7.3.13

Capítulo 61


- ¿Has dormido bien?
- Como nunca.

Aún no había abierto los ojos, pero sabía que él estaba mirándome y seguramente sonriendo. 
Me encantaban estos despertares. Yo en la cama junto a Niall, con sus brazos rodeando mi cintura y mi cabeza apoyada en su pecho, mientras él acariciaba mi pelo y me 

hacia cosquillas al rozar el aire de sus respiros con mis orejas.
Esto sí que eran un 'Buenos Días' perfecto, y lo demás son tonterías.

- Me encantan estos momentos por la mañana. - abrí los ojos y le miré. Le di un pequeño beso en la nariz.
- Y a mí. Son especiales.
- Claro que son especiales. El pequeño koala con su león. - reí.
- No sé por qué pero tengo el presentimiento de que lo de koala se te va a quedar grabado durante mucho tiempo.
- Hombre, es que si todas las mañanas me estrujas como si fuese un peluche pues... pues eso. Koala.
- ¿Así que no te gusta que te estruje? Muy bonito - me desaté de él haciéndome la enfadada, pero sin apenas tiempo de escapar, pues noté los brazos de Niall en mi cintura de nuevo.
- Perdone señorita, pero no recuerdo haber dicho que no me gustase que usted me estrujase. - sonreí - Es más, estoy deseando que vuelva a hacerlo - me lancé sobre él y 

le abracé como si me fuese la vida en ello, como si todo dependiese de aquel abrazo. 

Después de relajar un poco mis brazos, me monté sobre él y le di un gran beso en los labios. Le rodeé el cuerpo con mis piernas y llevé mis brazos hacia su pelo, 

dándole pequeños tirones que aunque él no lo admitiese, le encantaban, y me lo demostraba con los pequeños y graves gemidos que soltaba de vez en cuando cuando una 

mano mía agarraba algún mechón de los suyos. En cuestión de segundos, él se incorporó, quedando sentado en la cama conmigo encima. Ya la situación empezaba a entrar en 

una dimensión más lejana. Era uno de estos momentos en los que una necesitaba más del otro, y que seguramente este sentía lo mismo. Bajé mis manos por su espalda, 

arañándole suavemente en el trayecto, hasta llegar a los bordes de su camiseta y meter las manos por debajo de ella, acariciando cada centímetro de su abdomen, 

mientras él realizaba un pequeño masaje con una mano en mi espalda y con la otra en mi muslo. Poco a poco fui levantando su camiseta, obligándonos a dejar de besarnos 

para poder sacarla pero entonces...

- ¡Cuidado que voy!

Antes de poder evitarlo sentimos como un Louis bastante molesto se lanzaba encima de nosotros cortándonos el rollo, el beso, el calentón y todo.
¡Joder! ¿Es que no se puede tener intimidad en esta casa?

- ¡LOUIS! - dijo Niall enfadado, bastante enfadado. - ¿¡Nadie te ha dicho que hay que llamar a la puerta antes de entrar!? - Louis se quedó de rodillas sobre la cama 

con la cabeza agachada.
- Lo siento... - dijo en un hilo de voz. Ay Dios que pena me daba. Pobrecillo.
- Ven aquí Lou, no pasa nada - le acogí entre mis brazos mientras Niall me fulminaba con la mirada - Encima que hoy es su cumpleaños...
- Serás una gran mamá, Lidia - me dijo Louis. Madre mía, yo me lo comía un día de estos.
- Gracias, - le di un beso en la mejilla.
- Oye, están todos esperando abajo para desayunar juntos. Hemos hecho tortitas.
- Ahora bajamos - dije. Miré a Niall que estaba de brazos cruzados apoyado en la pared. Intenté no reírme. Estaba muy gracioso cuando se enfadaba.
- ¡Lou! ¡Lou! - se oyó gritar a Eleanor.
- Uy, mi damisela me llama. ¡Adiós! - Louis se levantó de un salto y salió por la puerta.

Miré de nuevo hacia Niall que me miraba serio. Ya no pude aguantar más y me eché a reír.

- Muy gracioso eh...
- Pues la verdad es que sí. Anda, no me digas que no te ha parecido un tanto divertido.
- Ya claro. La próxima vez que nos encontremos en una situación de esas con calentón, te voy a dejar a medias. Como es tan gracioso... - me volví a reír. - Además, 

delante de Louis has hecho que pareciese yo el malo. ¿Así como quieres que cuidemos a nuestros hijos? - se me congeló el corazón un momento. ¿De verdad había dicho 

eso? No, buah, es que no me lo creo. Niall y yo, siendo padres... Es una cosa que no me decepcionaría nada la verdad, es más, me encantaría que Niall fuese el padre de 

mis hijos, pero es que encima lo había dicho con tanta naturalidad... - ¿Lidia, estás ahí?
- Repite lo que has dicho, por fa.
- ¿Desde el principio? - sonreí.
- No, tonto, lo de los hijos. Has dicho nuestros hijos. - Vi como se empezaba a poner rojo, rojísimo, y que se pasaba una mano por el pelo, al igual que hacía cuando 

estaba nervioso, emocionado o sin saber qué decir.
- Bueno, sí... A ver, ahora es pronto decirlo, pero por ahora quiero casarme contigo y hacerte hijos a pares - solté una carcajada. Él se puso más rojo. Me acerqué a 

él y le rodeé el cuello con los brazos, hasta quedar pegados uno al otro. No me creía todo lo que me estaba diciendo. Ay Dios, que llevávamos dos meses y pico y ya me 

decía estas cosas... Definitivamente esto era un sueño, el mejor sueño del mundo.
- Me encantaría ser la señora Horan en un futuro - sonrió - y crear Horancitos - sonrió aún más fuerte y acercó sus labios a los míos, hasta fundirnos en un largo 

beso. 

Di un pequeño salto, siendo impulsada por sus brazos, y acabé colgada de él con una pierna a cada lado de su cuerpo mientras sus manos me agarraban del trasero. 

Profundizamos el beso mucho más, intentando retomar lo que antes dejamos sin acabar y fuimos hacia la cama. Ahí me dejé caér suavemente, siendo controlada por Niall, 

mientras este se colocaba encima mío. Esta vez fue él el que empezó a meter las manos por mi camiseta y acariciar mi piel, provocando una pequeña descarga eléctrica 

en cualquier centímetro que recorría.

- ¡Niall!¡Lidia! - oímos gritar a Louis desde abajo. Niall se separó un poco molesto, en cambio yo no podía evitar reírme.
- Juro que un día mato a Louis... Le mato. - dijo. Se incorporó y me ayudó a ponerme de pie. Le cogí de la mano.
- Anda, vamos a bajar - dije sonriendo - Ya habrá más veces. - me pasó un brazo por los hombros y me estrechó contra él. Me dio un beso en la mejilla y juntos bajamos 

a la cocina.







*NARRA MEGAN*

- ¿Qué quieres hacer hoy?
- No sé, Styles. Sorpréndeme. 

Estábamos los dos sentados en el sofá, yo con mis piernas sobre las suyas, y con una taza de chocolate caliente en la mano.
Louis y Eleanor se fueron hace varias horas para que ella le diese su regalo. Y ahora, a las cinco de la tarde, Harry y yo pensábamos en qué hacer.

- Con que sonprenderte eh... - se quedó un rato callado, mirando a un punto en el vacío. Estaba super guapo cuando adquiría esa pose "mística". - ¡Ya está!
- A ver, qué has pensado...
- Joder, es que cómo no se me ha ocurrido antes.... - ¿Ocurrírsele el qué?
- ¿El qué Harry?
- Eh... No puedo decírtelo, se supone que debo sorprenderte. 
- Venga Harry... - le supliqué.
- Me da que no. - se levantó, se inclinó hacia mí y me dio un beso corto - ahora prepárate. Cámbiate de ropa, coge el móvil y bueno, todo lo demás y espérame en la 

puerta, que yo tengo que hacer unas llamadas antes.
- Entendido mi comandante. - dije de broma. ¿Qué cosa tan misteriosa sería? A saber...

Subí a mi habitación, me puse unos vaqueros, una camisa blanca y un jersey negro por encima mas unas pisacacas color caqui y fui hacia la entrada, donde cogí mi abrigo 

a juego con los zapatos. A todo esto me sonó el móvil.

- ¿Sí?
- Megan a seeeeeeeecas - me saludó Jake al otro aldo de la línea.
- ¡Hola! - le saludé alegremente.
- ¿Qué tal te va todo?
- ¿A mí? Ya sabes que genial.
- Ya lo sabía, como para quejarse.
- ¿Y tú?
- Pues tirando. Oye, ¿vuelves mañana, no?
- Sí, mañana sobre la hora de comer, que Lidia tiene que preparar las cosas para los días que va a pasar en España y los demás creo que se van a ver a sus familias.
- Entonces podríamos vernos, ¿verdad?
- Depende. Es que creo que voy a ir a Glasgow para ver a mi padre y tal, pero no estoy del todo segura.
- Oh bueno, entonces eso me cambia las cosas. Vaya, y yo que quería violarte mañana... - reí.
- Dios, eres un caso a parte. - oí cómo Harry bajaba las escaleras - Oye Jake, te dejo, que Harry está viniendo.
- No, Megan, no me dejes. Cambiaré... - oí decir dramatizando al otro lado de la línea, pero colgué dejándole a medias.
- ¿Presparada? - me preguntño Harry.
- Más que nunca.





Harry había parado el coche en frente de un edificio no muy alto, de unos cinco o seis pisos como mucho. Había un cartel que me llamó muho la atención.

- ¿Policía? - le pregunté a Harry confusa pues no tenía ni la más remota idea de lo que tenía pensado. Él asintió. - ¿Por qué estamos aquí?
- Todo a su debido tiempo pequeña. 

Me cogió de la mano y tiró de mí, adentrándonos en aquella sede de polícia en la que nos encontrábamos.
Al entrar, vimos a una chica de unos cuarenta años, sentada detrás del mostrador. En cuanto pasamos, nos saludó con un cordial saludo y una gran sonrisa en la cara, y 

nos indicó que bajásemos a la planta menos dos.
¿Qué había en la planta -2?

- Harry, estoy ya me toca la cúspide de la curiosidad. ¿Qué pasa? - dije mientras bajábamos las escaleras.
- Ya verás. - atravesamos una puerta.
- Pero...
- Mira ya.

Me giró y delante nuestro vimos un gran cristal que nos separaba de un recinto bastante grande en el que varios policías disparaban con pistolas a sus objetivos. 
No me lo podía creer. Desde pequeña, deseaba disparar en un campo de tiro como el que tenía ahora delante mío. Lo había visto mil y una veces en series policíacas, 

cuando una persona se desestresaba o simplemente pasaba el rato disparando y disparando; y siempre me había parecido alucinante.

Me giré de nuevo hacia Harry, quedando frente a él, y tiempo no me faltó para lanzarme a los brazos de este y besarle desesperadamente.

- Dios, gracias gracias gracias gracias gracias - le agradecí mientras le regalaba un beso acompañando a cada 'gracias'.
- Fuiste tú la que me pediste que te sorprendiese. - me dijo sonriendo - Asi que ala, sorpresa.
- Dios, como te quiero. - volví a besarlo.
- Nunca me cansaré de escuchar esas palabras de tu boca.
- ¿Cuáles? ¿Te quiero? - asintió - Pues en ese caso me voy a grabar diciéndolo y te voy a regalar la grabación para que la tengas siempre contigo.
- Me parece perfecto. - otro beso más que se había ganado simplemente por ser tan alucinantemente perfecto. A veces me preguntaba que cómo es que la vida me había 

agraciado de tal manera con un novio tan increíble. Quién sabe, misterios de la vida - Oye, ¿qué te parece si empezamos a disparar?
- Disparemos. 

Me cogió de la mano y me llevó hacia un mostrador cercano, donde un señor nos recibió. Harry empezó a hablar con él, pidiéndole el equipamento necesario y dos 

pistolas de un modelo que ni entendí ni conocía.
Nos pusimos aquella especie de cascos con los que no oías nada y unas gafas transparentes pero de bastante consistencia. Me pasó una de las armas y nos fuimos con una 

persona que trabajaba ahí. Nos quitamos los cascos, que no sé por qué nos los habíamos puesto en ese momento. La chica, que era la que trabajaba ahí, nos explicó las 

reglas que había que seguir, cómo se disparaba, los cuidados que había que tener, etc. Después de una charla de más de media hora, cada uno se puso en un carril, con 

lo cascos puestos de nuevo.
Harry y yo nos miramos y depsués disparamos a la vez. Yo ya había disparado con un arma antes cuando había ido de caza con mi padre, por lo que controlaba un poco el 

asunto, tenía más o menos puntería y sabía como evitar que al disparar mi brazo sufriese un retroceso provocado por la pistola.
Pero al parecer, para Harry era la primera vez, ya que cuando giré la cabeza, le vi sujetándose el homrbo y diciéndome algo, como si se quejase. Aunque yo no le podía 

oír por los cascos, por lo que asentí y sonreí, para ver si eso le valía como respuesta.
Después volví mi cabeza a mi objetivo y liberé tres balas más, de las cuales dos se aproxiaron al centro, pero las tres entraron. 
Dios, me encantaba eso. Era un subidón de adrenalina pero que te cagas. Que flipe.
Miré a Harry, cogiéndo el arma y soplando la punta, a lo Lara Croft. Este rió y se acercó rápidamente a mí, robándome un beso.

- ¡Ey! No vale robar besos - le dije, aunque sabía perfectamente que no me oía. Este me sonrió y volvimos a concentrarnos en los disparos, pasando así una buena tarde.




Ya habíamos vuelto de aquella inexplicable experiencia. Ahora todos nos encontrábamos en el salón. Louis y Eleanor ya habían vuelto hace tres horas, demasiado felices 

de lo normal. A saber qué habían hecho. Con ese depravado mental por novio y esa cabra loca por novia... Uf, explosión infernal. Los demás se fueron por la tarde a 

patinar sobre hielo, creo, pues habían puesto una pista cerca y les apetecía ir. Aunque no estoy muy segura de si Zayn fue con ellos o no. Creo haber oído que se quedó 

en casa ya que en ese momento Perrie tenía un gran hueco libre e iban a tener una "cita" por Skype. Mira, a mí que Zayn no me contase milongas. Que yo sabía que él y 

Perrie iban a acabar juntos, vamos, es que estaba claro
Habíamos disfrutado todos de una grandiosa cena, con un pavo asado delicioso, cortesía de un restaurante de no sé donde, pero bastante carillo.
Ya habíamos tomado las copas de más, dignas de una típica cena Navideña, y después de haber pasado un buen rato con el contentillo común, unos cuantos villancicos, y algún comentario estúpido, nos sentamos todos en círculo en el gran salón, junto a la chimenea.

- ¡Regalos! - gritó Louis.
- Sí - dijimos felices todos a coro.
- Venga, ¿por quién empezamos? - dijo Eleanor.
- ¡Por mí!
- No Louis, por tí no - dijo Liam - vamos a hacerlo al azar. A ver... Pienso un número del uno al veinte y decís ¿va? - todos asentimos. - Venga, Zayn.
- Emm, quince.
- No. Louis.
- ¡Diescisiete!
- Me da que no. Els.
- ¿Ocho? - Liam negó con la cabeza.
- Irlandés.
- Cuatro.
- No. Lidia.
- Trece.
- No. Megan.
- ¿Once?
- ¡Sí! Empezamos por ti, por lo que el siguiente según las agujas del reloj es Harry, luego Bibi, luego yo, luego Zayn, Louis, Eleanor, Niall y Lidia.
- Joe, yo la última en todo. En regalos, en cumplir años... - dijo Lidia, pero luego soltó una pequeña risa.
- Venga, regalos para Megan - dijo Bibi.

Uno a uno me fueron entregando regalos. Entre los chicos me habían regalado el nuevo iPhone y unos altavoces para este. Mi cara fue épica cuando lo vi. Yo les agradecí mucho su esfuerzo, pero si me regalaban ese tipo de cosas, me acomplejaba ya que mis regalos no llegaban a tanto.
Por otro lado, las chicas me habian comprado un vestido azul marino de noche, unos tacones a juego, un bolso negro con tachuelas que llevaba buscando desde hace tiempo y para poner la guinda al pastel, me regalaron un conjunto de lencería demasiado provocador y con demasiadas libertades para la vista.
Vamos, imagináos la cara de Harry y la mía al verlo. Yo muriéndome de vergüenza, Harry seguramente sacando sus peores pensamientos y los demás descojonándose. Pero eso sí, iba a usarlo.

- Falta un regalo - dijo Harry cuando creí que ya no había más.
- ¿Cómo que un regalo? - este fue hacia donde estaba la mesa y de no sé donde sacó una caja enorme. - Harry... ¿Qué es eso? No me asustes.
- Ya verás.
- Harry, te pasas con las sorpresas, así yo no puedo estar a la altura. 
- Tú ya estás a la altura con todo lo demás - me sonrojé - Y esto es porque quería regalartelo.

Me puso la gran caja sobre las piernas. Vaya, era enorme pero no pesaba demasiado. Todos me miraban expectantes y con cara de incertidumbre. Creía que yo era la única que no sabía lo de este regalo.
Poco a poco fui quitando el papel azul que cubría aquella caja de cartón, hasta que esta quedó desnuda. Levanté la gran tapa superior y...
No me lo podía creer.
Eso no.
Eso no podía estar ahí.


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HEYHEYHEYYY losiento por no subir estos días, por subir tarde, por un capitulo no muy emocionante que digamos, etc.
Pero bueno, ajo y agua, que aquí la que se ata escribiendo soy yo.
sabeis que? Me acabo de dar cuenta de que mi amiga gabi normalmente me está comentando mucho. No sé si es porque de verdad quiere comentar o porque quiere que la mencione en un mensaje de estos, nidea. Tabién me han comentado mucho gente commo Oihana, Sonia, Vero, Anonimo jajajaja y más gente que me dejo por ahi pero que la sigo queriendo mucho. gracias por comentar:) aunque yo creo que lo haceis porque teneis envidia de Mari, que la mencione un dia por que sí. *MARI TE TIENEN ENVIDIA AJAJAJAJAJ*
Bueno, que eso, que la pregunta de hoy es:
¿Qué creéis que es el regalo de Megan?
:)
Estos días tocan fotos de cuando eran pequees! empezamos por Liam!

4.3.13

Capítulo 60


*NARRA LIDIA*

- ¡Cumpleaños Feliz! ¡Cumpleaños Feliz! ¡Te deseamos querido Louis alias Boo Bear, Cumpleaños Feliz!

Cantábamos todos a coro en el salón. Louis descansaba sobre el sofá mirándonos con impaciencia y una gran sonrisa en la cara. Aunque no sé si de verdad nos miraba a nosotros o al bizcocho de zanahoria y queso Philadelphia que le habíamos preparado.

Le acercamos el postre a la cara, y con los ojos cerrados, memorizando un deseo seguramente, sopló y apagó cada una de las veintiún velas.
Todos aplaudimos y vitoreamos, mientras este no dejaba de sonreír.
Qué feliz se le veía. Daba gusto contemplarle.

- ¡Por fin 21! - dijo Harry tirándose encima de su mejor amigo.
- Pero no llegaré a los 22 si sigues aplastándome - se quejó este pero aún sin perder la alegría de la cara.
- ¡Dejale respirar Harry! ¡Que tienes que ser el padre de mis hijos! - dijo Eleanor intentando salvar a Louis.
- Ohhhhh - soltamos todos los demás admirando aquella escena entre lo tres. 

Por un lado Harry se aferraba a Louis sin soltarle, mientras que este rodaba torpemente por el sofá para quitárselo de encima. Por otra parte, Eleanor se encontraba sobre Harry haciéndole cosquillas. Y los demás, cómo no, nos estábamos riendo.

- Bueno, pues ya está. Ala, todos a la cama - dijo Zayn para que Louis creyese que no teníamos regalos para él.
- Pero... ¿Ya? - dijo el cumpleañero - ¿A la cama ya? ¿No hay nada más? Esto... eh... ¿No nos vamos a quedar un ratito más?
- Yo creo que no, ya es muy tarde - dijo Liam.
- Sí, yo estoy super cansada - agregó Bibi.
- Pero... - siguió diciendo Louis.
- ¡Que no tonto! - dije riéndome.
- ¡BIEEEEEEEN! - celebró este apartando a Harry de encima suyo en un momento.
- Voy  por los regalos - dijo Niall desapareciendo por las escaleras.
- Voy a ayudarle - comenté, y seguí el camino de Niall.

Los regalos los habíamos guardado en mi cuarto para que Louis no los viese. Una de las razones por las que se escondieron en el cuarto que yo compartía con Niall era porque Louis decía que copulábamos como conejos y que no entraría en aquella habitación por nada del mundo, ya que se exponía ver cosas que deberían estar censuradas para la humanidad.
Sí, cuando lo dijo yo también puse en duda su inteligencia, si es que tenía.

- ¿Te ayudo, pequeño duende saltarín? - le dije a Niall apoyándome en el marco de la puerta mientras veía como este sacaba cajas del armario.
- Oye, que porque sea irlandés no significa que sea un duende saltarín.
- Ya, pero es que te imagino con un traje verde y con cascabeles en el gorro y el la punta de los calcetines y me hace gracia.
- Que tonta que eres...
- Pero te encanto - me miró e hizo que vomitaba. Yo no pude evitar reírme ante la cara que puso - Bueno, que sí, señor duende, ¿quieres que te ayude?
- Pues no me vendría mal, ya que yo estoy haciendo todo y tú no has movido ni un dedo...
- Oh, no me digas que te has enfadado - me acerqué a él riendo por lo bajo. No me contestó - Mmm... Así que enfadado, eh. - me pegué a él, que estaba despaldas a mí, y le empecé a dar besos por el cuello, haciendo que se pusiese nervioso ya que era su punto débil, hasta que en un momento abrí las mandíbulas y le mordí.
- ¡Au! - se quejó.
- Ala, para que aprendas a no enfadarte. La próxima vez será peor.
- Anda, Edward Cullen - sonreí - Déjate de tonterías y ayúdame con estas cajas.
- A sus órdenes, comandante. - Puso los ojos en blanco, pero luego se rió y me regaló un beso en la mejilla.



Llevábamos más de ocho cajas entre los dos, sujetadas por nuestros brazos. Bajábamos las escaleras con precaución ya que no habíamos encendido la luz, ni lo íbamos a hacer, nos daba pereza.
Bajamos al salón, pero para nuestra sorpresa también estaba a oscuras. Cuando yo me fui las luces estaban puestas. Qué raro.

- ¿Chicos? - preguntó Niall al no oír nada.

Silencio.

- ¿Ey? - Niall dejó las cosas en el suelo y fue hacía el interruptor pero no iba - Oye, Lidia, que no hay luz, que no va.

De repente oímos unas voces que intentaban imitar a algo fantasmagórico, por decirlo así.

- ¡Joder! - dijo Niall - chicos, en serio, ¿estáis ahí?
- ¿Qué pasa, Nialler? ¿Tienes miedo?
- Eso nunca - no le veía del todo pero sabía que me estaba frunciendo el ceño. - Solo me aseguraba de que estábamos solos para aprovechar esta oscuridad para ya sabes, intimidad - dijo. Yo me ruboricé, menos mal que no me veía en la oscuridad.
- ¡Sois unos cerdos! - oímos decir a Megan.

Niall y yo nos sobresaltamos. Joder qué susto nos había pegado. De repente aparecieron todos con linternas en la mano.

- Ya... A saber lo que hiciste tú con Harry en la buhardilla... - dije.
- Pues de todo menos lo que te piensas - alegó esta.
- Oye, - dijo Liam enfocando a la mesa - ¿y el bizcocho?
- ¡Chocho! - grité en español. Me empecé a descojonar tremendamente y Harry también.
- ¡Yo sé lo que significa eso! - dijo. Todos nos miraban raro.
- Muy bien Harry, atendiste en las clases - los demás nos seguían mirando raro - A ver, es que eso lo decía con mis amigas de Madrid. Si algo acababa en 'ocho' gritábamos: ¡Chocho!
- Y eso significa... - dijo Bibi.
- Chichi, coñete, vulva - aclaró Harry.
- Qué bonito. - dijo Eleanor riendo.
- No, en serio, ¿y el bizcocho? - volvió a decir Liam.
- Aquí... - dijo una voz proveniente de alguna parte. Liam enfocó a esa zona y vimos a Niall con la bocha llena, un trozo de bizcocho en la mano y el resto del postre sobre una bandeja que él sujetaba posesivamente.
- Siempre igual tío - dijo Zayn riéndose.
- ¡OYE! Que es mi tarta - se quejó Louis.
- Sí, sí. Si yo solo quería un trocito.
- Pues tú ya no tomas más. 
- Joe...

Comenzamos a comer aquel bizcocho que había quedado delicioso, no sin antes haber encendido los plomos de la luz ya que los muy graciosos de mis amigos los habían apagado para darnos un susto, pero ya veis como ha acabado todo, con medio postre en la tripa de Niall, el cual, por cierto, volvió a comer del bizcocho, a pesar de que Louis se lo negase.
Después, todos le dimos los regalos. Casi todo era ropa, pues al chico este, le encantaba vestir bien y sin repetir a menudo, aunque las rayas no faltasen en sus prendas. 
Eleanor no tomó parte en estos regalos, ya que el suyo se lo iba a dar mañana. Ninguno sabía en qué consistía su sorpresa, es más, Eleanor nos dijo que quería que el misterio se quedase entre Louis y ella, para que fuese lo más íntimo posible.
Y claro, si a mí me dicen eso, como que saco conclusiones inadecuadas y empiezo pensar pervertidamente como española que soy, pero bueno, conociendo a Els, será algo no muy subidito de tono.



Estaba ya en la cama tumbada junto a Niall. Me había puesto el pijama, lavado los dientes, dado un besito en la mejilla a Louis, y de todo lo demás para prepararme para irme a dormir. Pero nada, que el sueño no venía. No sé por qué era. Bueno, a lo mejor era porque en dos dís volvía de nuevo a España, quien sabe. 
Tenía ganas de volver a ver a mis mejores amigas (aunque la mayoría se irían fuera), a mi mejor amigo, a mi familia, a mis abuelos, etc.
Aunque ya me había acostumbrado a todo esto, al mundo inglés, por llamarlo así, y volver a casa sería raro. 
Es que empiezo a pensar y sigue sin entrarme en la cabeza. 
¡Que hace cuatro meses yo estaba en mi casa planeando cómo raptar a los de 1D y violarles!
Y mira ahora, ni necesito raptarles ni nada. 
Si alguien me hubiese dicho hace tiempo que esto iba a pasar, lo más seguro es que le hubiese pegado una buena hostia por meterme ilusiones en la cabeza, asi que para mí, vivir esto, es como un sueño.

- Niall... ¿Estás despierto?

Silencio.

- ¿Niall?
- Sí. - sonreí.
- ¿Por qué no has respondido antes?
- Es que asentí con la cabeza, pero se me olvidó que no podías verme.
- Joder, tú tienes un problema con las neuronas.
- ¿Te das cuenta de que te has pasado todo el día llamándome tonto, miedica, nenaza, duende saltarín y cosas así? - rodé por la cama y me puse encima de él.
- ¡Pero si es broma! - le di un dulce pero graaaaaaan beso - Tú ya sabes que eres mi macho alfa de pelo en pecho - sonreí.
- Eso suena a una cabra del monte.
- Sí... Claro Niall... A cabra del monte... - me empecé a reír y después me siguió él.
- Y bueno, ¿por qué no te podías dormir?
- Pues no sé, a lo mejor es por la vuelta a España, o porque a veces me da por pensar y pensar despierta, manías mías - encogí los hombros - ¿Y tú?
- Pues tampoco sé. A lo mejor porque tengo una chica preciosa que duerme a mi lado que me quita el sueño.
- ¿Y dónde está esa chica? ¡Que la mato, eh! - dije bromeando. Él se empezó a reír.
- De verdad que eres única. - me apartó un mechón de pelo de la cara - He tenido mucha suerte al encontrarte - Oh Dios, que a mí estas cosas me emocionan, joder. Qué bonito todo.
- ¿Suerte tú? Já! Dímelo a mí... 

Me acerqué lentamente a él, sentada a horcajadas suya, mientras pasaba sus brazos por mi cintura. Junté poco a poco mi boca con la suya, sintiendo el calor de sus labios sobre los míos, sintiendo cada gota de sangre que recorría por ellos. Ese era el sitio dónde quería estar, junto a él, junto a la persona que más quería en el mundo. 
Quién me iba a decir que esto se iba a acabar tan pronto...

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HEYHEYHEY!
me he puesto triste al escribir el final sabéis? 
Ya descubriréis por qué... JAJAJAJAJAJAJAJAJA
Bueno, QUE YA 60 PUTOS CAPITULAZOS!
que flipe joder, que yo empecé a escribir esto hace dos miseros mesecitos! Me cago en la leche, vaya subidón.
Muchíiiiiiiiiiiiiiiisimas graaaaaaciaaas:)
Por cierto, mañana no subire y el miercoles lo mas probables es que tampoco *putos examenes* pero el jueves subo de canteeeo:)
Y para darle movimiento a esto, responded a estas preguntas (a una sola o a las dos si quereis) por comentarios:
¿A qué hace referencia la última frase del capítulo?
¿Cómo creerñeis que acabará la novela (final, final, final total)?
Contestaaaad!
Y ahora os dejo unaas fotos especiales, no son gifs pero son mejoreees:3
besooooteees:)








3.3.13

Capítulo 59


*NARRA MEGAN*

- Es... Estamos encerrados - le dije por primera vez en estos siete días mientras él me seguía mirando fijamente.

No reaccionaba, se quedaba ahí parado como si nada.

- ¿¡Pero quieres hacer algo!? - le espeté.

Nada. Me seguía mirando, casi sin pestañear, de pie en su sitio como una estatua. 
¿Pero este es tonto o se lo hace? 
Si quería que las cosas se solucionasen, estaba ganando puntos en sentido contrario.

- ¡Harry! 

Lo único que hizo fue agachar la cabeza. Me giré hacia la puerta y la pegué un puñetazo con todas mis fuerzas. 
¡Joder! Me había hecho daño, daño de verdad. Ahora no podía mover los dedos. Es que soy estúpida. No debí aceptar lo de Lidia de "hacer limpieza a la buhardilla". Es que aparte de estúpida, gilipollas. Lo debí de haber supuesto. Vaya mierda de todo.

Me paré a contemplar la habitación mientras me sujetaba la mano. Intenté evitar la mirada de Harry que seguía igual que antes. 
La sala estaba perfectamente ordenada, asi que eso daba por sentado que todo esto lo habían preparado los demás. En el centro había una mesa con una pizza en ella. Uf, lo que menos me apetecía ahora era comer.
De repente el dolor de la mano me cegó. ¿Qué conchas me había hecho al pegar a la puerta?
Me olvidé de la habitación, de Harry, de la pizza y de todo y me senté apoyándome en la pared.
Cerré los ojos y me dejé evadir por un silencio que me calmaba un poco el dolor. 
Pero la pregunta era, ¿qué me dolía verdaderamente? ¿La mano, o algo en mi interior?
Hostia puta, qué difícil es eso de sincerarse con una misma y descubrir qué es lo que tienes mal.

- Dame la mano. - oí que me decía Harry.

Abrí los ojos y ahí estaba, a medio metro de mí, agachado. A su lado tenía una jarra de agua, que no sabía de donde la había sacado.
Tan cerca, sintiendo su aliento, su respiración.
Tan cerca, con esos ojos verdes que no se apartaban de mí.
Tan cerca, mirando sus labios que disparaban mi pulso a cien.
Tan cerca que me hacían olvidar todo.
Sacudí levemente la cabeza e intenté controlar mis instintos.

- No - le dije a modo de respuesta.
- Dame la mano - insistió.

'Sí, no me contestas antes, no haces nada, pero ahora pretendes que te de la mano, ¿no?' pensé. Ni de coña.

- Que he dicho que no Harry, joder que estoy bien, no me he hecho nada, déjame en paz.
- Dame la mano - volvió a decir pero esta vez mucho más serio, demasiado.

Para hacerle callar, le tendí la mano sin mirarle, apartando la vista.

- Megan, estás sangrando.

¿Enserio? No me había fijado, la verdad, demasiado concentrada en Harry, en el dolor, en yo qué sé qué que no me había percatado de aquel fino río de sangre que partía de mis nudillos y descendía hacia abajo.

- No... No lo sabía - dije con un hilo de voz.

Harry hizo una mueca peculiar con la boca, que no supe interpretar y cogió la jarra. Metió la mano y echó unas pequeñas gotas de agua sobre la sangre, pero no daba mucho resultado. Finalmente se vio obligado a verter el líquido sobre la zona afectada, aunque mojase todo lo que pillase a su paso. Pero eso sí, la sangre ahora estaba mucho más dispersa que antes, aunque aún seguían amaneciendo ligeras hebras de ella.

- Mueve este dedo - dijo indicándome el dedo índice. Eso hice, dentro del margen en el cual podía moverlo, y solté un pequeño quejido de dolor. Lo hice con los demás dedos y el mismo resultado. - No es grave, solo un golpe. Lo que te duele de verdad son las heridas de los nudillos que al flexionar los dedos tiendes a tirar de la piel y abrir la hemorragia - me quedé anonadada. No sabía que Harry supiese en plan cosas de medicina. Aunque bueno, para saber que si movía los dedos se me abría la herida no hacía falta ser un Einstein. Harry volvió a volcar la jarra sobre mi mano, dispersando de nuevo la sangre recién liberada. 

De repente veo como se aparta y se empieza a levantar la camiseta. ¿Pero qué narices hace? 
Aunque no le dije nada para que parase, pues como toda mujer embrujada bajo el encanto de Harry Edward Styles, me encantaba verle con el pecho descubierto.

Me quedé embobada con su torso mientras él enrollaba su camiseta en mi mano. Levantó la vista y creo que me pilló mirándole porque soltó una risa traviesa.

- ¿Encuentras la gracia a algo, eh Harry? - le dije haciéndome la sueca y con un poco de bordería.
- Es que me divierte ver como te quedas empanada mirándome.
- Imbécil... - susurré por lo bajo.
- Te he oído. - dijo en el mismo tono.
- Ala, ya está, ya me has curado, ahora vete a tu posición, sin decir nada, ni hacer nada, simplemente incordiando.
- De eso nada - dijo mientras se sentaba al lado mío - Ven.
- Ni de coña.
- Dios que cabezota eres.

Pasó un brazo por mi espalda, obligándome a que me recostase sobre él, apoyando mi cabeza sobre su pecho desnudo. Me cago en la leche. Cuando rozaba su piel miles de explosiones surgían dentro de mí, provocando que mi corazón fuese a cien. No podía evitar sentirme así junto a él. Es como si pudiese manejarme, porque en el fondo sé que siempre estaré rendida ante él, que su magia me abarca de tal manera que no puedo estabilizarme y ser responsable de mis actos.

'Porque estamos enfadados, que sino no me podría controlar y le daría un buen revolcón ahora mismo' pensé.

De repente Harry empezó a acariciar mi pelo, entrelazando sus dedos uno a uno entre mis rizos, mientras empezaba a cantar 'Wish You Were Here' de Pink Floyd. 
Oh mierda, él sabía que esa canción era mi debilidad, que me desvivía por ella.
Y si él me la cantaba, con su voz orgásmica y además me está acariciando mi pelo pues como que no, que yo no puedo así, demasiado calor se concentra de repente en mí.
En un momento, Harry dejó de cantar. Me preguntaba qué es lo que le había hecho parar.

- No te... - empezó a decir - No te contesté porque por un momento no sabía qué hacer. Demasiados días separado de ti, sin hablar, pensando en qué decirte cuando llegase el momento, que cuando llega, se me borra todo de la mente de repente. A lo mejor no te lo crees, o sí, quién sabe, pero estos días han sido una tortura para mí. Estar enfadados creo que es uno de los peores castigos que podría tener - sonrió levemente mientras yo escuchaba, enamorada de sus palabras - Megan, no puedes llegarte a imaginar lo mucho que te quiero. Es tan extremo, que ni yo mismo puedo expresarlo. - ya está. Todo dicho. No necesitaba más que unas pocas palabras para dejar el enfado atrás.
- Lo siento. - dije finalmente.
- No, lo siento yo. - suspiró - Siempre que te veo cerca de un chico sufro porque pienso que igual que me has enamorado a mí, lo podrías hacer a él. Y pensar en si un día te pierdo... Creo que no podría llevarlo. Cada vez que me besas, o me abrazas, o simplemente me sonríes, me haces el chico más feliz de la Tierra al saber que esos gestos van hacia mí. Pero es que te puedo llegar a querer tanto que incluso a veces no quiero compartirte con el resto, sino que simplemente seamos tú y yo, y sé que eso es algo que tengo que aprender a llevar. - volvió a suspirar. Yo ya no sabía qué pensar, ni qué decir, ni nada. Me había quedado sin expresiones en el cuerpo - Cuando me enteré de que Zayn y tú os besasteis, no fue el beso en si lo que me dolió, sino el saber que te hice tantísimo daño que llegaste a besar a otra persona que no era yo. Y eso, si te soy sincero, me mata por dentro.

Ahora él esperaba una reacción mía, la que fuese, una palabra, sonrisa, gesto, lo que fuese. Pero necesitaba que reaccionase de alguna manera.
Siguiendo mi cabeza, mi corazón, mi cuerpo, mis ganas y mi todo, acerqué su cara a la mía y me permití rozar sus labios, que había estado prohibidos durante estos siete días. Primero fui poco a poco, saboreando el momento, dejando que un escalofrío surgiese en mí por cada centímetro que recorría de su boca. Parece que él notó lo mismo, pues en unos segundos, me encontraba sentada a horcajadas suyo mientras profundizamos ese beso tan necesitado y por lo tanto, deseado. 
Era increíble que un simple roce de labios, pudiese tener tanto significado.

Nos separamos con el corazón alterado, y con la necesidad de coger aire. Apoyé mi cabeza en su pecho, aún desnudo, siendo acunada por sus brazos.
Y me dejé llevar por él, quedándome dormida con su cuerpo por manta, mientras él terminaba de cantar mi canción favorita.




- ¡Megan! ¡Harry! ¡Despertad!

Una voz me hizo abrir los ojos y salir de ese estado de nirvana que Harry y yo compartíamos mutuamente. 
Vi dos grandes ojos azules y otro par de color ocre que nos miraban a nosotros.
Eran Lidia y Niall.

- ¿Qué ha pasado?- pregunté.
- Quedan cinco minutos para el cumple de Lou. - Ostris, es verdad. Entre tantos altibajos se me había olvidado.
- ¿Hemos dormido durante tanto tiempo? - ellos asintieron.
- Y por vuestra postura, parece que lo habéis arreglado - dijo Niall.
- Puede ser - contesté sonriente.

Ambos nos levantamos y fuimos hacia la puerta.

- Oye Harry, ¿por qué estas sin camiseta? - preguntó Lidia.
- Y Megan, ¿a ti qué te ha pasado en la mano? - complementó Niall. 

Harry y yo nos miramos cómplices compartiendo una de esas sonrisas que decían todo.

- Algún día os lo contaremos - respondí, mientras Harry me cogía de la mano sana y dejábamos el caso de la camiseta desaparecida y el accidente de mi mano en un misterio.

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JEEEELOOOOUUU! I'me heeere! a que es super bonita la reconciliacion entre Harry y Megan? Y además con la canción de Pink floyd de fondo, que si alguien no la ha escuchado aún, puede pinchar aquí y hacerlo Wish You Were Here - Pink Floyd y es que es de estas canciones que cuando una la escucha se enamora y eso, que es perfecta
ahora deciros gracias a mis lectores, a mis once seguidores, a mis hobbits que me comentan y eso que miles de gracias señores, que se les quiere a millones.
Y también aviso que voy a entrar en la semana de exámenes y eso implica que lo más seguro es que algún día no pueda subir, y creo que va a ser el martes. Lo siento, pero así es la vida de una estudiante que compagina todo con una historia.
Millones de besos y aqui están los gifs de Niall Horaaaaan (mostrando lo que le hace más adorable, que es su inconfundible risa)




2.3.13

Capítulo 58


*NARRA LIDIA*

Siete días exactos habían pasado desde aquel enfado entre Harry y Megan.
Siete días de silencio, de soledad entre ellos, de tensión palpable.
En estos siete días, los demás intentábamos hacer que solucionasen todo, pero al parecer ninguno estaba por la labor. Megan decía que ella cumpliría lo que dijo de no hablarle, (que así fue) y dijo también que ya le había dicho en su momento todo lo que le tenía que decir. Bueno, también dijo que era un subnormal integral al que se le había invertido el cerebro, pero eso es lo de menos.
Por otra parte Harry no decía nada. Se quedaba callado de brazos cruzados, aparentando estar enfadado, pero todos veíamos en su mirada que en realidad estaba abatido y triste, y que lo que más necesitaba ahora, era a Megan a su lado.
Y como los muy hijos de su madre tienen el orgullo disparado por los cielos, pues ala, ni reconciliación ni leches.

Megan ahora dormía en el cuarto de Zayn, en la cama individual, mientras que Harry se quedaba en el otro. Todas las noches me pasaba a ver a cada uno, y cuando iba a la habitación de Harry, siempre había un lado de la cama preparado por si a Megan le apetecía aquella noche dormir de nuevo con él.
Eso era super enternecedor, pero a la vez daba mucha pena, porque Harry, aunque no quisiese ahora mismo ser el primero que diese el paso hacia la reconciliación, él ansiaba con todo su alma que en algún momento, hiciesen como si nada hubiera ocurrido.

Muchas tardes, Megan salía a dar un paseo por los alrededores de la casa, y Harry se quedaba con Niall que le enseñaba a tocar la guitarra. No sé por qué le dio a Harry con lo de tocar este instrumento, pero lo único que me dijo fue: "Aprendo para ver si algún día soy yo el que le enseñe a tocar a alguien".
No sé si había un mensaje oculto o yo que sé.

Con respecto a las noches, la mayoría nos quedamos viendo películas y dándonos baños nocturnos en la piscina. También volvimos a salir de fiesta dos veces, pero Megan se quedaba en casa, y Harry, se quedaba sentado en los sofás de los locales todo el rato, pues él no tenía ganas de estar ahí, es más, quería estar en casa, pero sabía que para Megan iba a ser algo incómodo estar los dos solos, por lo que venía con nosotros y dejaba que Megan se relajase sola.

Hablando de dejarles solos; nosotros, varias veces, probamos lo típico de que estamos en el salón y de repente todos nos olvidamos algo en nuestros cuartos y les dejamos ahí a ellos dos solos esperando, pero nunca da resultado, pues o uno se levanta y se va a otro sitio o coge el móvil y se aísla  o yo qué sé, cosas raras suyas. Yo lo único que quiero es que lo arreglen ya. 



Me desperté el día 23 de diciembre en aquella cama de sábanas grises, junto a un irlandés especial muy guapo.
Él seguía durmiendo, con ese pelo mañanero despeinado tan característico que solo él tenía, y ese tono de piel tan clarito pero a la vez perfecto.
Me acerqué a él y le di un pequeño y suave beso en los labios, tan superficial, que ni llegaría a despertarse, o eso creía, porque de repente noté que me empieza a seguir el beso. Cuando nos separamos nos miramos fijamente, y me coloca el pelo por detrás de la oreja.

- Bueno días, koala.
- Simba, días buenos. - dije al revés provocando que sonriese - ¿Qué tal has dormido?
- Genial, he tenido un sueño genial, hasta que tu me has despertado.
- ¿De qué iba ese sueño?
- Era Navidad, y me traían de regalo el juego de Chuchelandia.
- ¿En serio? - dije. Él asintió.
- Lo quería desde los tres años, pero nunca me lo trajeron. Y por fin lo tenía. Pero tú has matado a mi sueño - me dijo fingiendo un tono melodramático.
- Los sueños solo mueren si muere el soñador.
- Uy que filósofa te has levantado hoy. 
- Es que tu me inspiras.
- Eres una cursi.
- Anda, cállate, señor Chuchelandia.
- Ey, que es algo muy serio. Caía en depresión todas las navidades, hasta que me regalaron la guitarra. 
- ¿Y no sigues queriendo tener Chuchelandia?
- Pues la verdad es que sí - reí. 
- Niall...
- ¿Sí, pequeño pony de crines rosadas y tez de purpurina?
- Qué raro eres, vaya novio que me he echado- se empezó a reír.
- No, venga, dime.
- ¿Qué hacemos con el tema Megan-Harry?
- Pues la verdad, no sé. Dejaremos que el tiempo vaya pasando, y ya verás como se arregla.
- Pero es que mientras tanto, uno lo pasa mal con tanta tensión.
- Ya, lo sé.
- De ahora en adelante, nosotros no nos vamos a enfadar nunca, ¿vale?
- Nunca es mucho tiempo. Algún enfado habrá.
- Ya, pero enfados pequeñitos.
- Vale, lo llevaremos a cabo. - le sonreí.
- ¿Sabes a quién odio?
- ¿A quién?
- A Jake. Él ha causado todo esto. Te digo yo que lo que hizo que Harry estuviese más raro aún fue lo que le dijo Jake justo antes de salir. Vamos, es que me juego la piel a que fue eso.
- Ya, yo también lo presiento.
- Es que buah, a ese chico le encerraría en un cuarto oscuro y tiraría la llave... - algo se iluminó en mí. ¡Ya está! ¡Eso era! Niall notó mi expresión.
- ¿Qué pasa?
- ¿Cómo no nos hemos dado cuenta a antes? Encerramos a Megan y Harry bajo llave, los dos solos.
- Es verdad, esa idea no la habíamos pensado.
- ¿Hay algún cuarto de la casa al que se le eche la llave por fuera?
- La buhardilla - me miró pícaramente.
- Me encantan las buhardillas - contesté con una sonrisa pues ahí fue donde, por primera vez, eh... Eso.
- Y a mi.
- Pues bueno, eso. Preparamos ese cuarto un poco y por la noche, zas, les encerramos desprevenidamente.
- ¿Y qué les diremos?
- Que hay que hacer limpieza en ese cuarto y punto.
- Genial, y tienen que entrar sin los móviles, que Harry es capaz de llamar a alguien para que le saque.
- Eso, eso, eso.
- Pues ya está todo, ¿no?
- Sí, ahora hay que contárselo a los demás.

Me levanté de la cama de un salto dispuesta a ir hacia el cuarto de Liam y Bibi, pero una mano me agarró y tiró de mí, de forma que caí en la cama sobre Niall.

- No tienes por qué... decírselo ahora... - me dijo de una forma traviesa mientras nos fundíamos en un largo beso.




Era por la tarde, y ya le habíamos contado el plan a los demás, que también se habían quedado asombrados por no ocurrírsenos antes. Eleanor, Louis y Zayn se encargaban de dejar el sitio decente mientras que Niall, Liam, Bibi y yo, nos encargábamos de entretener a Megan y a Harry. Este último, estaba en la cocina con Niall y Bibi, que le propusieron hacer un bizcocho, y Harry aunque dijese que no tenía ganas, acabo aceptando porque le insistieron mucho. A Megan, Liam y yo nos la llevamos a la piscina, pero ninguno nos bañamos, solo estuvimos ahí un buen rato. 

Louis me envió un mensaje al móvil diciendo que ya estaba todo preparado, por lo que cogí a Megan de la mano y junto con Liam nos fuimos arriba con la excusa de la limpieza. Cuando subimos al salón, vi a Niall que se me acercó y me susurró:

- Harry ya está arriba con Louis.

Le asentí le di un pequeño beso. Llegamos a lo alto de la casa, donde estaba aquella habitación.
Antes de llegar me acordé de una cosa.

- Oye, Megan, ¿tienes tu móvil aquí?
- No, está en mi cuarto, ¿por?
- Por nada importante. Luego, que tendré que hacer una llamada. 

Louis estaba esperando en la puerta de la buhardilla, nos miramos Liam, Louis y yo cómplicemente mientras abríamos la puerta, y sin que se lo esperase, empujamos a Megan dentro.







*NARRA MEGAN*

Siete putos días sin Harry. 

En eso resumo todo. Me encantaría que en un momento dejase todo atrás y lanzarme a sus brazos y volver a besarle como lo hacía antes. Pero no. Yo tengo esa manía de ser tan cabezota, orgullosa y cosas así que no me permiten ser la que baje la cabeza antes.
Es que me toca las narices que no me crea. 
Joder, que le quiero solo a él, que no hay otro ni habrá, ¿tan difícil es de creer?

Desde aquel día después de la discoteca, yo había hablado mucho con Jake por Whatsapp, pero esto no lo sabía nadie de la casa. Él me preguntaba por el tema Harry y yo les contaba mis dilemas, y él me decía cosas bonitas y graciosas para animarme. Que majo, la verdad. 
Los demás de la casa intentaban hacerme entrar en razón con el tema Harry, pero que no, que con sus palabras no se soluciona la cosa, sino con las de Harry. 
Y más de una vez intentaban dejarnos solos a él y a mí, pero yo me daba cuenta de eso, por lo que me ponía a hablar con Jake o me iba de ahí, una de dos.

Aquel día 23, cuando nos quedaba solo dos días ahí, Lidia y Liam me propusieron ir a la piscina. 
Ya ves tú la de ganas que tenía de ir, pero como parecían ilusionados, pues fuimos. Menos mal que no nos bañamos.
Pero para colmo, van y después me dicen que vamos a hacer limpieza a la buhardilla.
Vamos, que no solo me dicen lo de la piscina, que no me apetecía nada, sino que ahora a hacer limpieza. Toma ya.

Me llevaron hasta la puerta de aquella habitación y Lidia me hizo una pregunta de no se qué del teléfono. Ahí estaba Louis esperando a yo qué sé qué. Iba a recordarle que mañana era su cumpleaños, pero de repente alguien me empujó dentro de la habitación y cerró la puerta.

Ahí está él, con sus ojos clavados en mí, esperando que reaccionase de alguna forma, que dijese algo. Lo único que hice fue darme la vuelta y empezar a aporrear la puerta, tirando del pomo varias veces, propinándola varios puñetazos y patadas, pero nada, que no se abría.

- Es... Estamos encerrados - le dije por primera vez en estos siete días mientras él me seguía mirando fijamente.


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 Y otro máaaaaaaaaas!
Empiezo a pensar que subo demasiado rápido pero bueno, qué se le va a hacer?
no me voy a enrollar mucho en la dedicatoria, simplemente que un beso a todo el mundo y millones de gracias a mis super lectores de Tierra Media.
Un besooooooote enormeee
y aquí están los gifs de Harry:



1.3.13

Capítulo 57


*NARRA HARRY*

¿Pero de qué iba el tipo este? De super tranquis con todos haciendo gracias, pero no, a mi no me la colaba, iba detrás de Megn. Le había pillado varias veces mirándole el culo. Vamos, me va a mentir a mí este...
Que quede claro que Megan es mía, que me quiere a mí, que me ha costado que estuviese de nuevo conmigo, y que no la iba a dejar escapar por el primer soplapollas que pasase por delante.
Buah, es que llega a tocarla... Y la hostia que se lleva es grande, así lo digo.
No.
A ver, Harry, vamos a ser inteligentes. 
No le voy a pegar, no. Y aunque él pueda querer algo con Megan, ella le diría que no, porque me quiere a mí, ¿verdad?
Aunque han dormido hoy juntos, y es su vecino, y al parecer le conoce desde hace tiempo. Es más, alguna vez había oído mencionar su nombre, pero Megan no me dijo de nada de si era su vecino o no. ¿Por qué no me lo dijo?
Ay, Dios, ya me estoy haciendo líos mentales. Lo mejor será intentar ser majo con el tipo ese y pedirle perdón a Megan. Sí, será lo mejor.

Me levanté de la cama con cuidado, sin despertar a Zayn, que roncaba sin cesar, y bajé a la cocina. Abrí la nevera y me preparé un poco de zumo y unas cuantas tostadas con mermelada. Estuve pensando un buen rato, hasta que vi a Lidia asomarse por la puerta.

- ¿Molesto si te hago compañía? - me preguntó.
- Claro que no enana.
- Y anda con el 'enana'. Que no soy tan pequeña, joe. - dijo tirándome de los rizos.
- ¡Au! - me quejé - Pero eres la más pequeña del grupo. - me fulminó con la mirada mientras se sentaba enfrente mío.
- Bueno, Styles, ¿qué tal la noche? - le fruncí el ceño - Ah, ya entiendo. Jake...
- Sí... ¿Tú sabías algo de él?
- Sí, bueno, no mucho. Megan nos contó que tenía un vecino buenorro por el que te iba a dejar - se me hinchó la vena en un segundo. Retiro lo de no pegar a Jake. Lidia se empezó a reír. - Anda que eres tonto.
- Y tú imbécil. Que me lo he creído, ¿sabes? - ella se volvió a reír. Maldita Gollum... Que jodida con sus bromitas. 
- No te enfades. - hice que no la miraba pero luego la sonreí - Ahora en serio. Solo me dijo de pasada quién era Jake, nada más. 
- Han dormido juntos, ¿sabes? 
- Y tú, estás celoso, ¿no? - asentí admitiéndolo.
- Bueno, Megan te quiere a ti, no a otro, así que no te preocupes.
- Intentaré no hacerlo... - suspiré - Y bueno, ¿qué tal tu noche? - se encogió de hombros sonriente a la vez que se estiraba. Parecía un oso perezoso - Pareces cansada - volvió a sonreír tímidamente - Oh Dios, no. No quiero saber lo que habéis hecho tú y el rubio. - puse cara de horror - que no quiero ser tío tan pronto, ¿vale? - ella se rió.
- A saber qué haces tú con la morena, que a este paso yo tendría ya más de veinte sobrinas. - reímos juntos.
- Bueno, sexo a parte. - dije - ¿Echas de menos Madrid?
- ¿Pues sabes la verdad? No mucho. Bueno, a ver, sí que lo echo de menos, a mi familia, mis amigas, la comida de ahí - reí - Pero en estos meses, que he estado nada más y nada menos que con mis ídolos, pues que como que todo se me olvida. Y más si salgo con uno de ellos.
- Eres una directioner afortunada.
- Lo soy.
- Hay una cosa que siempre he querido saber.
- ¿El qué?
- ¿Tú entiendes todas las cosas que decimos y hablamos? - levantó una ceja.
- Hombre, si hasta ahora he entendido todo lo que me habéis dicho, pues entonces es que sí. 
- Ya, pero habrá alguna palabra que no conozcas.
- Bueno, sí, eso es verdad. A veces no os entiendo cuando decís palabrotas.
- ¿Enserio? - asintió - Pues ahora mismo me pongo a enseñarte palabrotas.

Y así nos pasamos una larga media hora, entre risas, palabrotas y alguna que otra palabra mal sonante que me enseñaba ella en español; hasta que empezaron a aparecer los demás, primero Liam y Bibi de la mano.

- ¡Chumino! - les saludé con una palabra que acababa de aprender mientras Lidia se reía. Liam y Bibi nos miraron extrañados.
- ¿Qué es eso? - preguntó Liam.
- Es una forma de decir te quiero en un idioma africano - mintió Lidia.
- Ah, pues entonces chumino para todos - dijo Bibi haciendo que Lidia y yo nos empezásemos a descojonar. 
- ¿A qué viene tanto ajetreo? - preguntó Louis apareciendo junto a Zayn - ¡Ey, Harry, te dije que la mermelada de zanahora era mía! - me acusó.
- Louis, hay que compartir las cosas - me defendió Liam al igual que un padre. 
- Buenos días a todos - dijo esa voz que no quería oír.

Jake.

- Buenos días - le saludaron los demás. Yo ni me molesté. 
- ¿Qué tal el golpe? - preguntó Zayn. 'No, joder, Zayn, tú no. Es el enemigo.' pensé.
- Pues ahí vamos, tirando, aunque duele un poco. 

Se sentó con nosotros y entre todos preparamos un gran desayuno. Estuvimos hablando un buen rato, oyendo los comentarios y bromas de Jake, que, aunque me cueste admitirlo, algunas eran graciosas. Pero perdió la gracia en cuanto dijo:

- ¿Sabéis qué? Yo creía que el novio de Megan era otro - me miró.
- ¿Y quién sino? - contesté borde.
- Pues Zayn - todos miramos a este y nos empezamos a reír. ¿Zayn? Venga chaval, súbete a un unicornio. 
- ¿Y eso? - dijo Zayn.
- Pues... Porque durante una temporada te vi mucho en el cuarto de Megan - 'joder, Jake, cállate, que esa fue la temporada en la que hice muchísimo daño a Megan'. Me tensé en un segundo.
- Pero eso fue por una cosa que pasó, una tontería, nada más - dijo Lidia, que notó mi incomodidad.
- Pues no sé, pero lo que vi no me dejó muy claro eso - siguió diciendo el lameculos ese. Miré a Lidia, que tenía los ojos puestos en mí. Entendí el mensaje que me quería transmitir. Parece que no era el único de la sala dispuesto a partirle la cara a Jake.
- ¿Qué viste? - preguntó Zayn. 'Ay Dios'.
- Que os besábais - dejé de respirar durante un segundo - Y ganas no os faltaban, la verdad. 
- Pero bueno - dijo Zayn - eso no fue exactamente así, y hay una expl...
- ¿¡Besaste a Megan!? - le dije sobresaltado.
- No, a ver, sí, pero que no. A ver - Zayn me miraba confundido. 'Tío, que eres mi amigo' - Fue la época que ella lo pasó tan mal y fue una tontería, nada más. Es más, ahora los dos nos arrepentimos de eso.
- Joder con Zayn, vaya semental. En un mes besa varias veces a Megan y luego se cepilla a Perrie, que crack - dijo Louis riendo. Todos le fulminamos con la mirada. - Eh... Voy a por más... eh... Mermelada de zanahoria - se levantó desapareciendo de la conversación.
- Joder tío, que somos colegas - le volví a decir a Zayn - ¿Por qué narices besaste a Megan?
- ¿Quién me besó? - dijo Megan apareciendo en escena.
- ¡Besaste a Zayn! - le dije. Ella se quedó sorprendida. Me miró, luego a Zayn, luego a Jake, de nuevo a Zayn y finalmente a mí.
- Bueno, ya lo sabías, y tú besaste a Diane.
- Ya, pero después volviste a besarle, y según cuentan - miré a Jake - parece que con muchas ganas. Bueno, ¿y es que en realidad tú por qué cuentas esas cosas? ¿Para meter mierda? - le acusé.
- Ey, Harry, tranquilízate, que te veo alterado - me dijo Megan enfadada - Primero, Jake seguro que al contarlo no lo hizo adrede. Segundo, lo que pasó esa semana en realidad lo originaste tú, con todas tus mierdas. Y tercero, da igual si besé a Zayn una, dos, tres o cien mil veces. Creo que debería de haberte quedado claro durante todos estos días que el pasado es pasado y que te quiero a ti. Pero ya vienes tú, con tus celos, que si Zayn, que si Jake que si no sé qué y lo arruinas todo.
- Aquí el único que lo arruina todo es tu amiguito Jake.
- Yo no pretendía... - oí que decía este.
- No, Jake, no tienes que decir nada - dijo Megan.
- Sí, lo mejor es que me vaya ahora. - añadió Jake.
- Sí, será lo mejor.
- ¡Buenos días! - dijo Niall apareciendo inoportunamente por la puerta - Uy, creo que he entrado en un mal momento - los demás le asintieron.
- Jake se iba - dije. Megan me miró con mala mirada.
- Jake, no tienes por qué irte, en serio. - dijo ella.
- No, enserio, debo irme. No he causado más que problemas. - comentó él - Pero que sepas que me he alegrado de verte - y dicho esto la dio un abrazo, demasiado cariñoso para mi gusto. Niall me miraba con cara de: '¿Qué coño ha pasado y por qué Jake está abrazando así a Megan?'. Lidia y Zayn también me decían con la mirada que ese tío no les daba buenas vibraciones.

Jake soltó a Megan, para mi agrado, y fue despidiéndose uno por uno, hasta llegar a mí.

- Harry, me acompañas a la puerta. - me dijo. ¿Para qué coño quería que le acompañase? - Para ya sabes, hablar y al menos allanar un poco las cosas - 'Sí, los cojones veintitrés' pensé. No me fiaba mucho de él, pero para ser educado, le acompañé.
- ¿Qué quieres? - le espeté cuando ya nadie nos oía, con el pomo de la puerta en la mano.
- ¿Sabes qué? Se ve que quieres mucho a Megan - Vaya, me sorprendió su comentario - Sabes que su sueño es ser médica ¿no?
- Sí, claro que lo se. - ¿A dónde quería ir a parar?
- Bien, ¿y cómo piensas compaginar el futuro deseado de Megan con tu vida de super estrella? - no respondí. ¿Pero de qué mierdas iba? - En breves tú te irás de gira, eso me contó. Y ocho meses es mucho tiempo sin veros. Lo más probable es que ella te acabe olvidando. 
- Diciéndome eso no ganas nada.
- Yo solo digo que mientras tú estés por ahí viviendo tu super vida, yo estaré aquí junto a Megan ayudándola a vivir la suya, hasta que tú solo seas un triste recuerdo. - Le miré fríamente. La hostia en la cara no se la quitaba nadie - ¿Algo que decir? - no le contesté, no le pensaba contestar. Ese no se merecía nada mío, ni palabras ni nada. - Lo que me esperaba. Adiós Harry - y se fue, espolvoreando su mierda ahí donde pisaba. 

Dios, yo un día de estos le mataba. Lo juro.
A mi Megan no me la iba a arrebatar nada ni nadie. Por muchas giras que tuviese, da igual. Megan y yo nos casaríamos y viviríamos en una casa con una granja, al lado de la playa, con muchos animales, nuestra casa enorme, y nuestras hijas Elisabeth y Victoria y el pequeño Harry. Los dos juntos, formando una familia. El futuro perfecto. 
La vida perfecta. Nuestra vida.

Llegué al salón donde estaban todos los demás que me miraban con ganas de que les contase algo, pero no lo iba a hacer, o al menos en ese momento no, no tenía ganas. 

Megan estaba sentada en un sofá con los brazos cruzados. También esperaba que la dijese algo. Pero no lo hice.
Subí a mi cuarto directamente, omitiendo algún comentario que otro y me duché en dos minutos.
Me vestí, cogí dinero, las llaves del coche y alguna que otra cosas más que necesitaba, menos el móvil, que lo dejé para que no estuviesen llamándome todo el rato. 
Necesitaba salir, relajarme, recorrerme el centro de Londres, visitar el acuario que marcó el comienzo de lo mío con Megan, pasar por cada uno de los sitios por los que pasé con ella. Necesitaba relajarme, necesitaba salir de esa casa.








*NARRA MEGAN*

¿Dónde demonios estaba este chico?
Había salido de casa a las doce de la mañana y eran las seis de la tarde y aún no había vuelto.
Y para colmo se había dejado el móvil en casa, y aposta seguramente.
¿Qué es lo que había pasado para que saliese de la casa de esa forma?
Y yo que pensaba hablar con él y solucionar todo... Y va, y se pira. ¿Pero bueno, de qué va?
Estaba claro que esa forma de comportarse iba a estar en mi interior varios días, y si eso significaba no hablarle de lunes a domingo, pues no le hablaría de lunes a domingo. 
Me había enfadado bastante. 
Es que joder, actuaba como un maldito niño de diez años. 
Los demás de la casa me habían consolado, porque aunque no les dijese nada de como me sentía, sabían interpretarme fácilmente  A Eleanor, cuando se despertó, le tuvimos que contar todo lo que pasó. Ella casi ni se lo creía del todo.
Para animarme me habían puesto pelis, entreteniéndome con juegos, pero nada. Yo estaba demasiado metida en mis pensamientos.

Ya íbamos por la cuarta película, a las ocho de la noche, cuando la puerta se abrió y pude ver a una maraña de rizos y unos enormes ojos verdes, que me miraban con una mezcla de compasión, miedo y enfado.
Solo podía mostrar una actitud en ese momento. 

- No me vuelvas a hablar en tu puta vida - le espeté mientras me subía al cuarto de Zayn y ponía el pestillo, aislándome en él.

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Señores señorazooooos! aquí estoyyy, con otro de mis super capítulos, lo habéis gozado verdaaad?
aprovecho este espacio, que sé que les hará ilusión, para decirles a mis mejores amigas que muchísimas gracias por todo, que tendré bajones pero que su apoyo me ayudará y que las necesito más que nunca por muchas bobadas que diga (los demás no hagáis mucho caso a esto, esque seguro que les ilusionaba verlo aquí, y ellas entiendes de qué hablo) y bueno, eso, que ya hemos descubierto la maldad de Jake, aunque en el fondo es un buen chico, que lo sé yo. O puede que en el fondo no lo sea, una de dos.
Pues eso, que disfruteis como siempre y QUE YA TENGO 11 SEGUIDORES! me cago en la leche que ilu! y estoy preparando la otra novela y es gravy, gravy! va a ser una pasada, ya veréis.
Y como siempre, unos gifs más, pero esta vez de nuestro amado BooBear.