5.5.13

Capítulo 96/2


*NARRA MEGAN*

Me desperté y lo primero que vi fue un techo que no era el de mi cuarto.
Miré a mi alrededor y tampoco estaba en mi cuarto, pero reconocí ese sitio al instante, pues ya había estado ahí varias veces.
Era uno de los cuartos de invitados de la casa de Harry.
Espera, ¿qué coño hacía en la casa de Harry?

Me incorporé, quedando sentada en la cama y de repente un gran dolor de cabeza se hizo presente en mí.
Ay mierda, no debí haber bebido tanto ayer.
Me fijé en lo que llevaba puesto. Era una camiseta ancha de color gris. Y no era mía.
Su puta madre, ¿qué paso anoche?

Intenté recordar todo lo que pude.
A ver, era la fiesta que le organizó Niall a Lidia, ellos estaban morreándose por ahí, Jake me dijo que se tenía que ir, me tomé varias copas, Eleanor subida en el escenario con Louis los dos borrachos cantando Accidentally In Love, de Counting Crows, más copas, Harry hablando con una guarra, Harry hablando conmigo... Y ya.
Lo demás era como una gran mancha blanca, como un agujero en el tiempo.
No recordaba nada.

Me levanté como pude de ahí, apoyándome en la pared para no caerme, maldiciendo haber bebido tanto. 
Y a todo esto, ¿dónde está mi precioso vestido y mis alucinantes tacones?
Miré hacia los lados y encontré la prenda colocada de buena forma sobre una silla, y los zapaots a los pies de esta.

Fui hacia el cuarto de Harry en busca de unos pantalones que ponerme, ya que solo llevaba ropa interior de cintura para abajo.
Me acerqué lentamente a la habitación, pues no sabía si Harry estaba ahí o no. 
Empujé despacio la puerta y comprobé que él no estaba ahí.
Solo había una cama bastante desecha, pero ni rastro del señorito Styles.
Entré y abrí el armario. Busqué entre los pantalones de pijama uno que me fuese medianamente bien.
Acabé escogiendo un negro de chándal, al que tuve que dar unas cuantas vueltas en la cintura, pues me quedaba grande.
Salí de hay y me dirigí hacia la cocina, de donde provenían ruidos de alguien cocinando.

'Harry seguro'

Mientras me acercaba me iba temiendo lo peor, pues miles de pensamientos de lo que podría haber hecho anoche se pasaron por mi cabeza.
Entré en la cocina y vi a Harry de espaldas, friendo en la sartén algo.

- Harry - dije. En cuanto hablé se dio la vuelta, me miró y sonrió - ¿qué hago aquí?
- Buenos días Harry, que despertar tan bonito - dijo alegremente - He hecho huevos revueltos con bacon, ¿te apetece? - resoplé. Odiaba que cambiase de tema.
- Harry, te he hecho una pregunta. No recuerdo nada de ayer, lo último era que hablé contigo en el local. No sé por qué estoy aquí... - tomé aire - Dime que no ha pasado nada. - Harry borró la sonrisa de su cara.
- ¿No... te acuerdas se nada? - preguntó. o negué con la cabeza.





*UNAS HORAS ANTES* *AHORA TODO LO QUE SE CUENTE VA A SER DEL PASADO, HASTA QUE YO DIGA QUE TODO HA VUELTO AL PRESENTE, OK?*

*NARRA MEGAN*

Un ligero grito agudo salió de la boca de Eleanor.
Madre mía, tengo que recordarla que no vuelva a cantar cuando esté borracha.
Al menos Louis, a pesar de todo lo que había bebido, sabía como entonar.
Pero aún así, los dos estaban montando un espectáculo en el escenario.

Giré un poco el taburete en el que estaba sentada de forma que ahora daba cara a la pista.
Jake se había ido hace unos veinte minutos o por ahí. Me dijo que ese día tenía que madrugar, y que no se podía quedar más.

Miré a la gente bailando y me fijé en Lidia y Niall.
Los dos se movían haciendo el imbécil, como siempre, pero cada cierto tiempo, se acercaban a darse un beso.
Ay que envidia, ellos tenían todo tan claro...

Observé más el local y encontré algo que no me hizo mucha gracia.
Harry, que por cierto esa noche estaba guapísimo con un traje gris, hablaba animadamente con una chica cuyo vestido parecía una servilleta, de lo corto que era.

'Putas, putas everywhere'

Me di al vuelta para no seguir viendo el panorama.

- Camarero - le llamé - Una de vodka.
- ¿Con algo? - me preguntó.
- No, solo vodka. - y tras ese trago, vino otro, y después otro, y después muchos más.

Sabía que el alcohol no era un buen amigo para estos momentos, pero por ahora, era lo mejor que tenía.







*NARRA HARRY*

Esa noche iba un poco cargado. Aprovechando que era Niall el que pagaba, pues a beber hombre.
Durante casi todo el tiempo, se me acercó un tía más pesada la pobre...
No se separaba de mí, y mira que yo intentaba ser soso con ella, pero nada, dale que te pego la muy cansina.
Menos mal que en un momento se ha ido al baño, aunque ella esperaba que fuese con ella, pues lo dijo en plan "Te espero en el baño con las bragas bajadas". Uuuuuuuff, no por favor.
En ese momento, decidí irme de esa posición, y me encaminé hacia la barra, en la cual, para mi sorpresa, se encontraba cierta persona que deseaba con ansia ver.

- ¿Y tu príncipe azul? - le pregunté.
- Los príncipes azules son gays, mira al de la Bella Durmiente. Ese en el fondo no salía del armario por si su padre le decía algo, nada más. - reí - Yo soy más de príncipes negros, o verdes.
- Bueno, pues tu príncipe negro/verde.
- ¿Jake? - dijo Megan. Asentí - Se ha tenido que ir.
- El pobre tiene poco aguante - dije con doble sentido. Megan me miró mal pero luego se acabó riendo.
- Hoy tenía que madrugar - explicó.
- Asi que estás... sola.
- No, ahora tú estás a mi lado - dijo medio siseando. Mmm, estaba borracha. Eso iba a ser interesante - ¡Camarero! Mas de lo mismo - exclamó.
- Para mi también - pedí - ¿Qué hemos pedido?
- Vodka. - asentí. Nos llegaron las bebidas, y antes de nada, nos miramos, y a la vez, nos llevamos el vaso a la boca y de un trago nos bebimos aquella sustancia que quemaba a la garganta. Nos volvimos a mirar, entrecerrando los ojos.
- ¡Otra! - gritamos al camarero a la vez. Otra vez nuestros ojos coincidieron y ella esbozó una sonrisa ladina.
- ¿Es mi imaginación o es como si nos estuviésemos retando a beber?
- Tú lo has dicho.

Y así empezó una competición entre los dos, de la cual ambos sabíamos que de ahí no iba a salir nada bueno.





- Me aburre este lugar - dijo Megan tras muchas rondas de bebidas a la vez que se tambaleaba un poco. Se puso de pie de un salto - Venga Harry, vamos a tu casa.
- ¿A mi casa? - pregunté medio confundido.
- Claro, en algún sitio tendré que dormir, ¿no?
- ¿Piensas dormir en mi casa?
- Uy Harry, suenas como una nenaza. ¿Me dejas si o no?
- Eh... Sí, si.
- Pues venga.

Me cogió de una mano y tiró de mí. 

- Ey Megan, - la paré - Si salimos por la puerta normal nos van a ver todos los paparazzis.
- Hostia es verdad - dijo abriendo mucho los ojos - Y los flashes no me gustan, hacen que mi pelo salga verde.
- ¿Qué?
- Nada. Vamos a la puerta trasera. - volvió a tirar de mi mano y salimos por otra puerta, y después de andar entre varias casas, llegamos a una calle. Allí, medio sin enterarme de nada, llamé a un taxi. - Oye Harry... - dijo mientras esperábamos.
- ¿Sí?
- Tú... - se quedó callada unos segundos - Me tenías que decir algo...
- ¿Decir el qué?
- El jueves... En casa de Niall, haciendo lo de la casa del terror... Ibas a decirme algo...
- Ah si... - me acordaba de ese momento, y de lo que le iba a decir, pero no creía que ese instante fuese el idóneo. - ¡Mira! Ya viene el taxi - exclamé emitiendo después un suspiro de alivio.

Nos subimos a él y en todo el trayecto ninguno de los dos dijo nada. Aunque cierta vez, Megan dejó caer su cabeza apoyándola en mi pecho, y con un brazo, me abrazó. Estaba preciosa, además, había cerrado los ojos, y parecía tan inocente. En ese momento, lo único que quería era besarla, así de cierto.
Cuando el taxi paró, Megan abrió los ojos y se incorporó, después salió del vehículo.
Yo pagué al conductor y empezamos a andar hacia la casa.

- ¿Sabes... qué? - dijo en un momento.
- ¿Qué?
- Mec. - solté un bufido - No, es broma. Lo que iba a decir... Era que... Quiero a Jake. - mi cara cambió y ya no estaba tan alegre. No era plan de que me dijese eso en estos momentos.
- Muy bien, es tu novio.
- Ey, vaquero, que no he acabado de hablar - dijo duramente. Fui sacando las llaves del bolsillo de la chaqueta para abrir la puerta. - Pero es que ese tal... - cogió aire - ese tal Harry Styles... Me vuelve loca - la sonrisa volvió a hacerse presente en mi cara. Me giré y la miré.
- ¿Ah sí? - asintió - ¿Y por qué?
- Pues... Porque Harry es mas romántico... Se preocupa más por mí... Me provoca de una forma increíble .. - solté una risa por lo bajo.
- ¿Y qué mas?
- Es... Más guapo... Tiene unos rizos que me encantan... Tiene un cuerpo increíble... - solté una carcajada. Ay Dios, esto prometía. Volví a girarme para abrir de una vez por todas la puerta. - Pero lo mejor es que... Harry... tiene... el pene mucho más grande - me quedé de piedra en ese momento. Siempre es halagador que aun tío le digan esas cosas, pero no es lo que se suele esperar - ¿Pero vas a abrir o qué? - espetó.
- Eh sí. - metí la llave en la cerradura y abrí por fin la puerta. Entramos en la casa, y nada más hacerlo, ella se quitó el abrigo que llevaba, y yo hice lo mismo con mi chaqueta. Fui a encender las luces, y cuando lo hice, Megan había desaparecido. - ¿Megan? - la llamé. 
- Estoy aquí - su voz provenía de la cocina.

Fui hacia allí y me la encontré sentada en la encimera, con las piernas un poco abiertas, viéndosele todo...
Ay madre.
Aparté la mirada simplemente por contenerme.
Vi que en su mano izquierda llevaba una botella de ron.

- ¿Te apuntas? - me dijo. La observé mientras abría la botella y le daba un largo trago. Le indiqué que me la pasase e hice lo mismo - Bueno, cuéntame. ¿Qué tal vas de muchachas? - reí.
- ¿Muchachas? Pues mal. La muchacha a la que quiero no me quiere - Madre mía, me sentía como un tío de alguna telenovela de estas que ponen los martes a las cuatro de la tarde.
- ¿¡Pero cómo no te va a querer!? ¡Si tú eres de lo mejor que puede haber! Dime quien es, que yo hablo con ella.

'Eres tú, boba'

- No... No la conoces.
- ¿Y cómo se llama?
- Mmm... - miré a todos lados. Me fijé en la nevera, en la cual había un imán de Peter Pan que me regaló Louis cuando fue a Disneyland - Wendy, se llama Wendy.
- Uy, esa tiene nombre de guarra... - reí por lo bajo. Megan me pidió la botella y se la pasé.
- Y tú... ¿Qué vas a hacer con Jake y con ese tal Harry?
- ¡Pero si tú eres Harry! - vaya, parece que ya sabía quien era. - Pues no sé... Quiero a Jake, porque nueve meses son nueves meses... Pero contigo.. - me acerqué a ella - Cada vez que te miro lo único que quiero es besarte... - más cerca - Y hacer como si Jake no existiese... Pero no sé por qué... Siempre hay algo que impide que pase algo... Un día un teléfono... Otro Lidia que entra en la habitación... A lo mejor es que no es lo adecuado... - me pegué más a ella, de forma que quedaba entre sus piernas. Levanté una mano y la puse sobre su muslo, y empecé a subirla, colándola por debajo de su vestido. Noté que su cuerpo se ponía tenso, que su piel se erizaba, y ella, poco a poco se acercó más a mí.
- Pero ahora... - dije - No hay nada que nos lo impida, ¿no?

En su cara se formó una sonrisa, y rápidamente los dos juntamos las caras. Nuestros labios se unieron como lo hacían hace tiempo, pero esta vez con mucha más necesidad, pues había pasado muchísimo tiempo.
Todas las ganas que íbamos acumulando desde entonces, las estábamos consumiendo en ese momento.

- Harry... - dijo separándose. Ay mierda, iba a decir que todo estaba mal, que no debíamos hacer eso. Pero para mi sorpresa no dijo eso - Te quiero...

La miré a los ojos, y como si me fuera la vida en ello, la besé con todo el sentimiento del mundo. Su manos viajaron hasta mi cuello, donde empezó a desatar mi corbata, y después a mi camisa, que me quitó en cuestión de segundos.
Su boca bajó hasta mi cuello, donde empezó a darme suaves besos. Con mis manos, la agarré de las piernas, que se enrollaron en mi cintura, y así, colgada a mí, mientras se entretenía besándome, la llevé a mi cuarto, donde volví a hacerla mía.



*VUELTA AL PRESENTE*

*NARRA HARRY*

Esa mañana me había levantado más pronto de lo normal.
Me acuerdo que en cuando me levanté y vi a Megan a mi lado, sonreí feliz. Había sido una de las mejores noches, y a pesar de estar borracho, me acordaba de cada detalle, cada beso, cada caricia que creamos.
Megan dormía de un tirón, y pensé que lo mejor era colocarla en el cuarto de invitados, para que cuando se despertase, no se llevase muchas sorpresas.
La cogí en brazos, divertido, pues ella no se enteraba de nada de lo que pasaba.
Hace unas horas, antes de quedarse dormida, le había prestado una camiseta mía, para que no cogiese frío, y era encantador verla con ella. Estaba tan guapa.
La coloqué en la cama y después deposité un suave y corto beso en sus labios, pronunciando después un delicado "te quiero".

Pasaron unas horas y decidí hacer el desayuno.
Entonces apareció Megan, con mi camiseta y además unos pantalones míos.

- Harry - dijo. Me di la vuelta, la miré y la sonreí - ¿qué hago aquí?
- Buenos días Harry, que despertar tan bonito - dije alegremente con cierta gracia - He hecho huevos revueltos con bacon, ¿te apetece? 
- Harry, te he hecho una pregunta. No recuerdo nada de ayer, lo último era que hablé contigo en el local. No sé por qué estoy aquí... - tomó aire. Por un momento me quedé sin habla - Dime que no ha pasado nada. - Borré la sonrisa de mi cara.
- ¿No... te acuerdas se nada? - pregunté. Ella negó con la cabeza. Se me cayó el alma a los pies. Pensaba que ella si que lo recordaría, y que después de eso no sé, las cosas cambiarían, que todo volvería a ser como antes, pero parece que no. Eso significaba que ayer si que estaba demasiado borracha, y esta confesión dejaba abiertas dos opciones: o que ella me utilizó anoche sin darse cuenta de nada, o que ella de verdad me seguía queriendo y el alcohol la ayudó a dar ese paso. Pero ahora mismo no le podía contar la verdad. Ella empezaría a decir que yo sí que sabía lo que hacía, que me aproveché de ella, que ella no se daba cuenta de nada, y probablemente me odiaría. - No... No pasó nada - dije finalmente - Te mareaste y te llevé a casa, después te dejé una camiseta para dormir, y te fuiste a la cama.

Ella soltó un suspiro, y ya después, aceptó mi desayuno.
Por una parte deseaba que ella recordase todo lo ocurrido, pero puede que lo mejor era eso.
Que se quedase en un simple recuerdo, que pareciese un buen sueño.

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HOLAA! Que sepais que ahora sí que estoy mas animada y ha sido por la twitcam, que me lo he pasado genial, por ejemplo cuando ha venido un tía raro llamado miguel que preguntaba cosas raras, o cuando me he puesto a bailar como una loca lo que me pedían.
Ha sido divertido, tengo que repetirla más veces.
Bueno, este capítulo me encanta.
OH SIII SE HAN ACOSTADO
*parece que tanto Lidia como Megan han recibido lo suyo esa noche*
Y bueno, que eso es todo.
Millones de gracias a mis queridas lectoras, sois amor puro y duro.
PD: mirad este video, que es genial


4.5.13

Capítulo 95/2


*NARRA LIDIA*

Me desperté y lo primero que vi fueron dos grandes ojos azules, que me miraban atentamente.

- Buenos días, Perrie - le dije. Ya, lo de encontrarme a gente encima mío mirándome al despertarme era como una tradición.
- ¡Chicas, se ha despertado! - gritó - Bueno días principesa.
- ¿Chicas?
- ¡Aquí están las Spice Girls! - chilló Bibi entrando en la habitación junto con Eleanor y Megan.
- Yo soy Victoria Beckham, eh - dijo Ele.
- Joe, yo quería ser Victoria - dijo Bibi.
- Tú eres Emma - contestó Megan.
- ¡Yo la pelirroja! - dijo Perrie aún encima mío.
- Entonces yo soy Mel C - dije. Todas miramos a Megan.
- ¡Y tú la negrita! - dijimos a coro.
- Oye, me parece un poco mal que yo, simplemente por tener el pelo rizado y la piel más oscura, tenga que ser Mel B. Porque en realidad, por carácter y tal, yo debería ser Victoria.
- Al menos no te ha tocado la fea... - dije.
- La tuya no es fea - contestó Perrie. Las chicas siguieron diciendo cosas sobre las Spice Girls, e incluso se pusieron a cantar la de Wannabe. Yo mientras tanto, iba observando poco a poco dónde estaba.
- Mmmm, ¿qué hago en el cuarto de Niall? - pregunté.
- Ayer por la noche te llevó él. Te quedaste dormida - en el cuerpo se me formó un bienestar general al pensar que había dormido con Niall.
- ¿Y él donde está? - dije. Las chicas se miraron entre ellas con cierta sonrisa.
- Haciendo sus cositas - contestó Els.
- Eso suena a que está en el baño cagando - dijo Megan.
- Pues haciendo cosas que tenía que hacer - añadió Eleanor.
- Y a todo esto - dije - ¿qué hacéis vosotras aquí?
- ¡Hoy somos tus guías! - dijo alegremente Bibi.
- ¿Guías?
- Sí, - explicó Megan - Niall nos ha "contratado" para todo lo de hoy.
- ¿Todo lo de hoy? - asintieron.
- Ya verás - dijo Eleanor - Prepárate que ya es la una y tenemos que ir a nuestra primera parada. Te hemos dejado la ropa sobre la silla.

Salieron del cuarto y me empecé a vestir. Me habían elegido un pantalón negro pitillo con un jersey blanco que tenía una cruz negra en el centro, todo eso con unas botas también negras con una fila de pinchos plateados.
Cuando hube terminado, fui al baño y ahí me retoqué un poco, lavé la cara, etc.
Después salí del cuarto y empezó mi aventura.




- ¡Primera parada! - dijo Perrie.
- ¿Nando's? - pregunté mirando el cartel que estaba sobre mi cabeza.
- Vamos a entrar - formuló Megan.

Me cogieron de las manos y tiraron de mí hacia dentro del restaurante. En cuanto entré, se me acercaron tres camareros, que me pusieron una corona dorada y me arrastraron hacia una mesa.
En esa mesa había más de seis platos con distintas comidas en cada uno. Las chicas se sentaron a mi alrededor.

- Hoy vas a probar distintas maneras de cocinar pollo a lo Nando's - me dijo Bibi.
- Muy Niall - contesté. De repente se me acercó un camarero y me dejó un Nestea sobre la mesa sin que yo se lo dijese. A las demás les trajo otros refrescos - ¿Cómo sabían que quería un Nestea? - pregunté.
- Se lo dijo Niall.
- Eres predecible. - me dijeron mis amigas.
- Joe, tiene buenísima pinta la comida. - dije.
- Pues empecemos, ¿no?
- Creía que era solo para mí - dije entrecerrando los ojos - Era broma. Venga, al ataque.

Comimos entre risas, observando a los camareros, pues la verdad es que estaban bastante bien. Yo ahí me sentía como superiror, pues entre la corona que llevaba, entre que podía pedir cualquier cosa y entre que los camareros buenorros me mimaban, pues yo como una diosa.
A mis amigas, intentaba sacarles información sobre las cosas que me había preparado, pero no me decían ni lo más mínimo.

Pues muy bien, más intriga pa'l cuerpo.

Sobre las tres salimos de ahí.

- ¿A dónde vamos ahora? - pregunté.
- A Harrods - dijeron.
- ¿Qué? ¡Pero si eso es super caro! Bueno, algunas cosas. 
- Díselo a Niall - contestó Ele con una sonrisa.

Llegamos y aparcamos en un hueco que encontramos en la calle.

- Vale Lidia - dijo Bibi - a partir de ahora tienes que llevar un pañuelo, por que no puedes ver nada, ¿vale? - asentí lentamente. Uy que miedo me daban. Perrie se acercó a mí y empezó a ponerme sobre los ojos una tela. En cuestión de segundos, ya no veía nada.
- Me asusta lo que podáis hacerme, ¿ sabéis? - dije mientras me ayudaban a bajar del coche.
- Ya nos darás las gracias - dijo Megan.

Tiraron de mi mano y noté que entrábamos en aquel centro. Lo noté por la cuestión de temperatura, que ya no hacía viento y tal.
Oí a las chicas hablar de hacia donde teníamos que ir.
Después de andar unos minutos, sin tener ni idea de donde estábamos, nos paramos.
Escuché la voz de una señora desconocida, y después a Perrie dándole las gracias. ¿Por qué?

- Oye, chicas, ¿dónde estamos? - pregunté.
- En Harrods - contestó Megan.
- No jodas, creía que habíamos viajado a Hogwarts. Me refería a que sección, o que parte.
- Pues en la sección de mujeres.
- Qué concretas...

Seguimos andando y nos volvimos a parar, pero esta vez me obligaron a sentarme.

- ¿Por qué me siento? - pregunté.
- Te vamos a probar zapatos - explicó Bibi.
- ¿Zapatos para qué? 
- Para una cosa - dijo Megan alargando las vocales como diciendo "Pero qué cansina es esta tía"
- En serio chicas, me empiezo a liar. No sé por qué estamos aquí, y que habéis comprado o cogido o yo que sé. ¿Qué me ha preparado Niall? - oí que se reían por lo bajo. 
- Pero que impaciente que eres.
- Normal, con tanta intriga.
- Venga, primer modelo - dijo Eleanor. Noté que me agarraban el pie y que me insertaban un zapato en él. Por la forma, debía ser de tacón. Pero a los dos minutos me lo quitaron y pusieron otro.

Y así durante casi una hora, o más, yo que sé. Dale que te pego con los zapatitos esos, madre mía.
Más de una vez mandé a alguna de ellas que fuese a por algo de comer o de beber, porque de tanto tiempo ahí parada, me entraban necesidades.
Al fin encontramos uno que me era cómodo y que ellas decían que me sentaba genial.
Uy, a saber que me han cogido. A lo mejor unos tacones ortopédicos o algo así.

Salimos de Harrods y me quitaron el pañuelo.

- ¿Qué, ya puedo ver las cosas?
- No, hasta esta noche no - me dijeron.
- ¿Qué pasa esta noche?
- Nada importante - cantestó rápidamente Perrie. Mmm, demasiado curioso.

Nos subimos de nuevo al coche y Eleanor empezó a conducir, durante bastante tiempo.

- Oye, ¿hacia dónde estamos yendo?
- Tú preguntas mucho, ¿eh? - dijo la conductora mirándome a través del retrovisor con una sonrisa. - Nada, es que lo siguiente está lejos, fuera de la ciudad.

Cuando el coche paró, había pasado una media hora más, es decir, como una hora de trayecto.
Salimos y vi que nos encontrábamos en una ciudad que no conocía de Inglaterra. Bueno, más que ciudad, pueblo.

- Mmm ni zorra idea de donde estoy. - dije.
- Kedington. - explicaron.
- Ni idea.

Empezamos a andar por las calles. Era como un pueblo de cuento, todo verde y pequeñas casitas blancas con detalles de madera marrón oscuro. Nos paramos frente a una bonita casa con un gran cartel en la entrada que ponía:

"Residencia felina"

- ¿Vamos a ver gatos? - pregunté.
- Más o menos.

Entramos en aquella casa y lo primero que encontramos fue una recepción con una mujer de unos cincuenta años tras ella. En cuanto nos vio, sonrió y se acercó.

- ¿Señorita Valencia?
- Eh, sí, soy yo - dije confundida.
- Perfecto. Si es tan amable, ¿podría sentarme en los sillones a esperar? Vuelvo en unos minutos - dijo indicando con la mano unos sillones verdes que había en una sala a la izquierda.
- Claro, claro.

La mujer desapareció yéndose hacia la derecha y metiéndose en un cuarto. Mis amigas y yo fuimos haca los sillones y nos sentamos.

- Yo esto es muy raro - dije.
- Jope, es que te va a encantar - dijo Bibi.
- ¿Encantar el qué?
- Es super mono - añadió Perrie.
- ¿Mono el qué?

No me pudieron decir nada más porque la puerta del cuarto de la derecha se abrió y salió la mujer de antes con algo en los brazos, cogido como un bebé.
Me levanté y me acerqué a ella.
En cuanto vi lo que era me tapé la boca y me eché para atrás.

- Ay dios, ay dios, ay dios - dije casi sin respirar - ¡Que es un gatito! - la señora extendió los brazos y depositó el pequeño animal en los míos  Hostia puta, me iba a morir de amor. Era una bolita gris rechoncha y con mucho pelo, justo como me gustan a mí.
- Podrán venir a recogerlo mañana - dijo al señora.
- ¿Recogerlo?
- Sí, el chico rubio lo compró - dijo.
- Se llama Fred - dijo Bibi pegándose a mí y acariciando al animal, que ronroneaba débilmente.
- Joe, cuando vea a Niall... No me lo merezco. Un gatito es demasiado - dije.
- ¿Sabes lo que dijo? - contó Megan. Negué con la cabeza - Dijo textualmente que este gato era de los dos y que así no te podrías separar de él ya que si lo hacías, era como si el gato tuviese unos padres divorciados - en cuanto lo oí solté una carcajada.
- ¿De verdad dijo eso? - pregunté.
- Tal cual - admitió Perrie.
- Pero ¿por qué lo ha pedido tan lejos?
- Porque aquí estaba el gato perfecto, y los demás sitios no le convencieron - me explicaron.

Nos quedamos varios minutos más con aquel pequeño animal, disfrutando cada segundo junto a él.
Era la cosa más bonita que había visto en mi vida, de verdad.
Me costó vida y alma devolvérselo a la señora para que se lo llevase, pero acabé accediendo.
Después salimos de ahí, y volvimos a casa.




- A ver, operación preparar a Lidia - dijo Eleanor cuando estábamos reunidas en mi cuarto.
- ¿Preparar? - asintieron. 
- Ya verás que guapa te vamos a poner - dijo Perrie.
- Te tienes que tapar los ojos de nuevo - dijo Megan.
- Joe, creía que lo de las sorpresas ya lo habíamos superado - dije.
- Pues no. - añadió Bibi - pero antes de todo desnúdate.
- ¿Qué?
- Tranquila mujer, lo que no hayamos visto ya... - comentó Eleanor.
- ¿Pero... desnudarme entera? - dije - ¿Con pechos y chichi al aire? 
- No - se rieron - Solo hasta llegar a la ropa interior.
- Uf, vale. - empecé a quitarme la ropa, prenda por prenda, hasta quedar en paños menores. - Ya está.
- Oye, tú estás muy delgada, ¿eh? - dijo Perrie.
- Pues come como una cerda la muy capulla - dijo Megan.
- Joe, te han crecido las tetas tía - comentó Bibi.
- Oye, no sé como lo veis, ¿pero podemos dejar de analizar mi cuerpo?
- Sí, tranquila - Eleanor se acercó a mí y me puso el pañuelo de antes en los ojos - Venga, manos a la obra.

Empezaron maquillándome, que de eso generalmente se encargaba Perrie. Fueron pintando las zonas de la cara descubiertas, pero cuando iban a retocar los ojos, me giraron de forma que ya no estaba cara a cara con el espejo y me maquillaron.
Miedo me daban. Seguro que me estaban dejando como Carmen de Mairena.
Cuando acabaron, volvieron a ponerme el pañuelo con cuidado, para que no se estropease el maquillaje.
Después, me vistieron con un vestido, que al parecer era lo que habían recogido en Harrods. 
El vestido que me estaban poniendo, por lo que noté, era largo, llegaba hasta el suelo, y era de palabra de honor. La cosa era que no llevaba el sujetador adecuado, así que me tuvieron que quitar el que llevaba y ponerme uno sin tirantes. Asi que imaginaos qué vergüenza, yo ahí, enseñando todo mientras otras personas me ponen el sujetador.
Emocionante.
Después, noté que me empezaban a retocar el pelo. No sé qué me hicieron, pero algún recogido o algo así, porque no notaba el pelo cayéndome por la espalda. Para peinarme, tuvieron que quitarme el pañuelo, pero rápidamente una de ellas puso la mano tapándome los ojos para evitar desastres.
Finalmente, me ayudaron a subirme a los tacones y me llevaron al baño, donde estaba un espejo de cuerpo entero para que me viese bien.

No sé quién era, pero la persona que me estaba tapando los ojos, fue apartando la mano y dejándome ver.
Cuando me vi, me quedé sin habla.
Estaba preciosa.

Llevaba un precioso vestido, elegido con buen gusto, de color blanco que caía en cascada desde por debajo del pecho hasta abajo. Encima de la parte blanca, hacía de corsé un elaborado trabajo en palabra de honor todo lleno de pedrería de distintos tamaños pero en tonos plateados.
Era sencillamente precioso.
En los pies, llevaba unos tacones plateados, a juego con la parte de arriba del vestido, que hacían como un degradado, pues en el talón, era de un color plata muy suave, y en la punta llegaba a ser casi negro.
Habían elegido todo con exquisita perfección.
En el pelo, nacía una trenza de un lado y de allí crecía hacia detrás, para acabar siendo recogida y formar un moño.
Luego, para rematar, los ojos me los habían pintado alternando negros y plateados, yendo a juego con todo el conjunto.

- Joe chicas, muchísimas gracias - les agradecí mientras me seguía mirando encantada en el espejo.
- No hay de qué - dijo Bibi - Si ha sido un placer. Nos han pagado la comida y todo - reímos.
- Pero ahora- empezó a decir Perrie - nosotras no tenemos que vestir, asi que quédate en el salón viendo la tele que nosotras ahora salimos. - asentí.

Ellas se fueron hacia el cuarto donde tenían todo, los vestidos, zapatos y tal, y yo me fui, como me dijeron, al salón, donde me puse la tele.

Mucho tiempo después, más de dos horas pues algunas incluso se habían duchado, aparecieron en el salón impecables  con sus vestidos para esta noche, que por cierto seguía sin tener ni idea de a dónde íbamos.
Megan llevaba un vestido azul eléctrico liso, que le agarraba en un hombro y caía, y lo complementó con unos tacones negros y el pelo suelto.
Bibi vestía un corto vestido rosa palo, con mangas francesas, que se ceñía a su cuerpo. Llevaba unos tacones dorados y se había recogido el pelo en un moño alto.
Eleanor optó por una falda coral hasta abajo con una apertura a la derecha, y en la parte de arriba, una blusa arreglada y ceñida de encaje blanco. En los pies llevaba unos tacones del mismo color y el pelo suelto, al igual que Megan.
El vestido de Perrie era azul cielo, con toda la espalda al aire, y que se agarraba en el cuello. Llevaba unos zapatos de tacón amarillo claro, y el pelo lo llevaba recogido en una trenza en la que se había enganchado pequeñas flores artificiales del color de los tacones, y que quedaba bastante bien.
Iban increíblemente guapas, pero como debe ser, yo lo estaba más.

Después de decirnos las unas a las otras lo guapas que estábamos, salimos de la casa y nos subimos al coche que esperaba en la puerta. En él iba Paul que nos iba a llevar al supuesto sitio en el que estaban los demás.
No fue un trayecto muy largo, pero sí de unos veinte minutos.
Cuando el coche paró, sentí que mi corazón iba a mil.
Estaba super nerviosa, ¿pero por qué?
¿Porque Niall me había preparado en una semana lo que nadie haría ni en un año?
¿O por saber que esta noche quizás fuese la última que pasaría siendo solo la amiga de Niall?

Nos bajamos del auto y fuimos hacia un callejón. Supongo que para no ser vistos.
Después, Eleanor abrió una puerta y todos pasamos dentro.

Lo primero que vi fueron unas luces moradas que me apuntaban a la cara, y después miré a mi alrededor y me encontré en un local con muchísima gente, que todas ellas me sonreían. En medio, había una pista de baile, donde ya había personas que habían decidido empezar la fiesta.
A la derecha, reinaba una barra con taburetes y varios camareros, a la izquierda, numerosos sillones, y enfrente del todo, tras la pista, un escenario.

La gente empezó a acercárseme, para saludarme y cosas así. Los últimos fueron los chicos, pero Niall no estaba.
Les saludé y nos pusimos a hablar un buen rato.

- Oye, ¿y Niall? - pregunté.
- Eh, - empezó a decir Liam - Ahí.
- ¿Dónde? - miré al lugar donde apuntaba su mano, y era el escenario.

Después, en un segundo, se apagaron todas las luces, menos unas que enfocaban el escenario, y otra que juraría que me daba a mí.

- Espero que os lo esteis pasando bien esta noche - dijo una voz sobre el escenario. Niall descansaba sobre una silla con la guitarra en sus manos y un micro sosteniéndose cerca de su boca. Llevaba unos pantalones de vestir negros y una camisa blanca. - Voy a cantar una canción que se la dedico a cierta persona - noté que ponía sus ojos sobre mí y sonreía - Te quiero - dijo casi en un susurro provocando que mi cuerpo entrase en júbilo.

Niall empezó a rasgar las cuerdas de la guitarra y a los segundos, yo ya sabía que canción era. Nuestra canción, con la que empezó todo.
Little Things.

Mientras la cantaba, me fijé en las demás personas, que miraban maravillados el escenario, disfrutando del arte de Niall. Pero este, el susodicho, no les devolvía la mirada a la gente, sino que solo tenía ojos para mí. Además se había formado como un círculo a mi alrededor, dejándome en el centro, siendo el punto de atención, y a mi por una parte hacía que me ruborizase, y por otra me encantaba, pues en realidad Niall me cantaba a mí, dedicándomelo a mí, y a nadie más.

Él siguió cantando, tocando la guitarra. Y en mi opinión, esta era la vez que mejor lo hacía. Parecía que las palabras le salían solas, que los acordes iban por defecto. 
Era sencillamente increíble, no solo lo que era en sí, sino lo que me hacía sentir.

- And all these little things... - dije casi en un suspiro cuando sonó la última parte de la canción.

Niall dejó de tocar y, dedicándome una ancha sonrisa, desapareció tras el negro telón.

Tras ese momento, la música volvió a su regularidad.
La gente se me acercaba diciéndome cosas como "Una canción preciosa", "qué suerte tienes de tener a Niall a tu lado" o incluso me pedían que les contase toda la historia.
En fin, que durante un buen rato, no me libré de aquella gente.
Cuando la gente curiosa empezó a disiparse de mi lado, empezó a sonar una canción lenta que reconocí rápidamente. "Kiss me" de Ed Sheeran. (aconsejo que la escuchéis a la vez que leéis para entrar en situación ambiente)




Bastantes parejas empezaron a formarme y a salir a la pista a bailar lentamente, mientras que yo no paraba de preguntarme dónde estaba Niall, ya que desde que actuó en el escenario, no le había vuelto a ver.

- ¿Un baile, señorita? - oí  a mi espalda. Me giré sonriendo.
- Será un placer. - Niall me cogió de la mano y me llevó al centro de la pista donde pasó un bazo por mi espalda.
- Por los pelos - dijo.
- ¿Qué?
- Las once y cincuenta y cinco - miró su reloj - Ah no, y cincuenta y seis. Me quedan cuatro minutos.
- Cuidado que a lo mejor se te pasa el tiempo - dije sonriendo. Obviamente si llegaban a ser más de las doce correspondería a Niall sí o sí.
- Que va, no se va a pasar. - nos quedamos unos segundos callados mirándonos, perdiéndome en sus increíbles ojos.
- Gracias por todo, de verdad - dije - Es alucinante todo lo que has hecho por mi.
- Bueno, simplemente te lo merecías.
- No Niall, no me lo merecía, pero tú aún así siempre dando sin recibir nada a cambio.
- Tú eres mi regalo. - sonreí como una tonta cuando dijo eso. Niall me apretó más a él provocando que nuestros pechos estuviesen más juntos aún, y que tuviese que acomodarme más cerca a él. - Bonita canción. 
- Ya, un tío genial Ed Sheeran.
- Sí, la verdad es que sí. - Niall empezó a cantar un fragmento de la canción que tocaba ahora. 


Your heart's against my chest Lips pressed to my neck I've fallen for your eyes But they don't know me yet 
And the feeling I forget I'm in love now  

- Por cierto, acerté en el vestido. Estás preciosa.
- Gracias, - sonreí - pero te habrás gastado mucho dinero en él.
- Sabes que eso es lo de menos - dijo abriendo la boca y esbozando una sonrisa - ¿Sabes qué?  - empezó diciendo Niall - esta semana, no he dejado de darle vueltas a mi futuro. Me imaginaba en él, siguiendo en el mundo de la música. Pero sobretodo, me veía con unos hijos preciosos, junto a la mujer de mi vida, y un gato llamado Fred - sonreí - Ese futuro sonaba bastante bien, era perfecto. - suspiró - Haz tú que sea posible.
- Niall, yo nunca dejé de quererte - admití mirándole profundamente a los ojos. Una gran sonrisa se le formó en el rostro - Haré que ese plan de vida sea posible, con una condición - tomé aire - Que nunca volvamos a separarnos.
- Tranquila, que eso no está en mis planes. - me pegó más a él y continuamos así unos segundos más.
- Entonces... - dije.
- ¿Entonces qué?
- Entonces... ¿cómo quedan las cosas?
- Como deben quedar. - se separó un poco y me miró sonriendo - Lidia Valencia, ¿le gustaría ser mi novia, de nuevo? - me reí por lo bajo.
- No hay cosa que me gustase más. - Niall se acercó poco a poco a mí, y yo a él, los dos increíblemente felices.

Y esta vez, gracias a Dios, si que hubo beso.





Abrí los ojos lentamente. 
Me encontraba en el cuarto de Niall, pero había ciertas diferencias de la noche anterior a esta.
En esta, si me acordaba de cómo había llegado al cuarto, pues Niall y yo acabamos en la cama.
Y también, esta vez, él seguía a mi lado.
Él descansaba sobre la cama, desnudo, con un brazo pasando por mi cintura que me pegaba a él.
Emitía pequeños suspiros, que iban al compás con su respiración.
Me quedé varios minutos mirándole, atentamente. Era mejor persona que conocía de este mundo, y él me lo había demostrado.
Ayer había sido la mejor noche de mi vida, sobre todo cuando llegamos a casa.

Poco a poco sus ojos se fueron abriendo, y dos grandes esferas azules remplazaron lo que eran sus parpados.
Al verme sonrió y yo le devolví la sonrisa.
Era inmensamente feliz. Ese día, me había despertado sabiendo que las cosas volvían a donde tenían que estar.

Hoy me había despertado siendo la novia de Niall Horan.

Y Niall me lo recordaba con esa mirada que tenía  haciéndolo lentamente, conectando conmigo en un mundo que solo nosotros habíamos creado, mientras que a la vez me susurraba:

- Buenos días, koala.

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Hola, buenos días, ya que son las siete y veinte de la mañana. Con eso os dejo claro cómo va el caos en mi vida.
Feliz puente para los que tenemos fiesta, y para los que no, feliz día a secas.
Siento subir tarde y bueno, más rollo de lo mismo en el que yo me disculpo.
Este capitulo me gusta, pero no me convence porque podría haberlo hecho mejor, pero bueno.
Por fin Nidia ha vuelto por lo que se ve.
Por cierto, la canción del capitulo es preciosa.
Una cosa más, y es que una chica me dijo por ask que estaría bien que hiciese una twitcam porque la otra vez no pudo verme, y es buena idea, asi que qué os parece mañana (bueno, hoy, porque ya es sábado) a las ocho y media de la tarde?
La verdad es que me haría ilusión hacerlo.
Bueno, no tengo nada más que decir, simplemente que si quereis leeros un libro y no sabeis cual, elijáis uno que se llama Si no despierto de Lauren Oliver.
está genial, es mi libro favorito.
Y eso es todo.
Muchisimas  gracias, sois amor, y de nuevo lo siento.

3.5.13

Capítulo 94/2


*NARRA NIALL*

Abrí la puerta del cuarto en el que dormía Lidia con cuidado. Me las había ingeniado para que su despertador no sonase, pues ayer por la noche lo desactivé.
Poco a poco me fui acercando a la cama. Estaba preciosa cuando dormía. El pelo le caía haciendo ondas por la cara, y emitía ligeros suspiros. La manta se le acomodaba de forma que llegaba a taparle hasta casi el pecho, y ella, Lidia, se colocaba agarrando toda la almohada y abrazándola como si fuera un koala.
Ah... Mi koala.

Me subí lentamente a la cama y me puse encima de Lidia, sin apoyarme en ella, descansando todo el peso en mis brazos. Acerqué mi cara a ella y le soplé en el oído. Sabía que eso le hacía cosquillas.
Lidia movió la cabeza y emitió un sonido como el relincho de un caballo, pero no sé despertó.
Me salió una risa silenciosa.
Con lo del caballo, me acordé de una vez que Harry se subió a un caballo pero este salió demasiado deprisa y Harry se cayó. Lo que me pude reír ese día.

Me acerqué de nuevo a Lidia y repetí lo de antes. Esta vez emitió el mismo ruido, pero también empezó a mover la cabeza.

- Megan... - empezó a susurrar - No quiero ir al colegio... - what?
- Lidia... - le dije bajito.
- Niall no me ha invitado... - ¿invitar a qué?
- ¿A qué?
- Al... Al baile...
- ¿Qué baile?
- El de... - abrió la boca para respirar y luego la cerró, y siguió durmiendo. Vaya, que situaciones más extrañas.

Levanté una mano y con ella le aparté el pelo que le caía por la frente. Fui acariciando lentamente su mejilla.
Cómo deseaba ser aquel que ocupase el lado vacío de la cama, dormir con ella, volver a tenerla entre mis brazos, sentir que es mía y de nadie más.

'Poco Niall, queda muy poco.'

Noté que Lidia poco a poco fue abriendo los ojos. Me miró y luego desvió la mirada hacia varios lados, para acabar volviendo a mirarme.

- ¿Debería preocuparme de por qué estás encima mío? - reí brevemente.
- No, tranquila. Ah, por cierto, el preservativo estaba caducado, a lo mejor dentro de nueve meses tendrás un hijo mío.
- ¿¡Qué!? - volví a reírme.
- Es broma, no he hecho nada. - Lidia soltó un suspiro y se agarró más a la almohada.
- Niall... No quiero ir a la universidad.
- Y no vas a ir.
- Más quisiera. - se acercó la muñeca a la cara. Miró su reloj, frunció el ceño y después abrió los ojos como platos. - ¡Hostia puta que son las doce y tenía clase a las nueve! - me apartó con un brazo y se puso de pie, pero se miró y volvió a la cama, a taparse con la manta. Emitió una pequeña risa - Estoy en braguitas.
- Lo sé. Negras. - Me miró con cara rara. - Has sido tú la que se ha puesto de pie enseñando todo, no yo.
- Maldito - dijo fulminándome con la mirada. Me reí por su expresión. Con una mano alcanzó su teléfono - Uf, ya no sé si llegaré a la siguiente clase. Es que no lo entiendo... Ayer puse la alarma.
- Ya, y yo la desactivé.
- ¿Que tú qué?
- Como te dije, hoy no vas a ir a la universidad.
- Pero...
- Pero caca. - la corté. - Hoy no vas y punto, que nos queda un gran día sentados en frente del televisor.
- ¿Televisor?
- Sí, mira, ven - la cogí dela mano y tiré de ella, para ponernos de pie, pero no se movió.
- No sé si lo recuerdas, pero no estoy visible.
- Da igual, lo soportaré - esbozó una sonrisa.
- Niall...
- Vale fiera, ya me voy, ya me voy - dije. Ella se rió. Joder, estoy enamorado de su risa. Me levanté pero ella tiró de mí y me dio un beso en la mejilla, provocando que si ya la quería demasiado, lo hiciese mil veces más. Después ya si que me puse de pie y salí de su habitación.

Fui a la cocina y cogí todo lo que tenía preparado de comer. Después, fui a ver cómo iba la pasta y así la dejaba preparada para la comida. Me moví hasta el salón y comprobé que todo estuviese perfecto.
Lidia estaba tardando, así que me puse la tele y empecé a ver la MTV.
Anda mira, pero si ahí salgo yo.
Estaban poniendo el vídeo de One Thing. Ay Dios, qué recuerdos. Qué bien me lo pasé grabando aquel vídeo.

- Ya estoy - dijo Lidia apareciendo con unos pantalones cortos vaqueros, una camiseta blanca con un gran moustache en ella y con el pelo mojado, que le caía por los hombros llenando de agua todo lo que llevaba a su paso. Ay madre del amor hermoso. 
- Te has duchado, por lo que veo.
- Sí, me apetecía, tenía mucho calor. Ala, cuánta comida - dijo mirando a la mesa. - asentí.
- Y mira - ella se acercó y le enseñé las carátulas de las películas - Maratón de Saw. Las siete películas para pasar un buen día - en cuanto lo dije, su cara se iluminó enormemente.
- ¡Dios! Hace muchísimo que no las veía. Ay jope, me apetece muchísimo.
- Y para completar todo, tenemos cantidades industriales de comida y pasta.
- ¿Qué tipo de pasta?
- Tallarines a la carbonara.
- Me gusta - dijo sonriendo.
- Y para rematar, hay helado de Ben & Jerry's en el congelador.
- Yo creo que tú me quieres poner gorda como una foca para luego comerme.
- Oh vaya, me has pillado. Es que me gusta el sabor que tienen las focas.
- Idiota - dijo entre una sonrisa.
- Bueno, ¿qué? ¿Empezamos?




Abrí los ojos. La tele estaba encendida y justo a una chica le separaban las mandíbulas.

'Mmmm bonita imagen para despertarse.'

Encima de la mesa estaban todos los envoltorios de las cosas que habíamos comido.
Nos habíamos puesto como unos cerdos.
Miré la hora que era. Uy, más de la una de la mañana.
Y mañana me tenía que despertar temprano para preparar todo.
Bueno, seré superman por un día y ya está.
Noté algo moverse sobre mí.
Tenía a Lidia apoyada sobre mi pecho.
Habíamos pasado un día genial, comentando las películas y la clase de torturas que se hacían. Sí, somos muy raros.
Y sobre la quinta o sexta peli, nos habíamos quedado dormidos.
No sé por qué siempre nos quedamos dormidos cuando hacemos maratones de películas. Ni idea.

Me puse de pie con cuidado, sin despertar a Lidia y después la cogí al igual que una princesa.
La llevé a mi cuarto y la tumbé en la cama, deseando que llegase el día de mañana, mientras me decía una y otra vez a mí mismo:

'La historia se repite.'

----------------------------------------

Siento que sea tan mierda y tan corto, pero es que no tengo el alma para más.
Se supone que este capítulo lo iba a subir ayer por la noche pero... Aquí estamos.
Para recompensar, subiré esta tarde otro capítulo más, y ese si que es más largo y genial, enserio, os gustará.
Vuelvo a disculparme por todo el caos que llevo encima
Por ask y por comentarios muchas me habéis puesto cosas de animo y tal. Sois amor, en serio. Ni sabeis lo que me pasa pero siempre estais ahi. Daría lo que fuera por conocer a todas y a cada una de vosotras, mis lectoras, o bueno, Lidiectioners/koalas/hobbits como algunas se llaman, jaajjajajajajajjaaj
Vuelvo a decir que lo siento.
PD: os pongo dos videos de canciones que me gustan y que me parecen super tristes. Espero que a vosotras también os gusten.


(November Rain, de Guns n' Roses. Dios bendiga a Axl Rose, estoy enamorada de él)


(Seize the day, de Avenged Sevenfold. El cantante es mi amor platónico. De mayor, si no me caso con Niall, me casaré con él)

2.5.13

Capítulo 93/2


*NARRA MEGAN ANTES DE QUE LE DIESEN A LIDIA EL SUSTO*

- No pienso ponerme este vestido.

Estábamos en casa de Niall, preparando la sorpresa que le iban a hacer. Yo le dije a Niall que no era buena idea, que si me lo hiciesen a mi, me cagaría del susto y no les hablaría en varias semanas.
Pero claro, Lidia es Lidia, y si se ríe con las pelis de Destino Final, con esto se reirá.

Bueno, que eso. Que estábamos en la casa, y todos mirábamos los disfraces que teníamos que ponernos.
Bueno, todos no, porque el Styles no había llegado aún.

'Gilipollas...'

A todos, les había tocado un traje normal, decente, pero a mí, no sé por qué, me habían elegido uno con un escote demasiado ancho y claro, no estoy yo para ponerme eso, y mucho menos si me dicen que la posición de Harry en todo ese barullo es encima mío.

Vamos, ni de coña.

- Pero si te va a quedar super bien - dijo Eleanor.
- Se me va a ver todo. Parezco una prostituta.
- Creía que ya lo eras - dijo Zayn riéndose. Me acerqué a él y le di una colleja.
- Déjale. El pobre es tonto - añadió Perrie - Al menos tú no tienes que simular que te han cortado la cabeza.
- Prefiero llenarme de maquillaje el cuello a enseñar los asuntos - defendí.
- Mira el lado bueno - dijo Louis - A Harry le pondrás cachondo con ese vestido - me quedé con cara de WTF? y luego me acerqué a él, y al igual que a Zayn, le pegué. - Au - se quejó.
- No entiendo por qué todos la habéis tomado conmigo - dije - Primero el vestido, luego Zayn me llama prostituta, ahora Louis me dice eso...
- Yo no la he tomado contigo - dijo Liam.
- Ya lo sé - contesté - Ya sé que tú eres un cacho de pan - Niall apareció en el salón.
- Venga, todos a vestirse, que Lidia estará aquí en media hora.
- ¿Y el Styles? - pregunté.
- Tenía que hacer unos encargos - dijo.
- ¿Cuáles?
- Cosas para el sábado. El local, el vestido, zapatos, etc. Tenemos que dejar todo preparado ya.
- Ya verás como ese día ya sí que volvéis oficialmente - dijo Eleanor.
- Sí, conociendo a Lidia, no se te resistirá - dijo Bibi.
- Eso espero - contestó Niall con una gran sonrisa. Ay por favor, qué mono. Qué suerte tiene Lidia de tener a un chico como él dándolo todo por ella. - Megs, llama a Harry.
- Emmm... - dije - Bibi, llama a Harry.
- Pero si te lo ha dicho a ti - defendió ella.
- Pero no, llámale tú mejor.
- ¿Qué pasa, Megan? - dijo Louis - ¿Tensión sexual no resulta? - le miré de la forma más dura que pude. Louis fue hacia su novia - Eleanor, tengo miedo. Megan me intimida con la mirada. - le seguí mirando así, pero acabé riéndome.
- Megan, vístete. - me recordó Niall.

Cogí aquel vestido demasiado de putoncilla y me fui a cambiarme a regañadientes.
Como todos los baños estaban ocupados, me fui al cuarto donde yo ocuparía lugar durante el espectáculo.
Entré y lo primero que vi fueron muchísimas sábanas enfrente mío, que llenaban la habitación.

'Qué bien se lo va a pasar Lidia buscándonos...'

Me acerqué a una pared que estaba casi toda llena de fotos.
Había muchísimas de los cinco, en conciertos, entrevistas, sesiones de fotos y tal, pero ganaban en número todas las fotos en las que Niall salía con Lidia.
Muchas eran de cuando se fueron a Nueva Zelanda.
Qué bonito, jope.
Me daban mucha envidia, porque estaba claro que ellos iban a acabar juntos, que estaban hechos el uno para el otro.
Pero en cambio yo... 
No tenía anda claro, eso era lo peor.

Me empecé a quitar la ropa y me puse el vestido. Después navegué entre las telas blancas hasta poder verme en espejo que había en una pared.
Genial.
Definitivamente sí que parecía una prostituta.
¡Se me veía todo!
Vamos, es que un simple movimiento brusco y tendría las tetas fueras del vestido.
Bueno, menos mal que todo estaría a oscuras.

Me miré una vez más en el espejo y de repente me pareció verle, a Harry. Pero giré de nuevo la cabeza hacia donde se supone que estaba, pero ya no había nada.

- Obsesionada - dije en voz alta. Cerré los ojos y me puse las manos en la cara - deja de pensar en él.
- ¿Pensar en quién? - dijo una voz en mi oreja.

Abrí los ojos y miré el espejo.
Tenía a Harry al lado mío. Llevaba un vestido de época, que para qué nos vamos a mentir, le sentaba super bien.
Se había echado los rizos para atrás y se le veía toda la cara.
Estaba guapísimo.

'No, no pienses esas cosas' me dije a mi misma.

- ¿Ves? Con tu simple presencia ya me has arruinado el día - dije cortante a la vez que me apartaba de él.
- Hola Harry me alegro de verte, estás muy guapo con ese traje - dijo intentando imitar mi voz.
- Tres cosas. Primera  yo no tengo esa voz. Segunda: no me alegro de verte. Y tercera: no estás guapo ni con photoshop. - mentí. Estaba muy guapo. Le hice un repaso con la mirada.
- Te queda muy bien el vestido - dijo a la vez que me miraba y se fijaba en una zona en particular.
- ¿Te importaría dejar de mirarme las tetas? - esbozó una sonrisa.
- Lo haré cuando tú dejes de hacerme de vez en cuando ciertos repasos con los ojos llenos de deseo. - me quedé un poco rayada pero después solté un bufido.
- Te lo tienes un poco creido.
- Algún defecto tendría que tener - otro bufido.
- ¡LIDIA VA A ENTRAR EN LA CASA! - oí gritar a Niall.
- Venga, vamos a ponernos en nuestras posiciones. 

Harry se dio la vuelta y desapareció entre las sábanas. Podía oír sus pasos. Después, escuché cómo daba al interruptor y todo se quedaba sumido en la oscuridad.

- ¿Styles? - le llamé.
- Estoy yendo hacia ti. - dijo.
- Vale.
- ¿Algún día volverás a llamarme por mi nombre?
- No.
- Vamos Megan, ¿sigues celosa?
- Yo. No. Estoy. Celosa. - noté que unas manos llegaban a mí y tocaban mi cara - Esa es mi boca - dije.
- Lo sé - contestó enfrente mío. Su mano se iba apartando, y al hacerlo, pasó su pulgar por mi labio inferior, entreabriéndolos delicadamente.

'Hostia puta...'

- Te tienes que recostar en el suelo - dijo. 

Me fui agachando poco a poco hasta primero sentarme  y acabar tumbándome en la fría madera.
Casi ni veía a Harry, pero sabía que estaba ahí, conmigo.
Cuando ya estaba tumbada, sentí que Harry ascendía brevemente desde mis pies hasta mi cadera para llegar y acomodarse sobre ella.
Miles de descargas eléctricas explotaron en mí.
Le tenía encima mío, y la verdad era que resultaba un poco incómodo.

- Em... Styles. Me haces daño - le dije.
- ¿Dónde te duele?
- En un sitio.
- ¿Donde?
- En el chumino joder. - Harry soltó una gran risa pero no muy sonora ya que no debíamos hacer ruido.
- Me encanta lo fina que eres.

Noté que levantó un poco cu cintura, quitando el peso que descargaba sobre mi cuerpo, y él, apoyándose en sus rodillas, se colocó de tal forma que ya no me hacía daño.
Pero esta forma requería que se pusiese más tumbado sobre mí, juntando su cara muy cerca de la mía.

¿Era mi imaginación o Harry y yo casi siempre quedábamos así de cerca?

Oímos en primer grito.
Lidia ya debería haber visto a Niall.
Buah, yo me muero si encuentro a Harry ahí "medio desangrado"...
¡Digo Jake!
Sí, me moriría si me encontrase a Jake así.

- Ahí va el primer susto - dije. 

Hubo unos pocos minutos de silencio.

- Megan.
- ¿Qué Harry?
- Me has llamado Harry.
- No te acostumbres. Esta vez se me ha pasado.
- Si, ya ya...
- ¿Era eso lo que me ibas a decir?
- No...
- ¿Y qué era?
- Pues que... Mira, no sé si sigues enfadada o no, supongo que sí por como me hablas, pero es que a veces eres un enigma, de verdad. Y... Ni siquiera sé del todo cual es la razón de tu enfado.
- ¿Crees que es el momento más adecuado para hablar de eso?
- No, pero... Buah, ya no aguanto de verdad Megan, necesito decirte todo.
- ¿Decirme el qué?
- Megan, - se me paró el corazón por un instante. Sabía que si se abría sentimental a mí no aguantaría las ganas y le acabaría besando, y mandaría a Jake a tomar por culo - Yo... Yo te...

De repente la puerta se abrió.
Lidia había entrado y había cortado nuestra conversación.
Después de ese momento, Harry y yo no volvimos a hablar del tema en lo que quedaba de día.
Pero eso sí, me había quedado con ganas de oír todo lo que me tenía que decir.

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holaa, sé que es un poco tarde, que el capítulo es corto y que es una mierda, pero no estoy pasando por una época muy buena, asi que lo siento, de verdad.
Agradezco todos los comentarios que ponéis en los capítulos y por ask. En serio, valéis mucho.
Una chica me dijo que sería buena idea que pusiese videos y fotos y tal, cosas que me gustasen y me pareció guay, asi que lo voy a hacer.
(otra persona me dijo que pusiese en el blog un gadget donde apareciesen mas blogs que me gustan y lo haré, no creais que paso de esa persona)
Bueno, pues empiezo.
Primero, os recomiendo ver la peli de 500 días juntos, está super bien.
También os remiendo un libro que se llama When Summer Ends de Isabelle Rae. Increíble, enserio.
Y de canciones escuchad With Me de Sum 41, que hace que una se desahogue muchísimo, en serio.
Un beso y lo siento por hacer capítulos no muy buenos última mente:)