11.3.13

Capítulo 64


Me desperté a la mañana siguiente con un dolor de cabeza incalculable. Pensar durante toda la noche no era bueno para mí.
Estuve pensando en qué hacer... En cómo Niall se lo tomaría...
Qué asco de todo.
No me ponía en la situación de contárselo, de hacerle daño...
No me lo perdonaría nunca a mí misma...

- ¡Lidia! - me llamó mi abuela desde el salón. 

Mi abuelo se murió hace tres años, por lo que mi abuela está sola, y todas las fiestas las pasaba en nuestra casa para que no se pusiese muy triste al recordar a mi abuelo.

- ¡Ya voy abuela! - me aparté un poco las sábanas de la cara y me puse de pie. En un segundo se me nubló la vista y tuve que volver a sentarme. Putos mareos propios de ponerme de pie muy rápido...
- ¡Pero ven rápido! ¡Que aquí hay un chico guapo que te busca! 

¿Chico guapo?
Buah, seguro que era el vecino de en frente... Más pesado... Pero eso sí, estaba como para hacerle un trabajillo...

Me puse las zapatillas de andar por casa y me acicalé un poco el pelo, fui al baño y me lavé la cara.

- Abuela, ¿qué chic... - me quedé helada en cuanto levanté la cabeza.

Su pelo, sus ojos, su boca, su todo.
Estaba riendo con mi abuela, sobre yo que sé qué, y hablando en ese español tan fluido que Niall sabía. En cuanto me vieron los dos dejaron de hablar.
Niall me miraba con una gran sonrisa, y mi abuela con una mirada que decía algo cómo 'Me gusta este mozo, seguro que tiene tierras' o algo así, cosas de abuelas marujas, ya sabéis.

- Vaya, creía que nunca te ibas a despertar. - dijo Niall poniéndose de pie y yendo hacia mí.

Me abrazó fuertemente y me dio un corto beso.

'Miserable, eres una miserable.' No podía dejar de pensar eso.

- ¿Qué haces aquí? - le dije. 
- Mi sorpresa empieza ahora.
- ¿Qué?
- Sí, y hay que darse prisa, que el avión sale en tres horas.
- Espera, ¿avión? ¿Tres horas? ¿A dónde vamos?
- Ya verás, te encantará.
- Si hija, ya verás cómo te gusta - ah muy bien, mi abuela se había enterado todo, pero yo no.
- Venga, vamos a hacer la maleta. - Niall me cogió de la mano y tiró de mí hacia mi cuarto.

Empecé a recoger las cosas y hacer la maleta con su ayuda. El problema es que no podía mirarle a los ojos, me sentía sin fuerzas. Mas bien en ese momento me daba asco a mí misma. 
¿Cómo se lo iba a decir? Le iba a romper por dentro.

- Oye, ¿te pasa algo? - me preguntó. 

Mierda, me había pillado. Lo sabía, seguro, alguien se lo había dicho. Joder, joder.
'A ver Lidia, nadie se lo ha dicho. Solo lo sabe Gabri y ella no lo ha contado' pensé para tranquilizarme.

- Eh... No, nada - mentí, no quería contárselo ahora, no con mi abuela delante - simplemente estoy nerviosa por la sorpresa - en parte era verdad.
- Ya verás, buah, es que vas a flipar - lo decía tan feliz, tan ilusionado... Joder, es que soy lo peor del mundo. 

Contuve las lágrimas y seguí doblando ropa. Cuando terminamos, llevamos el equipaje, el mío y el suyo que se lo había traído, a la entrada.
Mi abuela se nos acercó.

- Bueno, Lidia, ya no te voy a ver hasta dentro de mucho. - me sonreía amablemente.
- Adiós abuela - le di un gratificante abrazo. La iba a echar mucho de menos. Ella y yo tenemos como un vínculo especial.
- Señora - se despidió Niall - Un placer conocerla.
- Tutéame anda - dijo mi abuela - Y no me llames Señora por favor, puedes llamarme Carmen.
- Pues entonces Carmen - se abrazaron y mi abuela le dijo algo en el oído. Después Niall se separó y la sonrió.
- Oye, ¿y mis padres? - pregunté.
- Ya sabían todo esto, y dicen que te quieren mucho y que disfrutes de la sorpresa - contestó Niall - que ya te llamarán cuando lleguemos.
- ¿Llegar a dónde?
- Secreto. - me guiñó un ojo. Ay dios, ¿cómo podía ser tan adorable? Y yo sin embargo fastidiando todo...

Salimos de casa con las maletas y fuimos hacia el ascensor.

- Oye, ¿qué te ha dicho mi abuela? 
- Cosas nuestras. Me lo llevaré a la tumba. - me volvió a sonreír.

Yo me sentía una miseria por dentro.

Llegamos a la calle y había un taxi esperándonos. No me quiero ni imaginar el dinero que llevaría ya acumulado el contador. Joder, no es solo que le vaya a hacer un daño del copón, sino que además se está gastando mucho dinero en mí.

- Lidia, antes de subir al taxi, tienes que ponerte esto. - me tendió un pañuelo negro.
- Estás de broma, ¿verdad? - joder, se había currado todo esto. Negó con la cabeza. 
- Es que si no se pierde la magia. - la magia ya la había echado yo a perder...
- Vale... - no sabía cómo reaccionar. ¿Debía decírselo ahora? No, mejor en el avión, más tranquilos. Aunque iba a ser una putada decírselo ahí, porque luego no querrá saber nada de mí y no podría bajarse del avión y tendría que aguantarme todo el rato... Joder.

Niall empezó a ponerme el pañuelo y atármelo con las manos.

- Niall... - se lo debía contar ahora.
- Shhh... Ahora simplemente déjate llevar por mí.
- Pero...
- Pero nada. Déjate llevar.

Joder, así no podía.
Nos subimos al coche, y en veinte minutos ya estábamos en el aeropuerto.
No sé a donde nos dirigíamos, pero después de andar un buen rato, y de oír muchas cosas a mi alrededor, oí que llamaban a los pasajeros para un vuelo a Londres, y entonces justo Niall se puso de pie, y yo con él. ¿Íbamos a Londres de nuevo?

- Niall... ¿Qué relación tienen Londres y Gollum? - él se empezó a reír.
- Vamos a Londres para luego ya ahí, coger otro avión hacia el otro lugar, nada más.
- Ah...
- Oye, te noto rara.
- Es que...
- ¡Oh! Ya tenemos que entrar. - mierda, ¿es que no se lo iba a poder contar nunca? 

Me cogió de la mano y en cinco minutos ya estábamos sentados, en primera clase, claramente. Lo sabía por el gran espacio de los asientos y lo mulliditos que eran.
En veinte minutos ya habíamos despegado. Estabamos volando. Era ahora o nunca, se lo debía decir ahora, no habría otro momento.
Joder, iba a fastidiar una relación de casi tres meses.
Una lágrima corrió por mi mejilla.

- Niall...

No contestó.

- Niall. - dije un poquito más alto.

Me levanté un poco el pañuelo y ahí le vi, a mi lado, durmiendo al igual que un niño pequeño.
Era la persona más bonita del mundo, y verle dormir era todo un placer. 
Me quité el pañuelo, ya que no creo que fuese demasiado necesario en este viaje, ya que íbamos solo a Londres, no al sitio definitivo.
Busqué a una azafata y le pedí un cojín y una manta. Me los dio, y tapé a Niall, después le levanté ligeramente y le puse el cojín. Era lo mínimo que podía hacer por él.
Volví a ponerme el pañuelo, por si se despertaba Niall, y al igual que él, opté por quedarme dormida.




- Princesa... - me susurró - Ya hemos llegado.

Noté como Niall me soltaba el cinturón y me daba la mano para que me pusiese de pie. Después empezamos a andar hacia no sé donde, y tras varios minutos, nos sentamos al fin.

- Vale, si todo sale bien, si aterrizaos en la hora acertada, más el cambio horario... Llegaremos a tiempo. - me dijo.
- ¿A tiempo de qué?
- Ya verás. Y por cierto, puedes dormir ahora, que para coger el otro vuelo falta una hora y media, o si quieres vamos a comer.
- A comer por favor. - necesitaba comer, a ver si así me despejaba un poco de todo el barullo que me rodeaba.
- Pues así se ha dicho. - me volvió a coger de la mano y empezamos a andar, y a todo esto yo seguía con el pañuelo. A saber lo que pensaría la gente cuando me veía.

Estuve dándole vueltas a todo el tema. Yo quería a Niall, eso lo tenía claro, pero no sé si después de decírselo él me iba a seguir queriendo. 
Espero que me perdonase. Porque yo sin él no soy nada, vamos, mi vida estaría al borde del abismo si así fuese.
Aunque, para evitar riesgos, podría no contárselo. Total, solo lo sabe Gabri, y ella no diría nada.
Por lo que si no se lo contaba y me olvidaba del problema, pues ya está. No habría malos rollos ni nada.
Pero es que por otra parte, eso no se lo podía ocultar. Debia contárselo, porque aunque alguien podría pensar que no es tan grave como parece, a mí me mataba por dentro lo que había pasado.
Es que joder, ¿por que tengo que cagarla siempre?

Nos sentamos en algún lugar de alguna parte, Niall me contaba cosas sobre su familia, en Irlanda, cosas sobre Maura, que preguntaba por mí, y tal. Yo a veces hacía menciones de mi familia también, de mis amigas, de lo que había hecho, etc.

A la vez, él me daba para comer un sandwich mixto. Esto me recordó a aquel día en el que en la residencia me preparó aquello de la cena a ciegas, y después jugamos al Monopoly, y después... Eso.
No pude evitar sonreír, y seguramente sonrojarme, al pensar esto.

- Sí, yo también me he acordado de ese día. - dijo. ¿Cómo narices me había leído la mente?
- ¿Cómo sabías que pensaba en eso?
- Porque te conozco muy bien, ya son casi tres meses de estar a tu lado casi todos los días y de ir conociéndote cada vez más. - joder, joder, joder. ¿Cómo pretendía que me sintiese después de que me dijese eso? Jodeeeer... Esto ya no se podía alargar más.
- Niall...
- ¿Sí? - en ese momento noté que me cogía de la mano tiernamente, y que las mariposillas de mi vientre revoloteaban por todos lados, al igual que el primer día que le vi. 

No. No podía echar todo eso a la mierda. No.
Dejaría pasar al asunto y ya está, todos felices. 
Olvidaría lo ocurrido y seguiría con lo mío, y ya está.

- Eh... Nada, que muchas gracias, a pesar de no saber a dónde vamos.
- De nada, koala. Ya sabes que por ti, al fin del mundo. - Joder, ¿podía ser más perfecto?

Moví mis manos para poder palparle a él y encontrarle la cara. Cuando lo hice, se sujeté de las mejillas y me fui acercando hasta juntar nuestros labios, y darle ese beso que desde hacía bastante deseaba darle, transmitiéndole todo el amor posible, ya que aunque el no sabía lo que había ocurrido, quería que le quedase claro todo lo que sentía hacia él.

- Joder... Ganas no te han faltado. - dijo cuando nos separamos. Yo no pude evitar soltar una carcajada, la primera en varias horas. - Venga, que ya tenemos que subir al avión, pero antes de todo, ¿qué prefieres, tapones para los oídos o cascos?
- ¿Qué?
- Para no oir nuestro destino.
- Joder... Me lo estás poniendo difícil.
- Cuanto más sorpresa, mejor. Asi que dime, ¿tapones o cascos?
- Cascos, sin duda. Con música, ¿no?
- Claro que sí.

Noté como me ponía unos cascos enormes que me aislaban de cualquier ruido, y entonces dejé de oír todo lo que había a mi alrededor.
Le tendí el iPad a Niall para que conectase la música, y así hizo. Y bueno, nada mejor que la música para entretenerse.




Llevábamos ya nueve horas en al avión, de las cuales me había pasado durmiendo cuatro. El viaje era bastante largo, de dieciocho horas creo que me dijo Niall.
¿A qué sitio me llevaba?

Gran parte del viaje me lo pasé pensando en si había hecho lo correcto al no decírselo o no. Debería haberlo hecho, o no.
No, no podía engañarle, tenía que contárselo.
Y para colmo va el reproductor de música y me pone a Ed Sheeran, y con sus canciones yo es que entro en depresión de lo bonitas que son, lo juro.
Y es que me hacían plantearme todo.
No me merecía a Niall, no después de lo que había hecho, no.
Yo merecía que Niall me odiase, que no me quisiese ver nunca más, eso me merecía.
Y joder, ahora no era solo la angustia, sino que me había puesto a llorar como una desesperada con toda esta montaña de problemas.

- Lidia. ¡Lidia! - Niall me quitó los cascos y me levantó el pañuelo. - ¿Qué te pasa? ¿Es por que no te he dicho a donde vamos? - negué con la cabeza sin poder mirarle a los ojos - ¿es por que no te gusta todo esto?
- No Niall, no eso eso. Es que... - rompí a llorar de nuevo. Él me pasó un brazo por la espalda y me pegó a él, pero yo me separé. - No te merezco. No merezco que hagas todo esto por mí, no merezco estar en este avión. Yo merezco muy poco por parte de ti. No tengo perdón.
- Lidia, ¿perdón de qué?
- De... - empecé a contarle todo lo ocurrido.


*FLASHBACK*

Joder como echaba de menos las discotecas españolas. No es que las inglesas no me gustasen, pero las españolas tenían ese puntillo especial, con lo de perrear, más desmadres, etc.
Había ido a una discoteca del centro de Madrid con mis amigas, ya que esa noche todas la teníamos libre.
Era una de estas discotecas enormes, en la que si te separabas de tu amiga, lo más probable es que ya no la encontrases hasta la hora de cierre.
Ya que era una de estas noches desmadres, mis amigas y yo nos inflamos a chupitos de todos los colores, aunque no supiésemos de que estaban compuestos.
Vamos, que hacía las cuatro de la mañana, todas nosotras llevábamos ya un pedo monumental, de los buenos buenos.

Total, que a todo esto, yo tuve la genial idea de ir al baño sin nadie que me acompañase, por lo que al salir, me perdí y justo encontré a esa persona que menos quería encontrar.

Pablo.

Intenté desviarme y que no me encontrase, camuflarme en toda esa gente del local, pero nada, no dio resultado.
Ahí estaba, en frente mío, mirándome con una sonrisa en la cara.

- Oh no - dije - vete, eh, que yo no quiero saber nada de ti porque no, porque eres solo una pérdida de tiempo y aquí estás como siempre para joderlo todo - expulsaba todas las palabras sin control - y claro, para que lo jodas pues como que no, porque ya bastante tengo con mi vida normal, que si las fans, que si quieren fotos conmigo, que si no sé qué como para que aparezcas tú para estresarme... ¡Oh Dios cállate! - ¿qué coño decía? Ay Virgen, estas cantidades de alcohol no son buenas. Él me miraba divertido. - ¿Y ahora de qué te ríes, eh?
- Me alegro de verte. - dijo finalmente. ¿Pero este de qué iba? Vamos, cuando le vi en España él y Niall se pelearon, me insultó y me tuve que pegar con una de sus putitas ¿y ahora me pretendía ir de buenas? Vamos, tras tras por detrás chaval.
- Pues yo a ti no. No me das buenas vibraciones que digamos - me tambaleé. Oh Dios que mareo llevaba encima, todo me daba vueltas.
- Ya lo sé... - se pasó una mano por el pelo. Sería todo lo gilipollas que fuese, pero hay que admitir que guapo seguía siendo. Por una parte le notaba distinto - Lidia, ¿podríamos hablar en algún lugar más tranquilo?
- ¿Por qué?
- Pues porque necesito aclarar algunas cosas. - lo decía de buena manera, y yo como bondadosa y humilde que soy, le complací. Por lo que salimos por una puerta trasera. Había una pareja liándose, pero gracias a algún grito mío, se fueron.
- Bueno, tú me dirás - le dije cruzándome de brazos y apoyándome en la pared de enfrente.
- Ya sé que lo que hice cuando salíamos no tiene perdón, y que nunca me lo perdonarás...
- Sabes bien.
- Y bueno, como eso no tiene remedio, pensaba pedirte perdón por todo lo que pasó cuando viniste a España. Es que verte... Me recordó lo imbécil que había sido, y luego con ese chico... Sentí celos, porque es verdad que yo seguía sintiendo algo por ti, aunque fuese un cabrón. - vaya, me sorprendió todo lo que me estaba diciendo. ¿Era broma? Se le veía muy seguro cuando decía todo, y la verdad es que desde que se había acercado a mí, me había tratado de buenos modales, y no sin usar las típicas soeces de macho imbécil que solía decir. - Pero ya esos sentimientos se han ido, aunque eso no significa que no quiera arreglar las cosas y quedar como amigos.
- ¿Lo...lo dices en serio?
- Totalmente en serio.

No sé que fuerza fue, pero algo me empujó a abrazar a Pablo y así hice, con uno de esos abrazos míos que dejan sin aire a todo el mundo.

- Ey, pareces un koala sin me abrazas así de fuerte.

Espera, ¿koala? ¿Niall?
En un momento se me cruzaron los cables y empecé a pensar que Pablo era Niall. No se por qué, pero cuando levanté la cabeza solo veía ojos azules y pelo rubio, ojos azules y pelo rubio... Era como si él se hubiese teletransportado desde Irlanda y estuviese ahí, mirándome.
No sé que pasó, pero a los dos segundos, estaba besando a aquella persona que creía que era Niall, aunque su boca era distinta, no era igual, y besaba de una forma diferente, más casta. Pero aún así, el haberle echado mucho de menos todo este tiempo, hacía que me diese igual como fuese su boca, solo me importaba que era "Niall", pero bien equivocada que estaba...
Ocurriendo de alguna forma sin saber como, ya estaba su camisa en el suelo, y acompañándola, mi blusa.
"Niall" bajó sus manos de mi cintura hasta llegar a mi trasero, y de ahí a mis mulos, para poder impulsarme y levantarme de forma que mis piernas quedaban enganchadas en la cintura de él.
"Niall" me levantó la falda, por lo que quedaba a la vista mi ropa interior, y empezó a bajarse los pantalones.
Antes de hacer nada, se entretuvo con mi cuello, dando besos y algún que otro mordisco.
Era raro. Parecía algo más carnal que amor. No sentía las cosquillas que me salían normalmente cuando besaba a "Niall".

- Niall...- solté gimiendo en un momento. Esté paró de besarme y me miró.
- ¿Niall?
- Sí, Ni... - esa voz. Abrí los ojos.

¡JODER! ¿¡PERO QUÉ COÑO ESTABA HACIENDO!?
Me bajé cuanto antes de encima de Pablo, cogí mi ropa y me la puse.

- ¡No eres Niall! - le espeté.
- Claro que no soy Niall, soy Pablo.
- Dios, no... Esto ha sido un error. No, no, no, no. Joder... Joder... ¡Joder! - las lágrimas se acumulaban en mis ojos - Joder, Pablo, no lo entiendes. Por un momento he pensado que eras Niall.
- Pero... - se frotó el pelo. Yo solo quería morirme, pegarme un tiro, suicidarme por lo ocurrido - ¿Todo esto no ha sido por mí? ¿Ha sido porque creías que era él? - asentí a la vez que mis lágrimas caían al igual que una cascada.
- Joder... Me va a odiar... No va a querer saber nada de mí...
- Ey, - Pablo me abrazó - Es verdad que esto se podría haber transformado en algo peor, pero mírate, estás borracha, confundida y sobre todo arrepentida, así que no pienses de una forma tan pesimista. 
- Pablo... Lo siento.
- Más lo siento yo por no haber frenado sabiendo que estabas borracha.
- Has cambiado. - rió por lo bajo.
- He cambiado - después de pasar un rato consolándome, se ofreció a llevarme a casa. - Venga, mándale un mensaje a tus amigas y dilas que ya las verás mañana, que te encuentras mal. Yo entro a por tu abrigo y tu bolso - y así hizo, mientras yo le escribía eso a mis amigas.

Media hora después ya estaba tumbada en mi cuarto, abrazada a mil peluches, intentando borrar lo ocurrido, pero no podía evitar sentirme como una mierda y pensar en que había traicionado a Niall.

*FIN DEL FLASHBACK*


Le conté palabra a palabra lo que había pasado, mis reacciones ante todo. 

- Y Niall, te juro que es que cada vez que lo recuerdo pienso en lo gilipollas que fui, no debí haber salido a hablar con Pablo. Joder, es que sé que ahora no vas a querer verme, ni saber nada de mí, que me vas a odiar, pero que sepas que yo te quiero muchísimo, que daría mi vida por ti, que no sé que haría cada día al saber que al levantarme tú no estarás ahí para mí. Sé que no tengo perdón, pero cuando besé a Pablo, te juro que solo pensaba que eras tú, porque sino no lo hubiese hecho ni de coña, y es que joder.... - más lágrimas que me ayudaban a pensar que era una mierda de persona - No te merezco... Merezco que me abandones ahora mismo. Merezco todo lo malo. Merezco que no me quieras...

No me miraba, estaba sumido en un punto perdido del avión, pero ese punto perdido no tenía nada que ver conmigo. No mostraba ninguna reacción, simplemente estaba callado, sin decir nada, y más de una vez me pregunté si seguía respirando, pero esta idea se me fue en cuanto vi su abdomen subir y bajar.

- Niall... Ódiame, haz lo que quieras, pero háblame por favor, necesito que me digas algo...

Se quedó unos minutos más callado, con la mirada perdida, pero respirando más fuerte de lo normal. 

- Lidia, será mejor que duermas. Aún quedan muchas horas de viaje. - dijo serio, o enfadado o alegre o yó que sé qué. Su cara no decía nada. Simplemente transmitía un estado de confusión para los que le miraban.

Me quedé sin saber que decir. Ya no lloraba. Pero porque las lágrimas se habían congelado, no porque se me hubiese pasado todo esto.
Lo peor es que no sabía cómo se lo había tomado Niall. No me había dicho nada.
Me volvió a colocar el pañuelo, sin ganas, y me puso otra vez la música. 
Joder, Crash de Sum 41. ¿No había otra?

And what do I say, it was never supposed to end up this way,What do I have to do, was I supposed to grow old with you?But that aint gonna happen,No, that aint gonna happen. 

(¿Y qué puedo decir? Se supone que nunca iba a terminar de esta manera, ¿Qué tengo que hacer? ¿Se supone que voy a envejecer contigo? Pero eso no va a suceder, No, eso no va a suceder.)

Asi que finalmente, y como no, me quedé dormida.
Cuando abrí los ojos, ahí estaba, a mi lado, apoyando su cabeza en mí mientras dormía. Tenía la zona de las ojeras roja, al igual que los ojos.
¿Había llorado? 
Joder, ahora si que me sentía como una miseria.
Volví a dormirme simplemente para que el tiempo se me pasase más rápido, y de esta forma pensar que saltaremos al momento en el que Niall y yo volvamos a la normalidad.



Otra vez fue Niall el que me despertó, pero no como lo hizo la otra vez con ternura y demas, simplemente me cogió de la mano y tiró un poco de mí para que me pusiese de pie. A pesar de que no me hubiese dado un beso, ni nada, seguía habiendo muchísimo amor en ese gesto, cosa que a mí me entristecía más. 
Seguro que le he roto por dentro...
Después de andar, y más andar, y yo sin ver ni escuchar nada, noté como Niall me daba la maleta y de ahí nos dirigimos a la salida, donde nos esperaba un coche, supongo.
Hacía un poco de frío, es más, no notaba el sol por ninguna parte. 
¿Era un sitio en el que casi nunca salía el sol o es que era por la noche?
Ni idea. 
Lo increíble de todo esto es que aún Niall no me había dejado sola, después de haberle contado todo lo que le conté.
Joder, había fastidiado todo con el mejor chico del mundo.

Después de un trayecto en coche, bastante largo, nos bajamos. 
Olía a naturaleza, a hierba fresca, a aire puro, no como en Madrid o en Londres.
Niall me volvió a coger de la mano para ayudarme a salir, después cogió las maletas y le tendió una, y me guió hacia donde teníamos que ir.
Al principio el camino era duro, pero como de arenilla, como si fuese un sendero, pero después la tierra se volvió más blanda y con hierba.
¿Dónde estábamos?

Niall me paró en un algún punto, no sabía donde me encontraba. y me quitó los cascos.
Podía oír el sonido de la brisa serpenteando entre las ramas de los árboles.
El pelo me azotaba la cara por motivo del viento.

- Ahora vuelvo - dijo. 

Oí como se alejaba y abría lo que parecía ser una puerta, después la cerraba.
Pasaron unos minutos y seguía sin aparecer.
Hasta que noté que me cogía la mano.

- ¿Sabes qué? He estado todo el viaje pensando en lo que ha pasado. - bajé la cabeza. No, no estaba preparada para oir que me dejaba - Es cierto que me ha dolido muchísimo, pues el hecho de que beses a otro, creas que sea yo o no, me mata por dentro. Llevamos casi tres meses, y en ese tres meses me he dado cuenta de lo mucho que te quiero, de que no había querido a alguien antes como te quiero a ti. Para mí eres única. Eres esa persona con la que quiero levantarme cada mañana, y esa persona que comparta mi vida en un futuro - suspiró - Mucha gente diría que lo que has hecho no tiene perdón ni nada, que te merecerías que te dejase y no volverte a ver, pero yo a veces empiezo a pensar a lo que tú estás expuesta. Tienes que aguantar que día sí y día también haya gente que te critique simplemente por salir con un famoso, que tu intimidad se reduzca a cero coma, que te hagan fotos constantemente, tienes que ver como decenas de fans abrazan a tu novio y en más de una ocasión intentan besarle. - miles de lágrimas descendían por mi cara ahora, aunque el pañuelo hiciese amago de frenarlas - Tú soportas muchas de esas cosas que pueden llegar a resultar dolorosas, y si tú lo haces y aún así sigues siendo perfecta, ¿por qué no lo hago yo y hacemos como si lo que ha pasado no hubiese ocurrido? Además, ya hubo una vez en la que nos enfadamos terriblemente y pasamos una semana separados, sin saber nada del otro, y fue lo peor del mundo. No quiero volver a pasar por esa experiencia de estar sin ti. Para mi tú eres única, y para ti, por muchos Pablos que beses, sé que soy el único y que me quieres mucho.
- Niall...
- ¿Sabes lo que me dijo tu abuela? - negué levemente aún con la cabeza agachada - Que aunque tuvieses un caracter muy fuerte y que aunque tu locura pueda empujarte a hacer muchas cosas, siempre seras siendo esa chica que está terrible y locamente enamorada de mí, y que tendrás mil errores, pero que las virtudes que haces son maravillosas, y nunca he estado más de acuerdo. - me levantó la barbilla con las manos, y lentamente me abrazó. 
- Gracias... - dije aún con un nudo en la garganta. Él se quedó callado durante unos segundos.
- Espera... - más silencio - ...Cinco... Cuatro... Tres... Dos... Uno... Feliz Año Nuevo, koala. 

Rápidamente, noté sus labios haciendo presión sobre los míos, suavemente, como si le fuese la vida en ello, disfrutando cada centésima de segundo.
Nuestras lenguas jugaban al mismo compás, de forma perfecta, como si hubiesen nacido solo para esto.
Miles de mariposas revoloteaban en mi interior.
Era eso, miles de mariposas, esa sensación cuando le veía, las descargas cuando me tocaba, la sonrisa cuando me miraba.
Era eso, lo que no sentí cuando besaba a Pablo pero sí a Niall.
Era eso. 
Eso era amor.

Nos separamos despacio, transmitiéndonos uno a uno nuestros sentimientos. 
Trasladó su manos de mi cintura a la parte trasera de mi cabeza, y poco a poco fue deshaciendo el nudo, para dejarme ver por fin dónde estábamos.

- Bienvenida a Nueva Zelanda - dijo en cuanto dejó caer el pañuelo al suelo.

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Hola:) debo confesar que este capítulo es uno de mis favoritos, y que me he emocionado al escribirlo, lo juro. Casi lloro, además estaba escuchando canciones de Ed y como que así una no puede evitar ponerse sensible. Y eso, que por cierto la canción que se menciona es super bonita os recomiendo escucharla
Ahora me toca recordaros que hoy es el cumpleaños de @Mariagabilondo a felicitarla se ha dichoo!
Y bueno, también quería decir que este capítulo en parte está dedicado para @19_Oihana y @lopez_uxu porque nunca habia visto a dos personas tan dedicadas en mi novela como ellas, solo hay que ver lo que han hecho:

No os podeis ni imaginar lo que significa para mi esto. MUCHISIMAS GRACIAS CHICAS. SOIS INCREIBLES, OS QUIERO A MILES:)
bueno, y ahora lo de siempre, que disfruteis leyendo blah blah blah
si necesitais algo ya sabeis mi twittah @lidialechuga41 y mi ask ask.fm/Lidius1D
Y la pregunta de hoy noe specifica nada, simplemente que me digais qué os ha parecido el capitulo. Dicho  esto vamos con las fotos de neustro mini Hazza.



10.3.13

Capítulo 63


*NARRA MEGAN*


How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls swimming in a fish bowl,
year after year, running over the same old ground.
 

Mierda, ese no era el acorde. Ya me he vuelto a equivocar.
Estaba aprendiendo a tocar la canción de Wish You Were Here de Pink Floyd, mi canción favorita, pues ya que iba a retomar lo de la guitarra, pues lo mejor era empezar por la canción que me apasionaba.

Volví a memorizar las posiciones de los dedos sobre las cuerdas y volví a intentarlo una vez más.
Justo cuando ya me estaba saliendo, va y me interrumpen con una llamada al móvil. Dejé el instrumento sobre la mesa y fui a por el aparato.

- ¿Sí?
- Buenos días.- su voz. Era él. No llevábamos más de un día separados y ya le echaba de menos.
- ¡Harry!
- ¿Qué tal tu primera noche en Glasgow? ¿Echabas de menos tu hogar?
- Claro que lo echba de menos aunque desearía que mi padre estuviese más atento, pero ya sabes, el trabajo le consume. Y bueno... ¡Sophie! ¡La guitarra no! Eso sí que no. - dije cuando vi como Sophie se acercaba a ella e intentaba rasgar las cuerdas. Oí cómo Harry se reía por lo bajo.
- ¿Es Sophie Sophie la famosa Shopie?
- Sí, esa Sophie - Sophie era mi hermana peueña de siete años, que vivía mayoritariamente con mi buela, ya que mi padre solía viajar mucho.
- ¿Puedo hablar con ella?
- Hombre, si quieres... ¡Soph, ven! - la dije, ya que había salido de mi cuarto. Al segundo volvió y la indiqué que se acercase. La senté en mis piernas y puse la llamada en modo altavoz. - Mira, te voy a presentar a alguien muy especial. 
- Hola, soy Harry.
- Ho...Hola... - dijo ella con un hilillo de voz.
- Es tímida, pero luego se suelta - expliqué.
- Me conozco de una que también era tímida pero que luego se soltó... - dijo Harry haciendo referencia a mí - Y bueno, Sophie, ¿eres igual de guapa que tu hermana o lo eres aún más? - la pequeña rió un poco por lo bajo.
- Maz guapa que ella. Mucho maz. - reí ante esto. No solo por el comentario, sino porque como se le habían caído algunos dientes, no podía pronunciar la 's'. - Oye, ¿zoiz novioz?
- Eh...
- Sí, somos novios. Los mejores novios del mundo - dijo Harry provocando que mis labios mostrasen una de esas sonrisas tontas de enamorada.
- ¿Y... - siguió diciendo Sophie - vaiz a zer papaz? - No creo, no creo que haya preguntado eso.
- ¡SOPHIE! - dije sorprendida - Pe... Pero... ¿¡De dónde has sacado esa idea!? - oía como Harry se reía a carcajada limpia al otro lado de la línea.
- El cole. - respondió esta.
- Cómo no... - ironicé.
- Pues no Sophie, no tenemos pensado ser padres ahora - indicó Harry con la más dulzura del mundo.
- Jo... Yo quería un bebé... - se quejó ella.
- Pues entonces conviérteté en mamá.- dije.
- ¿¡Pero cómo puedez preguntarme ezo!? ¡Zolo tengo 7 añoz!
- Ya claro...  Y ahora seré yo la que hace las preguntas inadecuadas... - dije. Harry se reía y se reía.
- Y bueno Sophie, cuéntame - siguió diciendo Harry - ¿Tienes novio?
- ¡NO! - dijo esta.
- ¿Por qué? ¿No quieres cogerle de la manita, estar juntos, daros besitos?
- ¡Harry! - le regañé.
- Para que vaya aprendiendo... - dijo. Yo acabé riendo.
- No, no quiero. Loz chicoz zon unoz brutoz. - dijo la pequeña niña morena.
- Pero mira Soph - la dije - Harry no es bruto, es delicado, amable, atento...
- Ya claro - empezó a decir él - No dices lo mismo cuando estamos en la ca...
- ¡HARRY! - le volví a regañar. No quería que mi hermana pequeña se enterase tan pronto de que la cigüeña no existía.
- Lo siento, ha sido un despiste.
- ¿Dezpizte de qué? - dijo Soph.
- Nada, preciosa, - dije - Una tontería.
- Y bueno, Harry. - volvió a hablar ella - ¿Qué tal te va al cole? - no pude evitar reírme ante esto, Harry igual.
- Sophie, cielo, Harry ya no va al cole.
- Ah...
- Yo ya soy un hombre maduro - dijo Harry.
- Tienes de maduro como yo de pájaro - apunté.
- Anda, cállate morena.
- Y Harry, zi no vaz al cole, ¿tu que hacez?
- Yo... Yo canto. Soy famoso. ¿No conoces mi grupo?
- ¿En zerio erez famozo?
- Sí, Soph. Harry canta en un grupo muy famoso llamado One Direction.
- Entoncez, zi Harry es famozo y tu erez la novia de un famozo... ¡Yo zoy famoza! - reímos.
- Sí, tú eres la más famosa del mundo mundial - dijo Harry.
- Harry... - dijo Sophie tímida mientras jugaba con uno de sus rizos.
- ¿Sí princesa?
- ¿Me puedez cantar una canción?
- Claro que sí. ¿Cuál quieres que te cante?
- Mmm... No zé, no conozco ninguna tuya.
- A ver... Te voy a cantar nuestra primera canción. What Makes You Beautiful.
- Ya verás que bien canta, Soph. - la dije.

Harry carraspeó con la garganta y luego empezó a tararear la melodía principal, hasta que empezó la parte con letra.


You're insecure don't know what for; you're turning heads when you walk through the door.  
Don't need make up, to cover up; being the way that you are is enough.

A pesar de que su voz se oía a través del móvil, y que el sonido no se podía apreciar como si fuese en directo, su voz me llegó, al igual que lo hacía siempre. Me cautivaba esa forma que tenía de enamorar a la gente con solo mostrar cómo entonaba. Tenía una magia especial que convertía cada palabra suya en una explosión de emociones.
Sí, ese era mi novio. El novio que miles de chicas deseaban, y solo yo, milagrosamente afortunada, he sido capaz de corresponder.

La canción terminó, y con ella, la voz de Harry. Sophie daba botecitos encima mío, no había estado quieta durante toda la canción, le había encantado.

- ¡Cantaz zuper bien!- celebró la pequeña niña.
- Muchas gracias. - dijo Harry.
- Bueno, Sophie, deberías ir a ayudar a papá con la comida, ¿no crees? - a ver si así podría estar hablando a solas con Harry.
- Joo... Yo quiero zeguir conociendo a Harry... - se quejó ella.
- No te pongas triste, - dijo este - Ya verás como un día tú y yo nos conoceremos en persona, y te cantaré en directo, ya veras - Sophie soltó un gritito en cuanto Harry dijo esto. Vaya, parece que iba a haber más de una obsesionada con Harry en esta casa...
- ¿Lo dicez en zerio? - preguntó ella.
- Claro que sí.
- Bueno, despídete de Harry - la dije.
- ¡Adioooooz Harry!
- Adios princesa - este hizo el sonido de un beso y Sophie lo repitió, después se puso en pie y salió por la puerta dando saltitos a lo Heidi. Madre mía qué feliz se había puesto.
- La has vuelto loca - le dije poniendo el móvil en modo normal.
- Ya sabes, mis encantos. - dijo Harry.
- Creído.
- Mandona.
- Egocéntrico.
- Manipuladora.
- Pelo escarola.
- Fea.
- Feo tú.
- Preciosa. - sonreí como una tonta - Pero tan bonita, que la perfección se queda corta a tu lado. - joder, yo con estas palabras dichas por Harry mojaba braguitas. Así de claro.
- Harry... Si me dices esas cosas no vale, porque son demasiado bonitas y claro, yo cada vez me vuelvo más cursi.
- A mi me gusta que seas cursi, pero ya sabes que la Megan rebelde y malota, me gusta. Me gusta mucho.
- Ya sabes, provócame.
- Lo haré. Oye, por cierto, ¿cuándo vuelves?
- El 31 por la mañana. Mi padre tiene un vuelo ese día, hacia Alemania. No entiendo como puede viajar en Noche Vieja...
- Ya... ¿Y la pequeñaja esa?
- ¿Sophie?
- Ajá.
- Se irá a casa de mi abuela, como siempre.
- ¿Y no te dará cosa volverte a Londres sabiendo que no estarán ni Lidia ni Bibi ni Elanor ni nadie más?
- Bueno, Jake me ha dicho que si estará. 
- Oh... Jake. - noté como su voz se había apagado un poco.
- Sí, Jake.
- Eh...
- Ey Harry, no va a pasar nada, ¿vale? ¿Confías en mí?
- Claro que confío en ti, pero en él... Bueno, yo sé que tu no harás nada, por lo que me fio. 
- Así me gusta. Además, me ha invitado a una fiesta de Noche Vieja.
- ¿¡Que ha hecho qué!?
- Como lo oyes.
- ¿Y cuándo pensabas decírmelo?
- Te lo estoy diciendo ahora.
- Pe...Peroo... Ese tío va a lo que va, y en esas fiestas se bebe y... ¡Joder Megan, que no quiero perderte! - Pero bueno, ¿ya estamos otra vez?
- ¡Harry! Joder, que no me vas a perder. Es un amigo y ya está. Y en cualquier caso no quiero nada con él. Si me entra, le entro yo con una hostia en la cara, y ya está.
- Pero... - suspiró - Joder... Vale. Pero a la mínima me llamas y voy ahí y le meto la paliza de su vida.
- Uy Harry, no creo que tengas los cojones de hacerlo.
- Ya sabes, provócame. - dijo repitiendo las palabras que antes yo había dicho.
- ¡MEEEEEEGAAAAAN! ¡A COMEEER! - gritó mi padre desde abajo.
- ¡YA VOOOY! Oye Harry, que tengo que colgar, ¿va?
- Vale, espero verte pronto.
- Y yo. Te quiero Styles.
- Y yo a ti morena. Y por favor, ten cuidado con Jake, nada más.
- Que sí, pesado, lo tendré. Venga, diós.

Colgué y deposité el móvil a mi lado. Después eché el cuerpo hacia atrás apoyándome en la cama. 
Este chico me iba a volver loca.








*NARRA LIDIA*

- ¡Papá! ¡Mamá! - salí corriendo a abrazarles en cuanto les vi en el aeropuerto. Tenía que reconocer que les había echado mucho de menos.
- Hola, hija, ¿qué tal todo? - me saludó mi padre.
- Yo muy bien, todo perfecto.
- Lidia, ¿no ha venido Niall? - ahí estaba mi madre, con su extraña obsesión que se le había formado de repente con Niall. La entendía perfectamente.
- No, se iba a Mullingar a ver a su familia unos días.
- Qué pena, me apetecía verle.
- Otro día.

Fuimos haia el coche y de ahí a mi casa. Lo primero que hice fue ir corriendo hacia mi habitación y tirarme sobre mi cama. La habia echado de menos también. Me impresionó ver que seguían mis posters y todas las cosas de One Direction que había.
Después cogí el teléfono y llamé a mis amigas para vernos aquella tarde.




Los siguientes días se resumieron básicamente en ver a mis amigas, a mi familia y dar vueltas por Madrid.
Hoy, día 29 de diciembre, me encontraba tumbada sobre mi cama con mi amiga Gabri.

- ¿Y ya se lo has dicho? - me dijo ella.
- Que va... Se lo diré cuando le vea. - suspiré. Me sentía como una mierda ahora mismo. Sin poder evitarlo, rompí a llorar - ¡Joder! Es que soy la peor persona del mundo, es que Niall no se merece esto... Él es demasiado bueno conmigo siempre y yo... ¡Joder!
- Ey, ey. - ella se incorporó y me abrazó - Lo entenderá, ¿vale? Tú le sigues queriendo más que a nada, y él lo sabe.
- Pero es que... Me va a odiar cuando se lo diga.
- Lidia. Se enfadará, pero lo acabará entendiendo.
- Joder... No sé si estoy preparada para decírselo...
- Mira, cuando le veas, se lo cuentas tranquilamente y Niall, con lo buenazo que es lo entenderá. ¿Vale? - asentí levemente.
- Gracias Gabri, te quiero.
- Y yo a ti.

Sonreí un poco más calmada, pero en el fondo, me seguía sintiendo igual de miserable que antes.

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Tan tan tan tan.
Como habéis visto he mencionado a mi amiga Gabri que en realidad se llama María Gabilondo y que mañana es su cumple y esta es una parte de su regalo. Y como obedientes que sois, mañana vais a felicitarla @Mariagabilondo, a que sí? 
Y bueno, por otra parte, que me he hecho ask para que me pregunteis, principalmente sobre la novela pero si me quereis preguntar por mi tia pepa la del pueblo yo encantada. El link es ask.fm/Lidius1D
CENQIIIUUUS
Y eso, la pregunta de hoy es: ¿Qué es lo que le tiene que contar Lidia a Niall?
Y aquí estan las fotos de nuestro mini Boo Bear.





9.3.13

Capítulo 62


*NARRA MEGAN*

No me lo podía creer. Ahí estaba, en mis manos. Su delicada madera, su suave barniz... Cada detalle, cada brizna de color era una delicia para mis ojos.
Hacía tiempo que no recordaba el aspecto de esta, con su color negro brillante, y sus destellos que le daban ese toque más que armónico.
Pasé mis dedos por cada uno de los detalles dorados que tenía, formando líneas abstractas que la hacían más perfecta de lo que era. 
Sus cuerdas vibraban en cuanto las tocaba, regalándonos a todos el mejor de los sonidos. Su mástil era firme y extenso, perfecta para mí, como si estuviese hecha a mi medida.
Definitivamente esa era la guitarra perfecta.

- Harry... - la voz se me ocultó en la garganta. No, yo no podía aceptar eso. 
- ¿Te acuerdas de aquel día en el centro comercial donde nos encontramos, que estaba con Diane? - me dijo.

Como para no acordarme.

- Pues tú estabas mirando esta guitarra, y parecías muy ilusionada con ella, así que me parecio bien comprártela.
- No Harry, yo no puedo aceptar esto.
- Ey, claro que puedes. 
- Pero es que...

Él no lo entendía. No entendía que yo dejé de tocar en cuanto murió mi madre, que me recordaba demasiado a ella.
Eso no significaba que el regalo no me hubiese gustado, es más, ansiaba con toda mi alma subirme a mi cuarto ahora mismo y empezar a tocar las melodías que recordaba. Pero por una cierta parte había algo que me echaba atrás.

- Gracias. - dije finalmente.

Dejé la guitarra a un lado para después lanzarme a los brazos de Harry. La verdad es que nunca me había esperado que fuese la guitarra. Yo me esperaba un perrito o algo así.
Le sujeté la cara con las dos manos y me acerqué a él, de forma que nuestros ojos quedaban conectados.

- Harry Edward Styles, ¿cómo puedo quererte tanto?
- No lo sé, mis encantos quizás. - sonreí y le aparté los rizos de la cara.
- Vaya gilipollas que tengo por novio...
- El gilipollas con SU gilipollas.
- La pareja gilipollas - le volví a sonreír y acorté las distancias entre nosotros.

Nunca me cansaría de sentir sus labios presionando los míos, dejando que su lengua entre en mi boca y jugase con la mía, provocando, con ese tonto movimiento, que sea la chica más feliz del universo. Me acomodé sobre él y pasé mis manos por su cuello mientras él me agarraba de la cintura. Y yo lo que pienso es que cómo narices tardé tanto en decirle 'Te quiero' a Harry. No tenía respuesta para aquello. Era el único que me hacía sentir como me sentía ahora, que me transportaba a otros momentos, que a pesar de todos los enfados, mi amor por él no disminuía ni un poco. 
Él era el único, y lo mejor es que él lo sabía.

- Bueno... Si quereis os traigo una gomita para el sexo y tal... - dijo Louis. Mierda, se me había olviddo que seguían ahí. Bueno, viendo como estaba Harry de excitado, seguro que esta noche estrenaría la lencería.
- Celosos, que sois unos celosos - añadió Harry tirándole una bolsa de plástico a Louis, que la cogió y se hizo una especie de sombrero.
- Venga, seguimos con los regalos - dije para devolver la situación a la normalidad.

Me levanté de encima de Harry y me coloqué a su lado, cogiéndole la mano y dándole un suave apretón de forma cómplice.







*NARRA LIDIA*

Venga, ya le tocaba a Niall. 
Ya habíamos dado los regalos a todos los demás, y faltábamos él y yo, en ese orden respectivamente.
Estaba nerviosa por dárselo. Sabía que le iba a gustar, que iba a ser especial para él, que cuando lo viese se quedaría como WTF.

- Espero que te guste - le entregué la caja grande y luego el sobre.

Empezó cogiendo el sobre y lo abrió. De allí extrajo la foto que había, en la que salíamos él y yo en su cocina con las caras manchadas ya que anteriormente habíamos hecho un concurso de comer macarrones con tomate sin usar las manos. 
Sí, ese era uno de nuestros entretenimientos en nuestro tiempo libre.
Sonrió al ver la foto, pero después volvió a meter la mano en aquel sobre y sacó el segundo papel.
Lo leyó, me miró y se tapo la boca.

- ¿Qué es? - preguntó Bibi interesada.
- Es... Es... es un vale para un día en un restaurante de Londres en el que puedo probar todo tipo de experimentos de platos que lleven patatas. - volvió a mirarme - Muchísimas gracias. Se aproximó a mí y me dio un beso corto.
- Anda, abre la otra - dije impaciente.
- A saber qué es... Conociéndote... - me sonrió y empezó a romper el papel que envolvía la caja grande. En cuanto vio qué era pegó un salto y se puso de pie.
- ¡CHUCHELANDIA! ¡Es Chuchelandia! - Niall daba saltos por todo el salón feliz, que eso era lo que quería conseguir. 

En una de esas, dejó el regalo y me elevó, al igual que hacían en el Diario de Noah, y me apretó contra él.

- Te quiero. Te quiero. Te quiero. - me dijo repetidamente. Yo no podía parar de sonreír. Me encantaba verle feliz; me alegraba la vida. 
- Entonces, te ha gustado, ¿no?
- ¿¡Qué si me ha gustado!? ¡Ahora puedo hacer mis propias chuches yo solo! - reí con esto. Después me depositó en el suelo y me dio un beso, no excesivamente largo, pero cargado con todo tipo de sensaciones. Luego, nos volvimos a sentar con los demás, con el brazo de Niall en mis hombros.

- Bueno, ahora a nuestra pequeña friki, ¿no? - dijo Liam sonriéndome.
- Y dale con lo de pequeña... Un día de estos me va a entrar un complejo eeh, que os recuerdo que Bibi solo me saca dos meses.
- Pero yo soy especial, lo siento - me dijo esta con una sonrisa.
- Bueno que sí, dejemos el tema a parte - reí. 
- Primero, un regalo de parte de todos - empezó diciendo Zayn. Me pasó una caja grande.
- A ver...

Empecé a desenvolver aquel armazón de cartón, quitando el papel rápidamente. 
La primera palabra que vi fue: Canon.
Me cago en la leche puta Virgen Santa que me mate alguien si estoy despierta.
Esto es una broma, ¿verdad?
Era una cámara de fotos pero de las buenas buenas. Pero no buena estilo un poco más grande de lo normal con flash, no.
Era un pedazo camarón del copón. En el objetivo cabía perfectamente mi puño, y portaba una pantalla enorme, aunque comparada con el tamaño de la máquina entera, no era tan enorme.
Sin poder evitarlo, una lágrima cayó por mi mejilla.

- Sois tontos... - dije.
- ¿No te ha gustado? - preguntó Harry.
- ¡Claro que sí!
- Entonces, esa lágrima...
- Es que es todo. Jope, estoy pasando la Navidad con mis ídolos, salgo con uno de ellos - miré a Niall que me cogió de la mano - Por fin he conocido a la grandiosa Eleanor Calder - me sonrió - he comido zanahorias con Louis, visto Toy Story con Liam, he oído decir a Zayn 'Vas Happenin', he tocado los hoyuelos de Harry... Y todo esto con mis mejores amigas de la residencia, que no pude tener mejor suerte que me tocaron las mejores chicas del mundo. ¿Sabéis lo que ha cambiado mi vida desde hace cinco meses? Ahora me para la gente por la calle, me piden fotos, e incluso autógrafos, sigo sin creérmelo, y encima vosotros me regalais esta pedazo cámara.
- Oins, creo que este es momento para un abrazo familiar - dijo Louis, como no. 

Nos empezamos a juntar todos, abrazándonos a pesar de quedarnos sin aire. Después poco a poco nos fuimos separando, hasta volver al sitio de antes. Para entonces, yo ya había recuperado la compostura.

- Y falta un último regalo. - dijo Niall.
- ¿Cómo que un último regalo? - pregunté con curiosidad - No puede haber otro.
- Pues lo hay - Niall me entregó un sobre. Lo abrí y saqué un papel que tuve que desplegar para ver lo que había. En cuanto vi lo que estaba impreso en la hoja, me empecé a reír vivamente.
- ¡Smeagol!- grité.
- ¿Quién? - preguntó Eleanor.
- Gollum, Smeagol, El Señor de los Anillos - le expliqué - inculta. - en efecto, ahí estaba plasmada en el papel la cara de aquella criatura de esas películas que tanto me gustaban. - Pero... No pillo. - dije mirando hacia Niall.
- Es una pista sobre una sorpresa que te voya dar en breves.
- ¿¡Otra!?
- Sí, otra.
- Joder, Niall, te desvives por mí.
- Era lo mínimo - le sonreí.
- Y oye, ¿no me puedes decir qué es la sorpresa?
- Mmm... no.
- ¿Voy a conocer al actor que interpretó a Gollum?
- No.
- ¡Voy a conocer a Frodo!
- No.
- ¡A Orlando Bloom!
- No te lo voy a decir.
- ¿Y a Gandalf?
- Oye, que no te voy a decir nada, pequeño koala.
- Joe, ¿pero me gustará?
- Mucho más que gustar. 





*35 HORAS Y 41 MINUTOS DESPUÉS*

"Pasajeros con destino Madrid, España del vuelo 3409 que vayan embarcando."

Me encontraba en el aeropuerto de Heathrow, Londres. Niall y yo estábamos abrazados, aprovechando los últimos minutos que nos quedaban antes de que yo cogiese un avión para pasar unos pocos días de Navidad con mi familia, que a la pobrecita la tenía abandonada. De todos los demás ya me despedí en su momento, y a partir de ahí, Niall no me dejó sola ni un segundo. 

- Tengo que irme, Niall - le dije aún abrazada a él.
- Te voy a echar de menos, ¿lo sabes?
- Claro que lo sé, es más, me enfadaría si no me echases de menos.
- Pues entonces te vas a enfadar, porque lo de echarte de menos era un farol.
- Ya claro, claro, irlandés... Admite que en cuanto me dé la vuelta estarás deseando volver a estar conmigo.
- Pues no.
- Pues entonces ala, adiós, ya me voy - me di la vuelta para ir hacia la zona de embarque, pero tal y como esperaba, me agarró del brazo.
- ¿Crees que me iba a ir sin mi super beso de despedida?
- No te hubiera dejado. 

Me acerqué a él, juntando nuestros labios al más perfecto compás, al igual que hacíamos siempre, de esa forma tan armónica que incluso podía parecer ensayada. Disfruté más que nunca aquel beso, ya que quizás era nuestro último beso del año, quién sabe.
Aún no sabía nada de la sorpresa que me iba a hacer Niall por lo que no sabía si le iba a ver o no antes de Año Nuevo.

- Bueno, aquí tienes tu super beso de despedida - le dije. 
- Se agradece.
- Bueno, ya toca separarnos - le dije - nos dimos un último abrazo y me di la vuelta, pero esta vez teniendo claro que Niall ya no me iba a coger del brazo. Giré un poco la cabeza - No me vuelvas locas a las fans, eh Horan. - sonrió.
- Ya sabes que es inevitable que se sientan seducidas por mi sex-appeal. - reí - asi que haré lo que pueda.
- ¿Sabes que te quiero?
- Lo sé durante los 8 días de la semana, las 25 horas. - volví a reír. Echaré de menos en estos días momentos como estos.
- No debo entretenerme más.
- Ya. Así que venga, que vas a perder el vuelo. - le lancé un beso y me di la vuelta para seguir hablando.
- ¡Te quiero koala! - le oí gritar desde la lejanía.
- ¡Y yo a ti Simba!

Me daba igual el ridículo que debíamos estar originando. Me daba igual que la gente nos mirase y se ríese de nosotros. O que las fans hubiesen hecho fotos de todas las cosas que hacíamos.
Yo solo pensaba en lo mucho que amaba a ese irlandés, y en la de cosas que tenía que contar cuando llegase a España.


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Lo siento Lo siento Lo siento por subir a estas horas, pero es que esta semana está siendo uuuurgh horroor, menos mal que acabo ya exámenes definitivamente e viernes que viene y será como OOHHHHH FAKIN FRIDOM PREMOOOOH!
ajjajajajajaj ya dejo de lo mío.
Bueno, que ayer recibi un porron de comentarios. Gracias más medio millón de gracias todo ellos multiplicado por infinito al cuadrado, jeje.
Hoy no me voy a demorar mucho y las preguntas que hay son:
¿Qué crees que pasará en España?
¿En qué crees que consiste la sorpresa de Niall?

Muchos besoooootes y aquí van las fotos de nuestro mini Bradford Bad Boi!!!!!
Besoooteeeees:)