Terminó de vestirse, me dio un beso en la frente y fue hacia la puerta. - Vengo en una hora y media. Tu ve pensando una película que veamos y prepara algún juego de mesa, en plan que tengamos una noche de estas que nos gustan en las que se hacen cosas simplonas. - reí.
- Vale, ¿qué te parece el Monopoly?
- Por favor señorita Valencia, soy el rey del Monopoly. El parking gratuito me adora - volví a reír.
- Pues yo soy super buena, ya verás.
- Ya claro... Bueno, que me voy que van a cerrar.
- ¿Cerrar el qué?
- ¡No seas cotilla! - anduvo hacia mi y me dio un pequeño e inofensivo mordisco en la nariz. - Adiós pequeño koala violento.
- Adiós irlandés rubio misterioso. - me sonrió por última vez y se fue.

A saber que tramaba este. Conociéndole me prepararía cualquier tontería sin sentido de estas que tanto me gustan.
Recogí un poco el cuarto e hice la cama, que estaba totalmente desecha.
'Bestia parda' pensé riéndome. Así era como me llamaban mis amigas de Madrid, y a veces se lo había oído a Niall.
Entré en el baño y me di una ducha larga, de al menos media hora, con el agua super caliente. Cuando salí, me envolví en una toalla y busqué en el ordenador películas que podríamos ver.
Opté por una de comedia romántica. Escogí 'Definitivamente, quizás'. Esa película siempre me había gustado y Ryan Reynolds era super guapo asi que tenía la mejor combinación.

Sin darme cuenta, ya había pasado una hora y cinco minutos.
'Joder, cómo pasa el tiempo en esta habitación' pensé.
Me vestí y bajé a la sala común a por el juego del Monopoly, con miedo de encontrarme con Amelia, pero gracias a Dios no fue así. Pero vi a Victor y a Fabián, que estaban enzarzados en una partida de billar. Les saludé y les conté que Niall iba a venir a traerme la cena. Les di un beso en la mejilla a cada uno y subí de nuevo a mi cuarto.
Preparé todo: la película, el juego, algunas cosas de comer que había en mi nevera, ventilé un poco la habitación... Para que todo pareciese perfecto. Aunque iba a ser una simple cena, pero había que dar buena impresión.
Estuve leyendo un libro hasta que llamaron a la puerta. Miré el reloj. Ya eran las nueve menos diez. Niall se había retrasado. Guardé la lectura y como si la vida me fuera en ello me lancé hacia donde habían llamado. Me retoqué el pelo y abrí.
Niall entró y cerró rápidamente.

- Había dos chicas y un chico persiguiéndome - dijo fatigado. Yo me reí.
- ¿Un chico? - asintió - Lance.
- ¿Lance?
- Lance - repetí - Es el gay de la residencia. Es super majo y tiene un novio super guapo. - Niall entrecerró los ojos.
- Sí, super guapo... - sonreí.
- Oye, ¿y la comida? - pregunté. No llevaba nada en las manos.
- Ah, es que como te dije era una sorpresa. Ponte esto - me acercó una cinta negra.
- No me llevarás a un callejón oscuro y venderás mis órganos, ¿no?
- Claro, y luego con tu piel me haré un bolso - puse una cara de asco - venga, que te la pongo - me tapó los ojos con ella y me cogió de la mano.

Oí como apagaba la luz y cerraba la puerta.

- Oye, ¿no necesito chaqueta?
- No, tranquila.

Tiró de mi hacia la derecha y supuse que íbamos al ascensor, que estaba al final del pasillo. Acerté, y noté como bajamos. Después andamos unos cuantos metros, giramos a la derecha, unos cuantos pasos, izquierda, más pasos, e izquierda de nuevo.
Si mi intuición no me había fallado, estábamos en el comedor.
Oí como Niall habría una puerta y tiraba de mí.
'La cocina. O los baños principales' pensé.
Pero al ver que andábamos más pasos, me decanté por la idea de la cocina ya que en los baños no había espacio para dar tantos pasos.

- Siéntate. - me indicó Niall juntado la parte de detrás de mi cuerpo con una silla.

Así hice y esperé unos dos minutos.

- Vale, ahora te voy a dar la cena. - me dijo - Esta cena es especial porque hay tres tipos de platos principales y luego dos tipos de postre.
- Jope, si que te lo has currado.
- Sí, y tienes que adivinar qué es cada cosa.
- Vale, empieza.
- Abre la boca. - así hice y noté que eran tallarines, muy ricos por cierto, con una salsa que mezclaba varios sabores dulces y suaves con otros fuertes y rudos.
- Mmm tallarines... Con bacon... ¿Y una salsa de higos y setas?
- Higos, setas y nata.
- Bueno, casi. Estaba super bueno. ¡Siguiente! - dije con entusiasmo. Abrí la boca y Niall me metió algo frío - Sfalmofn.
- Traga cerdito. - así hice.
- Salmón crudo, y philadelphia, y vinagre creo, de módena. Y había algo más pero no lo he identificado.
- Pepino. Todo lo que has dicho más pepino y aceite de sésamo.
- Este también estaba super bueno. No sé cual estaba mejor de los dos.
- Vamos a ver el tercero. - abrí la boca y noté como una mousse pero con un sabor muy peculiar.
- Sabe a pulpo a a gallega, pero es raro porque es como una pasta.
- Es mousse de pulpo a la gallega con esencia de rosas y un poco de sal del Himalaya.
- Jope, que nivel. Yo con un filete con patatas me hubiese puesto feliz eh.
- Anda, no me quites mérito.¿Cuál te ha gustado más?
- El tercero. Yo soy pulpo power forever. - dije riendo.
- Pues el tercero se ha dicho.

Me dio de comer hasta que me dijo que lo habíamos acabado. Le pedí un poco de los otros dos y también me dio.

- Ahora los postres. - abrí la boca.
- ¡Tarta de oreo! - dije inmediatamente después de tragar.
- Jope, se te da bien esto eh.
- Es que es mi tarta favorita. Y es fácil de identificar.
- Vamos con el segundo. Está un poco duro.
- Y muy frío - dije después de dar un bocado a lo que me ofrecía - Sabe a chocolate.
- Es chocolate.
- ¿Son trufas heladas?
- Acertaste.
- Joe Niall, que esto engorda mucho. ¿Quieres que me ponga como Falete?
- ¿Quién es Falete?
- Ay Dios, un poco de cultura... - reí. - ¿Me das una trufa que esté bañada en la tarta de oreo?
- Gocha.
- Por favor.
- Vale. - abrí la boca y me dio lo que pedí.
- Dios, manjar de los cielos. Me cago en la leche. Esto debería de estar prohibido.
- Si, es una delicia - dijo Niall con la voz un tanto rara, por lo que supuse que él también lo estaba comiendo.

Noté como me quitaba la cinta de los ojos, y me encontré con tres platos vacíos delante míos, y otros dos, uno con una trufa aún y el otro con un poco de tarta.

- ¿Quieres la última trufa? - me preguntó.
- Sí, ¿quieres tú?
- Sí, pero tómatela tú, es tu cena. - negué con la cabeza. Coloqué la trufa entre los dientes y le indiqué que mordiese la mitad. Así hizo y a la vez que desprendía una parte de aquel postre, me dio un beso.

'Mmm, beso con sabor a Niall y a chocolate. Deberían patentar ese sabor' pensé.

Después nos comimos lo que quedaba de la tarta entre los dos.

- Oye, Niall, ¿cómo has conseguido que nos dejasen la cocina para los dos solos?
- Yo y mi vocablo persuasivo, ya sabes.
- Sí, claro, ¿y no será porque eres miembro de una de las bandas más conocidas del mundo?
- Bueno, vale. La hija del cocinero es directioner, y me dijo que me dejaba la cocina si le firmaba varias cosas y me hacía alguna que otra foto con él.
- Ah, por esto te has retrasado.
- Cierto, querido Watson.
- Me gusta que imites a Sherlock.
- A mi me gusta cuando me dices que algo te gusta de mí. - sonreí - Ven, vamos a jugar al Monopoly, que te he prometido darte una paliza.
- Más quisieras. -  tirando de mi mano subimos a mi cuarto.



- ¡Te lo dije! ¡Te lo dije! - grité mientras Niall se cruzaba de brazos.

Habíamos empezado hace una hora a jugar.

- Has ganado por tus trampas, no por otra cosa.
- Oh, te has picado tanto que ahora te inventas que he hecho trampas. Pobre celoso. - dije haciéndole rabiar.
- ¿Sabes que me he enfadado?
- Me da igual lo que digas. Yo he ganado y tú no, señor 'soy el rey del Monopoly'.
- Cállate. - se levantó - Pues que sepas que ya no duermo aquí.

Me reí por dentro. Sabía que no quería irse, que iba a dormir de todas formas conmigo, pero decidí hacerle creer que quería que se fuera.
Él empezó a andar hacia la puerta.

- Bueno, que me voy, ¿eh? Por si no lo sabes.
- Que si, que si. Te veo mañana - me fulminó con la mirada. Yo solo quería descojonarme.
- Pero, que en serio, que me voy. Yo te aviso por si intentas detenerme - seguía quieto en su sitio.
- Tranquilo que yo no te lo impido. Venga, vete ya que se ha hecho tarde - abrió la boca y la cerró.

Se dio la vuelta y se acercó a la puerta. Yo sonreí. Cuando la abrió, yo salté de la cama y corriendo empujé la peurta con una mano, cerrándola en sus narices.

- Tú, no te vas a ninguna parte. - él se dio la vuelta y sonrió pícaramente.

Le estampé contra la puerta y le empecé a besar salvajemente, como si la vida me fuera en ello.
Él respondió ante esto elevándome mientras me cogía por los muslos y por lo tanto, subiendo la temperatura de la situación.
Cada vez los besos eran más fuertes, más pasionados, con más deseo y lujuria.
Conmigo en brazos, anduvo hasta la cama y me depositó en ella, colocándose él encima.

- ¿Dos veces en un día? - me dijo separando nuestras bocas pero no nuestras frentes.
- Dos veces en un día - repetí mientras nos adentrábamos en el segundo asalto.

2.2.13

Capítulo 37


*NARRA MEGAN*

Habían pasado unos cuantos días desde que estuvimos en casa de Eleanor. Ella, celebrando que había hecho un año de noviazgo con Louis, se había ido junto a él a pasar una semana en las playas de Australia. Fue Louis el que preparó todo el viaje, pagó todo, montó la sorpresa, etc. Que monada por favor, yo quería algo así.
Lidia y Niall pasaban juntos casi todo el rato. Parece que estaban más... unidos. 
Además, los dos están como chalados, entonces tenía que aguantar una situación constante de besuqueos y cosas sin sentido que decían. Y así.
Luego Bibi y Liam... Qué decir de ellos, que eran entrañables. Esos se casaban fijo. Creo incluso que Liam ya le había presentado a sus padres.
Pero no estoy muy segura.
Zayn seguía en su línea. Quedamos un día y me puso al tanto de todo lo que pasaba en su vida, igual que yo. Me contaba que estaba olvidándose se Brigitte, pero que poco a poco, y que esperaría a ver qué le depara el destino, si es que existe.
¿Y Harry? Pues Harry era Harry. Solo que si antes quedaba cinco veces de cada cinco, ahora lo hacía tres de cada cinco. No sé si era porque no quería verme, porque notaría una situación incómoda, o porque se iba a ver a la Diane esa, a la que por cierto no he vuelto a ver.
Mejor, si no le hubiese dicho unas cuantas cosas no muy agradables...
Los rumores se disparaban.
'¿Quiénes esa chica que queda con Harry?'
'¿Son pareja?'
'¿Qué pasó con Megan?'
'¿La olvidó ya?'

Incluso leí en twitter algo de que yo me había vuelto una paranoica porque Harry me había puesto los cuernos, que me había drogado, y que estaba en rehabilitación.
Toma ya. Imaginación no se la quita nadie...

Estaba yendo hacia la residencia para comer ahí. Había terminado las clases y pensaba irme de compras ese día. Para tranquilizarme un poco.
Subí a mi cuarto y me di una ducha rápida. Cogí todo lo que necesitaba y me bajé al comedor.
Me tomé una ensalada y pescado. Estaba sola. Normal, era viernes y todos se iban a comer fuera.
Cuando terminé me fui hacia la parada de bus y cogí uno que me llevaba hasta un gran centro comercial en la periferia de Londres.

Qué triste, ¿no? Lo de que una se vaya de compras sola porque no tiene a nadie más y porque siente un gran vacío en su interior.
Me sentía hecha una mierda. Viva la vida.

Empecé a mirar tiendas, de todo tipo. Ropa, complementos, zapatos, decoraciones de casa, comida e incluso una tienda sobre objetos de pesca.
Acabé la tarde molida y con más de cinco bolsas en cada mano. Yo no sé si me duraría el dinero hasta fin de mes, que es cuando mi padre volvía a recargar la tarjeta.
Pasé por delante de una tienda de instrumentos y decidí entrar en ella.
Miré la cantidad de instrumentos que había. Era increíble.
Vi una guitarra negra con detalles dorados en el cuerpo.
Era super bonita.
Siempre quise una de ellas. Mi madre me enseñó a tocar, pero desde que murió decidí no volver a rasgar ni una cuerda de ese instrumento.
Y así sig hoy.
Mis ojos no pueden apartarse de aquella maravilla.
¿Por qué no dejar todo el pasado atrás y seguir con mi camino? Una parte de mí pensó que no lo decía por lo de tocar la guitarra, sino por otra cosa, otra persona...
'Venga Megan, olvídate. Compra la guitarra. Está bien tener una para desestresarte.'

- ¿Mirando instrumentos? - un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. ¿Qué coño hacía ahí? Yo y mi mala suerte permanente.
- Buenas tardes Harry - me giré para verle - ah... Y Diane.
- Hola, tú debes ser la famosa Megan, ¿no? - me dijo sonriente, pero en plan sonriendo a lo persona tonta, de forma exagerada.
- Sí, soy yo... - miré a Harry de mala manera y volví a mirar hacia mi copia.
- ¡Qué pelo tan bonito! - dijo la chica tocando uno de mis rizos.

'Pero hija, ¿tú eres tonta? Si el tuyo es casi igual... Y no toques mi pelo, sucia.' Pensé.

- Gracias... El tuyo también está bien... - me sonrió. Vaya situación más extraña.

Me fijé más en ella. Su pelo, aunque se pareciese mucho al mío, tenía caspa y no brillaba, y los rizos no parecían ordenados, tenía los ojos bonitos, pero las cejas lo afeaban, se las podría depilar al menos... Y la nariz estaba como levantada hacia arriba, como un cerdo. Y los dientes no estaban tan bien colocados como los míos.
'Vaya, Harry, ¿me has sustituido por esto?'
Ay, no, no debía ser tan mala. Que en el fondo ella era guapilla, pero es que no podía evitar odiarla.
Era como si una fuerza me obligase a hacerlo.
Miré a Harry, que ocultaba una sonrisa en su rostro. Seguro que se estaba descojonando de la situación y seguro que lo había hecho a posta el muy cerdo.
Maldito mamón...

- Bueno, que me voy, que tengo prisa- dije secamente. - Adiós Diane.
- ¡Adiós Megan! - me dijo felizmente agitando la mano. Dios que tonta parecía, lo que iba a reír de ella. La sonreí falsamente.
- Hary - dije haciendo un movimiento con la cabeza que él me devolvió.

Miré hacia la guitarra que me había gustado, pero a pesar de que me encantaría tenerla, hice una promesa de no volver a tocar. Y así haré.
Eché a andar, dejando a esos dos detrás.
¿Por qué se iban a un centro comercial juntos si aún no eran novios? Bueno, la gente decía que eran novios, pero Harry no afirmaba lo mismo.

De repente empecé a notar que me dolían los pies. Normal, había estado más de tres horas de pie.
No quería volver en autobús, tendría que andar hasta la parada y había unos quince minutos, y estaba derrotada.
Cogí el móvil.

- Zayn... - dije con voz de niña buena.
- Uy, esto me suena a que me vas a pedir algo. ¿Qué quieres?
- ¿Me vienes a buscar? Por fa, por fa.
- Dios, que pelma eres. ¿Y el bus?
- Es que estoy cansada, no puedo andar más. Y no estoy de muy buena autoestima.
- Venga, vale. Dime dónde estás. - le di la dirección del centro. - En diez minutos estoy ahí.
- ¡Gracias, gracias, Zayn! Te debo miles.
- Lo sé, algún día me recompensarás. Hasta luego.
- Adiós.

Colgué. Qué majo, que me venía a buscar.
En la espera me puse música. Bob Dylan para mis oídos. 
Casi me quedo dormida de no ser por el ruido de un claxon.

- Ey, que te duermes. - me dijo Zayn desde un impecable coche blanco.
- Que sepas que no me iba a dormir - me acerqué, rodeé el auto y me metí por la puerta del copiloto  Le di un beso en la mejilla - millones de gracias.
- No es nada. Favores de solteros. - reí.
- ¿Sabes a quién he visto hoy?
- Espera, déjame adivinar. ¿Jake Trevor? No, es broma. Harry, ¿verdad? - asentí.
- Y a su gran amiga Diane.
- Y...
- ¿Y?
- Venga, eres mujer, algo malo tendrás decir de ella.
- No soy así.
- Ya claro, naciste invertida.
- Uf... - puse los ojos en blanco - Pues mira, para empezar es tonta que te cagas, pero no tonta típico de que lo dices porque te cae mal, sino tonta tonta, como si se hubiese dado un golpe, tiene el pelo sin cuidar, y ni mucho menos es igual de bonito que el mío, tiene las cejas pobladas, la nariz de cerdo y su dentadura aspira a ser como la mía, pero como que no lo consigue. Y encima es que me pone de los nervios intentando hacer que me caiga bien. Dios, no la aguanto. - solté toda mi rabia en unas cuantas palabras.
- Te dije que eras mujer - dijo Zayn riendo - A mí tampoco me gustó mucho cuando Harry la llevó un día al estudio, pensé que se le había ido la cabeza si estaba con ella en vez de contigo.
- Oins, Zayn, que bonito. ¿Pero la ha llevado al estudio? ¡A mi nunca me llevó al estudio! - me crucé de brazos.
- A lo mejor no le diste tiempo a que lo hiciese. - me quedé en silencio después de lo que dijo - ¿Te has comprado muchas cosas?
- Las suficientes como para considerarme una compradora compulsiva. - sonrió.
- ¿Y me has comprado algo a mí?
- Pues la verdad es que no.
- Vaya, ya me había hecho ilusiones. Pues yo si he comprado algo.
- ¿Él qué? - dije sorprendida.
- Abre la guantera- me indicó. Así hice y encontré una gran bolsa llena de chuches.
- Oh, Dios, gracias. Me apetecen mucho. - cogí una mora negra. - ¿Quieres? - me asintió. Le metí una nube en la boca.
- Gfacfias. - dijo con la boca llena.
- ¡No seas guarro! - dije riéndome de él.
- Ya está - indicó de que ya había tragado - Hemos llegado.

Paró el coche en frente de la residencia y se bajó. Me abrió la uerta y me ayudó a salir.

- Que caballero. 
- A su merced, señorita - dijo bromeando a la vez que hacia una reverencia. - Ey mira, tienes gente envidiándote - miró hacia unas niñas de catorce o quince años que me miraban con mala cara. Decidí gastarlas una broma.
- Oh, Zayn, que noche más agradable me has hecho pasar, por favor, repitámosla, disfruté mucho. - dije lo suficientemente alto como para que las niñas se quedasen boquiabiertas y empezasen a susurrar entre ellas.
- Megan, ¿qué haces? Se vas a pensar que tú y yo estamos saliendo - reí- Ah, el plan era engañarlas  Pues entonces, déjame decir: Megan - levantó el tono de voz - repetimos cuando quieras. - me sonrió, me dio un beso en la mejilla y se fue en el coche blanco.

Pasé por delante de las chicas esas, con la cabeza bien alta, y me fui hacia mi cuarto.





*NARRA LIDIA*

Salí del instituto más tarde de lo normal. Me habían castigado por soltar un grito en clase, pero es que Victor me había pinchado con un bolígrafo en la espalda simplemente para que le dijese la hora. Este niño era tonto. Me podría haber dado un toquecito en el hombro, pero no. A pincharme como es debido.
Tenía que presentarle a Victor a Niall. Se llevarían muy bien, aunque Niall a lo mejor se mostraría un poco distante al principio, pero luego encajarían de miedo. Los dos tan alegres y tan liberales...
No sé por qué eso me hizo recordar la primera vez que quedamos Niall y yo. La entrevista que me hizo. 
'¿Team Jacob o Team Edward?'
Esa pregunta que me inquietó y que cada vez que pensaba en ella me hacía reír.
Y luego lo de las siluetas, y el cómo se había mostrado tan simpático y extrovertido conmigo desde el primer momento. Quizá fue porque le gusté desde que me vio e intentaba camelarme. Quién sabe. Sonreí pensando en esto.
Decidí pasar por donde estaban nuestras siluetas. ¿Seguirían ahí o se habían borrado?
Llegué hacia mi destino y no pude ocultar una gran sonrisa al ver que el dibujo no se había borrado del todo.
Cogí un rotulador gordo y permanente del estuche y comencé a remarcar las líneas.
Ala, ya está. Las repasaré cada mes para que nos e borren y perduren por siempre.
Me sentí orgullosa al pensar en lo que había hecho. Se lo contaría a Niall en cuanto le viese, le gustaría.
Me adentré en el parque enorme este que estaba cerca de la residencia y por el que se podía atajar. Pasé al lado del pequeño lago que había, de la zona de columpios, los bancos, las mesas, hasta llegar cerca de la fachada de detrás del edificio. Entonces vi esa mata de pelo rubio ligeramente levantado tan característico. Y al lado de este, una persona que ojalá no hubiese visto, que su simple presencia me hacía sentir incómoda. Amelia.
Niall la agarraba del brazo y la zarandeaba, y ella estaba con la cabeza agachada, sin decir nada.

- ¡Amelia, no podemos seguir con esto! ¡Hay que dejarlo! ¡Está mal! ¡Esto se acaba aquí! ¿¡Me oyes!? - le dijo Niall mientras yo me temía lo peor.